La Mujer En Mi.

UN PASADO QUE REGRESA

Al otro día bien temprano al salir de mi casa, me encuentro con mi auto parqueado frente a la misma. Un chofer me estaba esperando.

_ ¿Señorita Sardino?

_ Si señor, soy yo.

_ Mi jefe le mandó el auto. Pero me dijo, que la lleváramos a su casa.

_ Muy bien, usted guíeme, que yo le seguiré.

_ Muy bien señorita.

 Me da las llaves, me monto en mi auto recién pintado. Lo sigo un largo rato. Me doy cuenta, que mi jefe vive en las afueras de la ciudad. Su casa está rodeada de árboles, y grandes jardines. Es muy bonito.

 Dejo el auto parqueado, a un lado de la rotonda que queda justo delante de la puerta de entrada. Un Christian, en ropa deportiva sale feliz a recibirme.

_ Buenos días Isabella. Olvidé decirte, que te vistieras cómoda. Pero eso si quieres, podemos arreglarlo. Tengo ropa de mi hermana, que te queda muy bien. Ustedes, tienen más o menos el mismo cuerpo.

_ No señor, no es necesario. Tengo unas sandalias y un pantalón en mi auto. Ahora me cambio.

Regreso al auto y cojo la bolsa que había puesto en él, pues había quedado con Marta, de encontrarnos después del trabajo para ir a caminar un rato. Entramos a su casa, y me indica una habitación. Me cambio de ropa, y salgo lista para empezar, hacer lo que mi jefe tenga decidido.

_ Vamos primero, a que conozcas la propiedad Isabella. Por lo general, aquí es donde hago las recepciones de la empresa. Ves, en esta área del jardín es que por lo general lo hacemos.

_ Es muy hermoso señor.

_ Si lo es, era de mis abuelos. Me lo regalaron, cuando decidí alejarme de todos. Piensan, que me ayudará a recuperar la memoria, porque la mayoría del tiempo, la pasaba aquí cuando era niño.

_ Puede que tengan razón, señor.

_ Ven, allí atrás están las caballerizas. ¿Te gustan los caballos?

_ Los encuentro hermosos señor, pero nunca he montado en ellos.

_ ¿Nunca has montado en un caballo?

_ No señor. Siempre he estado en la ciudad.

_ ¡Pues te enseñaré, debes de acompañarme en todo lo que yo haga! ¡Puedes traer a tus hijos también, tengo ponis!

_ ¿Mis hijos señor?

_ Si, en los días que tengamos que hacer las preparaciones de los eventos, pueden venir con su nana.

_ Muchas gracias señor. Lo pensaré.

_ ¿Isabella, cuando dejarás de decirme señor? Estamos solo tu y yo. Por favor, llámame Christian.

_ Está bien señor Christian, digo Christian.

_ Mejor así. Vamos para que veas las fotos de la familia. Puedes tomar nota si quieres, fotos también.

Entramos a la casa, me siento en una mesa que el me indica en el comedor. Y se va para regresar, con cuatro enormes álbumes de fotos. Se sienta a mi lado.

_ ¿Quieres tomar algo antes de empezar?

_ No señor, digo Christian, acabo de desayunar en mi casa.

_ Como vez, estos son del tiempo de cuando yo era pequeño. Tienen todos los nombres puestos, porque de veras, no me recuerdo quienes son. Mi hermana hizo esto para mi.

_ Su hermana, lo quiere mucho.

_ Si, ella y yo somos muy unidos. Me duele mucho, no acordarme de ella. Pero hemos hecho nuevas memorias. Todos los años, viajamos juntos a lugares que ya lo habíamos hecho. Ella trata de hacer las mismas cosas, para que vuelva a tener esos recuerdos con ella.

_ ¿Funciona?

_ Si, funciona. Al menos, son nuevas vivencias, pero estoy feliz de saber, que hice todo eso antes con ella.

_ ¡Que lindo seria, tener una hermana así! Yo soy hija única.

_ ¡Pero tendrás seguro, un montón de amigos!

_ Tengo una amiga nada más, me la traje de Francia conmigo. ¡Pero no vinimos hablar de mi! Entonces, ¿dígame, quienes son todos ellos en esa foto?

_ Esa es mi familia completa.

 Y comienza a decirme todos los nombres de ellos, y a explicarme lo que le ha dicho su hermana de su relación con ellos. Yo tiro fotos y tomo nota con mi Tablet, que siempre llevo conmigo. Esto es algo que debo tener a mano, en cada ocasión que lo necesite.  Pasa la página, y me quedo mirando una niña vestida con uniforme de monja, me recuerda a mi.

_ Christian, ¿quién es esa niña? Me parece que soy yo, cuando estudiaba en el colegio de monjas.

_ ¿Tú? ¿Estás segura? Mi hermana dice, que era la nieta de un socio de mis abuelos.

_ ¿Tienes alguna foto de él, con tus abuelos?

_ Si, deja ver. Mira, aquí están ellos.

_ ¡Es mi abuelo!

_ ¿Tú abuelo? Entonces, ¿me conocías de niño?

_ Por mucho que trato de recordar, no viene nada a mi memoria. Lo siento.

_ Espérate, mira estas fotos de antes del accidente.



Bris

#55 en Joven Adulto

En el texto hay: mujer, amor, maltrato

Editado: 24.11.2020

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