La Profecía de los Elegidos

29. La maestra de la cacería y el Poder desatado

En medio de la oscuridad, caminaban el viejo Solares junto a su nieta menor, Dante y Zoe, acompañados de Cristina y guardias cambiaformas de Lucas. Decidieron separarse para buscar más a fondo en aquel rascacielos en obra negra. No era una tarea sencilla teniendo en cuenta el peligro que representaban los Infernales y más con la incertidumbre de si Luzmaría se encontraba bien.

—¿Es por el camino correcto? —preguntó Zoe al ir casi a penumbras y pisar algo viscoso que la hizo dar una arcada.

—No sabemos, pero más vale confiar en nuestro instinto, es lo único que tenemos por ahora —contestó Gerardo en el mismo tono.

Por otro lado, iban Lucas, Alí, Alex y Ricardo. El comandante no quiso dejar a su niño solo y decidió acompañarlo. Todo era un buen plan excepto por la incomodidad de Alex al moreno. Aún seguía una revuelta en su interior.

—¿Hay alguna escalera? —Alex no estaba del todo convencido si era una buena idea ir sólo ellos dos como brujos.

—A éste paso tardaremos una eternidad —exclamó Alí.

Mientras en el cuarto donde se encontraba Luzmaría encadenada, la flama estaba pegando al techo, ya llevaba una gran mancha de tizne por lo potente de la misma. Se miraba el agua evaporizándose de su ropa. Sus grilletes estaban cada vez más calientes y el fuego comenzaba a sofocarla.

¿Cuánto más se van a tardar esos cabrones? Pensó. Hizo inútiles esfuerzos de usar su magia para liberarse sin resultado alguno.

El alambre que cosía su boca le impedía gritar o hacer sonido alguno así que no podía pedir ayuda si es que había alguien cerca. En eso, lo que pareció un ratón tiró una de las velas que se encontraba en el suelo, haciendo un sonoro ruido cuando la parafina se partió.

Así, una fugaz idea pasó por su mente: usar su poder no para liberarse sino para hacer el suficiente ruido para ser escuchada.

Aunque vino la incertidumbre de si Cassandra o los Infernales la escucharan y adelantaran su destino, de por sí, ya fatídico.

Lo pensó por unos instantes pero si sería lo último que hacía, no importaría pues dudaba que personas como su familia la buscaran.

Comenzó a lanzar rayos que impactaban en las paredes y hacían estruendosos sonidos parecidos a un metal tallándose a otro metal. Le pareció un poco raro que no se escucharan truenos normales pero no le tomó importancia y siguió lanzando rayos negros.

Algunos atravesaban las paredes haciendo huecos. Lo que Luzmaría no sabía es que, pisos abajo, su ayuda ya estaba por venir.

******


Algunos metros lejos de la entrada, los lobos sintieron la vibración de los rayos y corrieron buscando la escalera más cercana. Gerardo se percató de eso y dio señal para que comenzaran a seguir a los lobos. Arisbeth, Dante y Zoe sólo siguieron la indicación del abuelo.

Lucas, al igual que sus oficiales, sintió la vibración de los impactos y casi jalando a los chicos, subió las escaleras para ir hacia el origen de aquellos impactos de rayos.

  —¡Por aquí, rápido!

Unos pisos arriba, casi llegando a las siguentes escaleras fueron interceptados por uno de los Infernales.

  —¿A dónde vas, lobito? —dijo riéndose para luego lanzar una bola de fuego que logró esquivar.

  —¡¿Dónde está Luzmaría?! —gritó Alex al tiempo que lanzaba una ráfaga de viento de tornado hacia el demonio.

  —¿Hablas de tu amiga? La bruja está a punto de ser aniquilada como sus antepasadas —respondió el Infernal con cínica tranquilidad al ver que el ataque del rizado no le hacía nada.

  —¡Ya basta! ¡¿Qué le hicieron?! —Ricardo se encendió en flama y lanzó varias bolas de fuego que el demonio hizo rebotar hacia Lucas, Alí y los brujos.

  —Guarda tus fuerzas, brujo. Las necesitarás —y se esfumó.

Los chicos y el comandante pudieron esquivar las bolas pero Alí, desafortunadamente fue impactado por una en su brazo, dejándole una quemadura de segundo grado.

  —¡Alí! —gritó Lucas y fue en su auxilio.

  —¡Sigan! ¡Me quedaré aquí! —dijo el oficial mientras se quejaba del dolor.

  —¡No te voy a dejar aquí! ¡Le prometí a Fernanda te regresaría sano y salvo!

  —¡Hazlo! ¡Vayan por la chica! —respondió en tono de orden.

Lucas, al ver la seguridad de las palabras de su compadre, hizo un gesto a los chicos que se encontraban petrificados al ver la herida del oficial. Tardando un poco, siguieron su camino no sin antes ayudar a Ali a acomodarse mientras los esperaba.

  —¿Y si lo atacan? —preguntó Ricardo.

Lucas se quitó una sortija dorada y se la entregó al oficial. Era un amuleto que esperaba, lo protegiera por esos instantes. Así mismo lo dejaron atrás y prosiguieron. Ahora, había un pequeño detalle: las vibraciones cesaron.

******

 

  —Lo has hecho excelente, Luzmaría... Has alertado a tu familia y amigos y ahora vienen a rescatarte.

 

Cassandra escuchó los rayos y fue para cesarlos. Encontrándose a una débil Luzma muy deshidratada y teniendo unas quemaduras de primer grado en los tobillos y las muñecas, causadas por los grilletes calientes.

 

  —Espero tus amiguitos aguanten la batalla con los Infernales. Tu abuelo y tus tías dudo tengan poder siquiera para defenderse —Luzmaría estaba sorprendida al escuchar que su propio abuelo había venido con ellos—. De los lobos mejor ni te cuento. Van a ser más fáciles de aplastar que una cucaracha —escupió a la vez que, irónicamente, pisaba una cucaracha que iba pasando en el suelo.

 

Deja que me libere, maldita puta... Pensó a la vez que la veía desvanecerse en el aire.

 

Por otro lado, las paredes del cuarto habían quedado muy debilitadas y dañadas por los impactos de los rayos, se escuchaban algunos crujidos como si en cualquier momento se fueran a partir totalmente y colapsar.

El techo también resultó algo dañado y de la parte en qué estaba el pincho que sostenía la cadena del sello se empezaba a cuartear. Luzmaría al ver eso trató de moverse menos. Si el sello se caía, corría el gran riesgo de aterrizar directamente en el fuego y así morir quemada del todo. Aunque, para peor, la posición que tenía gracias al movimiento, era mucho más cerca de la flama.



Alex Romanni

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En el texto hay: amor juvenil, mexico, magia y amor

Editado: 27.03.2021

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