Las cenizas del Fénix

Prefacio

Un día aquel sistema que conocíamos quebró, la sociedad quebró, los gobiernos abandonaron a su pueblo, todo por lo que luchaban solo termino de romper algo que ya estaba resquebrajado desde hace mucho tiempo y las guerras para tomar el control comenzaron. Esta vez el ser humano no solo se limitó a las armas, no, esta vez usaron la naturaleza para matarse entre ellos, guerras biológicas comenzaron y con ellas pequeñas rebeliones de los menos privilegiados. Una lucha a la cual no se le veía final comenzó, unos luchaban por poder y papel, otros simplemente luchaban para poder sobrevivir sin importar qué, poco a poco aquella humanidad de la que tanto nos jactábamos desapareció, ya no existían hermanos, familia y mucho menos amigos, solo existían los mejores, aquellos que podían matar para no morir.

Pero antes de que todo se extinguiera y las guerras acabaran con todo, un hombre tomó el control y fue ahí donde la humanidad perdió lo que realmente importaba, la esperanza se perdió, la bondad también, esos ya no eran humanos, eran animales que peleaban por el mejor puesto, los más pobres fueron los que murieron primero y los que quedaron fueron tirados a su suerte mientras que los más privilegiados fueron resguardados en grandes bolas de cristal, un nuevo ecosistema fue creado dentro de aquellas bolas de cristal, lo que una vez fue un planeta se convirtió en varios, cada esfera mejor que la anterior y el dinero determino la esfera de cada persona, comenzamos a pagar por algo que antes había sido un regalo.

Esto no es más que la verdad de lo que realmente ocurrió, sin embargo, esta historia no fue la que se me inculcó desde pequeña porque mientras yo jugaba en una de esas hermosas casas de cuentos de hadas dentro de la gran burbuja, afuera las personas seguían muriendo y a mí se me decía que eran salvajes y que mi bisabuelo había sido quien salvo a la humanidad de una extinción eminente cuando la verdad es que él había sido el responsable de un genocidio.

Pero hay un sistema que ni todo el dinero del mundo pudo manipular, ni siquiera todas las guerras pudieron acabar con ese sistema, porque ¿Quién puede controlar el destino? Y es que no venimos al mundo solos, porque se dice que hace mucho tiempo desde antes de que la gran guerra comenzara el alma de cada ser humano había sido dividida y para que el dolor y la soledad de no tener a nuestra otra mitad no nos matara se nos fue asignado un pequeño guardián para acompañarnos durante toda nuestra vida y las que siguen a esta, cuando nacemos con nosotros un pequeño fénix también, cuando se cumple la mayoría de edad este muere pero como en los cuentos renace de entre las cenizas con un nuevo color en sus bellas y resplandecientes plumas, ningún fénix es igual pero el color que obtienen cuando cumplen los 18 años es el mismo color que obtiene el fénix de tu alma gemela, esa es la única señal que tenemos para reconocer a nuestra otra mitad aunque dicen que cuando ves a esa persona todo lo demás deja de importar y sientes que algo dentro de ti se completa, dicen que después de tanta espera es como si respiraras de nuevo pero es algo que no sé si algún día podré saber porque el día en que nos separamos y abandonamos a los más pobres no solo los condenamos a ellos sino también a nosotros mismos, muchos asesinaron a sangre fría a su otra mitad o simplemente los abandonaron y a las siguientes generaciones también nos condenaron porque ahora aquello que tanto hacia feliz a la humanidad se había terminado por convertir en una hermosa leyenda, ahora no teníamos otra opción más que seguir lo que dictaba un papel que había sido entregado a nuestros padres desde el día de nuestro nacimiento, una vida escrita por alguien más para beneficiar al sistema podrido de mi bisabuelo, porque ni yo me salvaba de aquel maldito sello que nos grababan a fuego en la piel para nunca olvidar que sin importar el destino nuestra vida ya había sido atada con alguien más, para nunca olvidar que nosotros ya teníamos a quien sería nuestra pareja sin importar si podríamos llegar a enamorarnos o no, que fuéramos destinados o no, porque como siempre el ser humano debía controlar todo.

 



Alaya

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En el texto hay: almasgemelas, utopia y distopia, fenix

Editado: 30.12.2020

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