Las leyendas de Genesis

Parte 2

Era un pasillo estrecho, de al menos metro y medio, el suelo estaba cubierto por una alfombra roja escarlata, y las luces se intercalaban entre estatuas de leones sosteniendo sus espadas con las manos entrecruzando sus dedos mirando hacia el frente, Lion estaba en shock, no podía pensar en nada mas que en esa espada carmesí atravesando el corazón de su hermano, quitándole lo último que le quedaba, la única razón de su existir, su hermano.

_ ¿A dónde me llevan? _pregunto Lion con voz nerviosa y una mirada de terror.

_El Rey ha solicitado tu presencia su despacho. _contesto el guardia con seguridad, esta lo tomaba del brazo derecho para que avanzara con más rapidez.

El guardia de la izquierda por otra parte, estaba concentrado en algunas imágenes de la flota Saggeriana y las tropas en tierra, además de varios mensajes en su comunicador.

_ ¿Para qué me ha llamado? _pregunto Lion nuevamente.

_No se nos ha dado esa información. _Contesto el guardia nuevamente, esta vez con indiferencia.

_Tengo que irme a casa, mi familia me esta esperando, me deben estar buscando, tengo que decirles, mi hermano...

_No te molestes en mentir, sabemos todo de ti y tu familia, sabemos que estaban solos tu y tu hermano, y el rey quiere hablar contigo acerca de eso. _el guardia sujeto con mas fuerza el brazo de Lion y anulo todo intento posterior de este ultimo por librarse de esta situación.

Llegaron al final del pasillo, las puertas del ascensor se abrieron, al estar dentro estas se cerraron y uno de los guardias presiono el botón numero 84, inmediatamente se movieron a alta velocidad atravesó de los múltiples pisos antes de llegar a su destino, el ascensor se detuvo, y las puertas se abrieron, el recibimiento del rey Latherus era diferente a las demás habitaciones, tenia el piso sin alfombra y con madera de caoba brillante, las paredes estaban llenas de cuadros de reyes anteriores a él, incluido su padre, dos antorchas iluminaban la pequeña habitación, y a los costados habían dos asientos acolchonados de color rojo, con pequeñas decoraciones y toques dorados.

_Esperaras aquí hasta que el rey decida recibirte, toma asiento y quédate quieto.

_Sin decir mas ambos guardias se retiraron por el ascensor, Lion no tuvo mas remedio que quedarse en uno de los asientos, puso sus manos en su cara, le dolía la cabeza, sentía punzones en todo el cuerpo, y además sangraba un poco del cuello, cerrando los ojos se puso a pensar:

_Como saben de mí, de Leo, o de mi familia, como es que saben mas de mis padres de lo que yo se de ellos, apenas y recuerdo sus caras, ¿Qué me quiso decir?, ¿Para qué quiere verme Latherus?, ¿Qué voy a hacer sin Leo?, yo pude ayudarlo, yo debí haber muerto, no el, NO EL, el era mas importante que yo, sabia mas que yo, no debería ni siquiera estar aquí, no debería estar vivo.

Lion no sabia que pensar, tenia ganas de llorar, de no existir.

Lion, entre sus pensamientos escucho gritos del otro lado de la puerta, era el rey Latherus, discutiendo con alguien más, tenía voz de ser un águila, un poco aguda, pero con toques fuertes. Lion coloco la cabeza en la puerta para escuchar un poco mejor:

_ ¿Como es posible que tres malditos acorazados entraran en espacio seguro?, la gente ahí fuera quiere una explicación Latherus, y si no les decimos algo rápido la cosa se pondrá peor...

_Lo se perfectamente Eglor, yo he estado con ellos, se como es vivir así, no nací siendo rey, tanto tu como yo sabemos que esta es una situación sin precedentes, nuestros escáneres y detectores de movimiento en la órbita no detectaron nada. _respondió el rey sin perder la calma.

_Yo también viví así, y no quieres ver como la gente se pone en tu contra, se pondrá peor que con los reptiles, mis hombres, tus soldados no querían dispararle a otra cosa que no sea un Saggeriano la última vez, no puedo decirles que vallan allá y disipen a la población. _contesto el tal Eglor con firme tono de voz.

_Lo comprendo tanto como tú. _dijo el rey Latherus sin apartar la vista de su pantalla holográfica del castillo en su escritorio, este continuo. _ Ya ordené a Leónidas y a varios de sus hombres a resguardar a los civiles en los refugios subterráneos, los escudos de la torre se encargarán de proteger a los ciudadanos lo suficiente, mientras la flota se encarga de las naves enemigas...

_ ¿Y que hay del chico? _pregunto Eglor.

_El chico esta a mi espera, lo convoque hace poco, el cuerpo de su hermano, Leonarth está en la torre, ya mandé a dos hombres mas para que se lo lleven, el chico... no sé cómo comenzar... ya tiene la espada. _contesto Latherus mirando a Eglor a los ojos.

El comunicador de Eglor sonó, se escucharon sonidos entre cortados, eran las voces de los guardias que llevaron a Lion hacia el despacho del Rey Latherus, Eglor se sorprendió, agradeció por el comunicador e informo al rey:

_Las tropas enemigas se retiran señor, uno de los destructores fue derribado en el bosque de Lathos y uno mas esta en llamas, este y la nave intacta que queda se retiran, abren un vórtice en el hiperespacio, saltaran señor.

_Rastreen su destino y mande dos cazas por ellos, informe a las águilas que habrá problemas en su territorio, manden al equipo de rescate al bosque, hay que apagar ese incendio, y mande un batallón a la zona del accidente, habrá sobrevivientes enemigos. _respondió el rey Latherus poniéndose de pie.



Robert D. Knigth

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En el texto hay: guerra, guerra y amor, alienigenas

Editado: 17.02.2019

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