Las leyendas de Genesis

Cap. 2 Parte 3

Erathon salió del poco humo negro que quedaba, detrás de el salieron el grupo de águilas que se habían separado del resto anteriormente, todos estaban cubiertos de la misma sangre que la que ahora tenia Leónidas en su cuerpo, esta a diferencia de la saliva toxica de los decadentes no quemaba el acero pero si dañaba la piel, Elías había perdido una parte de su armadura del pecho, había sido corroída por el ácido, Elioth estaba intacto, pero en su rostro se veía que había visto u confrontado a las mismas aberraciones que atacaron a Lion hace unos momentos, Elizabeth Tenia uno de sus brazos quemados con varias plumas chamuscadas, mientras que Erah había perdido las protecciones de las piernas a zarpazos, pero Erathon era el que más salió herido, estaba sangrando de un costado, su hombro derecho estaba lesionado, y su Pierina izquierda sangraba y estaba quemada.

 

_ Veo que ustedes tuvieron mas suerte que nosotros. Dijo Elías bajando su arma al ver que no hubo amenaza.

_ Y veo que a ustedes les dieron una paliza. _contesto Gibran.

_ Nos enfrentamos a varios de estos adefesios unos metros atrás, cuando nos separamos nos emboscaron como a ustedes, pero al ver que éramos mas llegaron por montones, y mas grandes que estos, ¿Cuántos fueron? _pregunto volteando a ver a Elías y continuo. _No sé, pero el punto es que logramos salir de ahí vivos, y logramos ver la salida de aquí, a unos cien metros de donde estamos, por varios pasillos llenos de esas cosas.

_Bien. _dijo Leónidas. _pero hay que descansar un momento.

_ No podemos quedarnos aquí, así como si nada, parece que no te diste cuenta cuando hablo Erathon, pero hay más de estas cosas, montones de estas bestias que quieren comernos. _Protesto Erah con indignación y una cara de desaprobación.

_Estamos agotados, no se si ya viste tu que acabamos de enfrentarnos solos a estas cosas y que apenas y salimos y que no creo que tu actitud nos ayude Águila.

Leónidas se puso de pie y enfrento a Erah una vez más.

_ ¿Mi actitud?, eres tu el que no se quiere levantar, faltando una prueba más, no parece que tengas lo necesario para poder pelear contra una lagartija, aquí porque tienes a tu guarda espaldas gorila que obedece todas tus ordenes, porque aun recuerdan el ser esclavos, ¿aun lo recuerdas no Gibran?, aun recuerdas que paso con tu especie y la de estos inútiles sin disciplina.

_ No le hables si a Gibran. _dijo Elizabeth atrás de ella.

_ No… no importa Ellis. Contesto Gibran pasando entre todos y caminando entre la ya visible trinchera.

_Gibran. _grito Elizabeth yendo atrás de él.

_No, no esta bien. _dijo Leónidas poniéndose de pie. _ y si hay algo mas que me desagrada de las águilas aparte de su arrogancia es el que traten a los que no tuvimos todo al nacer como menos, seré pobre, seré de una granja, pero al menos no soy una maldita ave arrogante y estúpida.

_ Eres un maldito idiota granjero, y no serás más que eso, aunque te mate una maldita lagartija, aunque te partan de par a par y mueras siendo un héroe de guerra, no eres más que un ignorante. _Grito Erah enfrentando a Leónidas.

_ ¡Si!, seré un granjero, pero si se lo que es luchar hasta el final por lo que quiero, no todos nacimos obteniéndolo todo, no todos al alzar la mano tuvimos lo que quisimos, y eso es algo que tu raza nunca va a entender, nunca sabrá que es luchar por lo que quieres. _Respondió Leónidas.

Erathon y Lion trataban de separarlos, uno tomando a Erah de los brazos y tratando de alejarla de Leónidas que era sujetado por Lion.

Mientras eso sucedía Gibran y Elizabeth se movían por la trinchera, ante los ojos de cualquiera que los viera caminando de lado, notaria la gran diferencia en ambos, uno de mas de dos metros de alto y fornido y la otra apenas y superando el metro setenta, delgada y al verla a su lado, dando la sensación de que podría aplastarla con un simple manotazo.

_ ¡Gibran espera! Caminas muy rápido. _grito Elizabeth a su lado.

_Camino normal mi pequeña amiga eso te lo aseguro, solo que soy más grande que tú, y también mis piernas son más grandes que tú.

_Pero al menos podrías ir un poco más lento.

_ Puedo gatear si quieres. _contesto Gibran con una leve sonrisa.

_ Tienes que disculpar a Erah, ella fue educada así, no es tu culpa.

_Puedes estar tranquila, no me importan esas cosas, no al menos si lo dice una hembra, y mas una tan pequeña, se como fue tratado mi pueblo, y se como actuaron el resto con nosotros y los rinocerontes, pero eso es cosa del pasado, las cadenas, los azotes, los sacrificios que dimos y muchos de otras razas para que tú y yo podamos caminar juntos así, es mucho mas fuerte que todo el daño que nos hicieron, gente que nunca conoceremos, con pensamientos que nunca averiguaremos, y con acciones que si olvidaremos por algo más, por un futuro mejor al que cualquiera imagina, el pasado es eso, pasado, lo importante es no repetir las malas acciones y decisiones del ayer, sino ser algo más, alguien mejor que ellos sin tratar de regresar el golpe. _contesto Gibran guardando su arma en su espalda.



Robert D. Knigth

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En el texto hay: guerra, guerra y amor, alienigenas

Editado: 17.02.2019

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