Lindsey Cooper, la hermana de Lily

Un espía en el pasillo

Severus estaba atónito, no podía creer lo que estaba sucediendo con Lindsey en esos momentos. Unos minutos atrás estaban conversando tranquilamente aunque la conversación hubiese estado tomando un rumbo que lo incomodaba, pero de pronto ella cayó en sus brazos en un estado de agonía alarmante. Se veía aterrada, sangrando por la nariz y los oídos mientras se aferraba a sus brazos, suplicándole por Harry como si de pronto fuese consciente de que iba a morir...

Inmediatamente después del ataque, Severus escuchó ruido hacia su derecha e incluso observó cierto movimiento tras el rosal. Se asomó por encima de este y efectivamente pudo ver una silueta que se alejaba en mitad de la noche con dirección a la explanada, por donde estaban el huerto, la cabaña de Hagrid y el carruaje de Beauxbatons...

No pudo precisar de quién se trataba, solo distinguió que usaba una capa con capucha, así que pudo haber sido cualquier persona...

Lo primero que se le ocurrió fue ir en su búsqueda para devolver el ataque y develar la identidad de la misteriosa persona, pero después se lo pensó mejor debido a que le aterró la idea de dejar sola a Lindsey después del atentado sufrido. Así que decidió tomarla en brazos para alejarla del piso. Estaba comenzando a nevar y él podía sentirla temblar pues el chal se le rodó de los hombros. Severus lo tomó e intentó cubrirla con él.

—Estarás bien, descuida. Voy a frenar la maldición —trató de tranquilizarla.

Ella estaba aterrada con la idea de morir y dejar a Harry. ¡La vida no podía ser tan injusta con ambos! No sabía quién la había atacado pero por los síntomas era consciente de que alguien le había arrojado una maldición degenerativa (quizá una especie fortísima de mal de ojo) cuya finalidad era la misma que el Avada Kedavra pero de una forma más siniestra pues se moría lenta y dolorosamente.

Le costaba respirar mientras un dolor agudo se esparcía por cada centímetro de ella, algunos pequeños vasos sanguíneos estallaban y cada vez se sentía más débil. Estaba muriendo lentamente sin poder hacer nada. Sabía que lo primero que debía hacer era detener el efecto de la maldición oscura y posteriormente encargarse del daño ya sufrido pero no podía hacer nada por sí misma y casi no podía hablar para expresarse.

Severus también estaba consciente de que ella había sido atacada con magia muy oscura y que probablemente se trataba de una especie de mal de ojo. Cómo experto en artes oscuras sabía perfectamente que debía detener el avance de la maldición para que no terminara matándola pues ese tipo de conjuros solían destruir todo a su paso hasta llegar al corazón donde hacía estragos. Pero una vez que él frenara el avance no sabía como curar el daño que ya estaba hecho en Lindsey. Lamentablemente no era medimago como ella.

Cuando Snape alzó a la mujer notó espantado algunas gotas de sangre que habían caído sobre la delgada capa de nieve, entonces se dirigió raudamente con Lindsey hacia una banqueta donde se sentó con ella en el regazo para trabajar más cómodamente. Cientos de hadas luminosas que estaban revoloteando en el lugar se dispersaron para darles espacio. El profesor de Pociones sacó entonces la varita pero ella elevó la mano con torpeza para dirigirla hasta su pecho.

—Finite... —susurró ella entre jadeos—. Finite inca...

—Lo sé, tranquila. Sé lo qué debo hacer —le dijo con voz tranquilizadora, tratando de que el pulso no le temblara por los nervios y luego exclamó—: ¡Finite incantatem!

Un rayo de luz púrpura impactó sobre ella que inmediatamente dejó de sentir dolor y de sangrar aunque seguía costándole respirar. Aspiraba hondamente y solo entraba un pequeño flujo de aire, además se sentía demasiado débil.

—Gracias —susurró Lindsey—. Se... detuvo el dolor.

—Descuida, te llevaré adentro.

Severus volvió a tomarla en brazos para continuar el camino. Ya no se oía música dentro del castillo por lo que dedujo que el baile había terminado y de hecho era así porque el contingente de Beauxbatons y el de Durmstrang estaba regresando a su morada, por lo tanto cuando Madame Maxime vio a Severus con Lindsey en brazos en ese estado se alarmó muchísimo.

Bonté divine! (Por Dios bendito) —exclamó llevándose las manos al rostro—. ¿Qué le sucedió?

—No lo sé —respondió Snape sin detenerse a dar más explicaciones—. Voy a llevarla a la enfermería.

Pego debe seg examinada pog un medimago. Voy a buscag a Noah.

La mujer salió corriendo deprisa y casi atropella a Harry y a Ron que regresaban al castillo también. Cuando Harry se dio cuenta de lo que sucedía se asustó muchísimo. Desde lejos se veía que Snape llevaba a una mujer en brazos, así que ató cabos al ver la angustia reflejada en el rostro de Madame Maxime y los demás estudiantes.

—¡Es tía Lindsey, Ron!

Ambos salieron corriendo tan aprisa que alcanzaron a Snape. Cuando Harry vio la sangre que manchaba los orificios nasales y oídos de Lindsey se alarmó todavía más y sus ojos se llenaron de lágrimas por instinto. Su corazón comenzó a latir más rápido... ¿Por qué estaba en ese estado tan lamentable?

—¿Qué le sucedió? —espetó presuroso siguiendo el paso de Snape mientras entraban al vestíbulo.

—¡Por todos los cielos! ¿Qué diantres le sucedió a Lindsey? —preguntó Charity igual de atónita . Ella y Gerald se estaban despidiendo en la puerta del vestíbulo cuando los vieron llegar.

—No lo sé, Charity, solo sé que fue atacada —respondió Snape a las apuradas mientras se acercaba a las escaleras que conducían a los pisos superiores.

—Voy pog Noah —determinó Gerald pero Snape lo detuvo.

Madame Maxime dijo que le avisaría —respondió no muy convencido. Su mente estaba dando vueltas desde hace rato y no confiaba, por Dios que no confiaba...

—Entonces déjame ayudagte a subigla —se ofreció Gerald tomando a Lindsey en brazos. No le dio oportunidad al profesor de Pociones de negarse—. Vienes desde afuega con ella.



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En el texto hay: enemistad amistad amar en silencio

Editado: 06.06.2026

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