Lo que nos está Prohibido

¿Felicidad o Complicación?

Despierto un poco asustada, todavía es muy temprano, sigue siendo de noche, estoy muy insegura con el viaje a Sarajevo, temo que Kamal nos encuentre y no podamos escapar.

Yahil no está a mi lado, me paro para buscarlo, escucho correr el agua en el pequeño baño del cuarto, debe estarse duchando así que decido levantarme, todavía tengo un fuerte dolor en el brazo y la espalda, corrí con suerte, como dijo la doctora, podía haber sido peor, debo cambiarme los vendajes antes de viajar o se infectará la herida.

-Buenos días, Habibi - Exclama  mientras se seca el cuerpo con una toalla y toma una camisa blanca.

-Buenos días - creo que en mi voz hay mucho temor y se me nota.

-¿Asustada? - pregunta acercándose a mí, para abrazarme.

-Hemos intentado tantas veces salir de esto y no lo podemos hacer.

-Lo haremos, lo lograremos - da vuelta para sacar unas vendas y así limpiar mi herida - date vuelta, curaré tu herida - mientras lo hago, Yahil comenta- no pude dormir anoche, me levanté a la una estuve buscando amigos que hayan ido a Sarajevo o que conozcan a alguien.

-¿Y, conseguiste a alguien?

- Hablé con un amigo que vive en Israel, me contó que es amigo de unos judíos en Sarajevo y me contó que me pondría en contacto con ellos cuando lleguemos, espero que nos puedan ayudar.

-No tenemos nada Yahil...ni dinero.

-No te preocupes por eso, tengo todavía una pequeña reserva de mis ahorros, ¿Sabes que los tenía para tomarme un año de descanso?

-¿En serio?

-La idea era, terminar con mi servicio militar e irme de paseo por todo el mundo, un año.

-Pero...

-Pero todo cambió - prepara una venda, después me pasa una blusa y me ayuda a colocármela - me enamoré, vine hasta aquí con ese dinero a buscarte y me casé... no te preocupes, tenemos bastante... Además las cosas materiales se consiguen, Habibi - me sienta en sus piernas y me coloca el cabestrillo.

-Lo sé - inquiero con tristeza.

-No te sientas mal, ¿Cómo está tu brazo?

-Mi brazo está mejor, aunque el dolor no se va de mi espalda.

-Me olvidé que la doctora me dió tus resultados de las pruebas que te hizo...

-...Me hizo de todo para que me quedé en el hospital.

Yahil me sienta en la cama, va a buscar el sobre que contienen mis exámenes, mientras los abre tomo una de las pastillas que me dió la doctora para el dolor, me molesta demasiado la herida, el dolor no se va fácilmente; abre el sobre y empieza a leer los resultados.

-No entiendo mucho, pero supongo que todo está bien - sonríe y saca otros papeles - te sacaron exámenes de sangre también.

-Sí, ya te dije que la doctora hizo de todo para evitar que saliera del hospital y...- sigo hablando pero veo a Yahil con un papel más pequeño en las manos, su cara es un poema, no puedo leer sus facciones, parece muy sorprendido, tanto que no reacciona, me asusta -...¿Todo está bien? - preguntó preocupada. - él sigue mirando al papel sin responder a mi pregunta, eso me inquieta más, camino hasta su lado para poderlo sacar del trance en el que supongo está sumido.

-¿Pasa algo malo?

-Ehhh...- responde- no creí que fuera posible.

-¿Qué? - preguntó mientras sacó el papel que tiene en sus manos.

-Nos casamos hace tan poco...

Leo los papeles, quedó igual de pasmada que él, lo miro sin poder articular palabra.

-¿Es posible? - preguntó incrédula.

-Pues parece que sí - responde mientras se le dibuja esa bonita sonrisa que tanto me gusta en sus labios se acerca y me alza, da una vuelta conmigo en sus brazos - ¡estamos embarazados!

Sonrió sin entender todavía que está sucediendo, me abrazo a Yahil, el vuelve a dar otra vuelta, se nota que está muy feliz pero para mí la felicidad no es completa intento que Yahil me ponga en el piso, esto me asusta más.

- Sí se enteran... - exclamó tartamudeando mientras me siento en la cama, mi preocupación se ha convertido en desesperación.

-... ¿Quién? - pregunta, sin entender mi tristeza repentina.

-Mi familia, tú sabes que por menos han matado mujeres, es un pecado, Yahil.

-No le veo el pecado, Nadhid, estamos casados.

-No me casé con un musulmán, no me casé en una mezquita, no me casé con el que eligió mi padre, ¡arderé en el fuego del infierno! - exclamó mortificada.

-Te casaste con quien amas, no creo que a Hashem le moleste que te cases con quien elegiste para casarte ¡es absurdo que pienses así!

-Yahil...la familia de una musulmana en Estados Unidos - recalco- un país occidental, asesinó a su hija por haberse casado con el hombre que ella eligió, le cortaron el cuello de derecha a izquierda solo por haberse atrevido a ir en contra de lo que su familia le mandaba, especialmente su padre y hermano, imagínate que esto no resulte y Kamal me devuelva a mí familia, me matarán y ...

-...Eso no pasará... Para eso, estoy acá para protegerlos a costa de mi vida, Kamal no volverá a tocar ni uno de tus cabellos - sus facciones se endurecen - la doctora me contó que entró en el momento en que te estaba pegando.

-Es que...le conté que me había casado...que no podría casarme con él y que también no quería hacerlo.

-¡Él no tiene ningún derecho de pegarte...!

-Sigue siendo mi tutor, mi padre le dió permiso.

-Desde que te casaste conmigo y estás esperando un hijo mío, Kamal ya no es nada tuyo...

-¿Crees que no habrá avisado al aeropuerto?

-Por eso iremos hasta Qatar, estarás con mi apellido, ya lo hablamos con Hamil, Está vez él nos acompañará y servirá de testigo como mi supuesto primo para que pasemos esa parte de la inspección y después estaremos a unos pasos de salir de este lugar.

-Tengo miedo que no resulte, y termine en manos de mi hermano, Karim será quien se dará el gusto de asesinarme con sus propias manos.

-No tengas miedo - Yahil me abraza con dulzura - yo los protegeré, por eso estoy acá, para proteger a mi esposa y a mí hijo, llegaremos a Sarajevo, de eso me encargo yo.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 22.06.2020

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