Lo Siento.

¿Quien eres?

Me levanto de la cama, al parecer ya es un poco tarde, tomo mi reproductor de música, dice que son las 10 de la mañana, veo la charola de comida sobre el pequeño ropero, no escuche cuando mi secuestrador entro a la habitación, como un poco la verdad, no tengo mucha hambre, necesito saber que quiere de mi, entro al pequeño cuarto de baño y tomo una ducha, envuelvo una toalla en mi cuerpo, en ese momento se escucha la puerta, es el, salgo a toda prisa intento vestirme pero ya tiene mi ropa en sus manos, diablos, extiende su mano con una bolsa.

-¿Qué es esto?

-Ropa, para que te vistas, espero que te quede.

-Y ahora debería darte las gracias hijo de puta.

-No pero puedes usarla o quedarte en toalla todo el día -se da la vuelta tomando ruta a la salida.

-Espera, necesito saber algo.

-Dime -dice dándose la vuelta

-¿Quien eres? ¿Qué quieres de mi? ¿Pedirás dinero?

-Son muchas preguntas pero las responderé, y será todo lo que vas a preguntar, no diré mi nombre, pero puedes llamarme "J", quiero todo de ti, eres como una droga y por último no pediré dinero, es mas olvidate de ver a tu familia de nuevo.

-¡Maldito bastardo! Se da la vuelta y desaparece de mi vista, que carajos ahora que voy a hacer, voy a hartar tanto a este cabrón que terminara por soltarme si ese va ser mi plan, abro la bolsa que me acaba de traer miro un short una falda y unas cuantas blusas, también esta una pijama y ropa interior, tomo la ropa interior y comienzo a vestirme mi cabeza esta pensando muchos nombres con j, podrá ser Josh, Jack, Jacob, Jordán, diablos como se llama este tío, lo conozco o por que llevara pasamontañas siempre que entra, necesito que haga algo por mi, toco la puerta llamo a "J", me siento en la cama y lo veo entrar a la habitación.

-¿Que quieres?

-Necesiito que hagas algo por mi, bueno dos cosas.

-Dime, veré que puedo hacer

-Tengo un pequeño reproductor de música- digo mostrándole el pequeño aparato, lo toma y lo revisa, fue un gran error tira mi pequeño aparato al suelo y lo pisa con su pie dejándolo en pedazos, que rayos me lanzo contra el maldiciendolo y diciéndole que mejor me mate que lo odio, cuando sin pensarlo le arrebato el pasamontañas se queda parado y solo cubre su cara con las manos.

-Hijo de puta, tendrás que mostrarme quien eres.

-Cabrona, regresame el pasamontañas ahora, o te ira peor.

-Nunca, muéstrame tu cara ¡ya!

-¡Estás loca! Me lanza sobre la cama, toma mi cuello y me quita el pasamontañas, da la vuelta para ponérselo, comienzo a temblar este tipo me da mucho miedo, salen lagrimas de mis ojos jamas había pasado por esta situación, que hubiera pasado si me hubiera matado, tal vez hubiera sido mejor que saber que vas a estar encerrada por mucho tiempo, pero quieran o no la idea de morir si que asusta a cualquier persona, lo miro a los ojos, estoy llorando como toda una niña, comienzo a sollozar mas fuerte.

-Perdon, lo siento enserio, no quise hacerte daño, pero debes hacerme caso, cuando te digo las cosas.

-Vete... -digo casi susurrando, se acerca y se arrodilla a mi y toma mi rostro con mucha delicadeza

-Cariño lo siento mucho, perdón enserio, no volveré a hacerte daño lo juro, pero entiende no puedo mostrarte mi verdadero rostro, a mi también me haría feliz que lo vieras pero no puedo.

-¡Vete! Lo vuelvo a repetir pero esta vez lo hago gritando, entro al cuarto de baño y cierro la cortina de la ducha, como no tiene puerta, es lo único parecido, escucho al fondo la puerta cerrarse, necesito estar con mi familia, quiero salir de aquí debo encontrar algún modo, no quiero estar aquí, salgo del baño y me siento en la cama, saco el libro que llevaba en la mochila La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, papa me lo dio dos semanas antes de que me secuestraran decía que era su libro favorito al menos así siento que tengo un pedacito de él, me paso unas tres horas leyendo, estoy muy aburrida, doy vueltas en la habitación comienzo a pintar las paredes, dibujo las ramas de un árbol con dos hojas así contare los días, en el tronco escribo la fecha del día en que desaparecí 13 marzo de 2012, así pasan los días, ya llevo 30 días aquí, la rutina siempre es la misma, me lleva de comer, sale, ya eh terminado el libro, ahora no tengo nada mas que hacer, le eh pedido de rodillas que me de libros, que me compre un reproductor de música, pero siempre se niega, aun no conozco su cara, me eh acostumbrado a sus ojos, algunos días se ven verdes y otros se ven color miel, mi ropa siempre la lava los viernes y cuando lo hace me da una pijama de él, y el domingo regresa con mi ropa, siempre me dice que día es, nunca ah querido mostrarme periódicos, debo estar en ellos, eh perdido la esperanza de salir de aquí, alguna vez se sentó en la cama a cenar conmigo, no me dice nada de él, ni siquiera se su edad aunque ahorita ya no creo que tenga 30 años de hecho imagino que debe tener como unos 20 o 23, en un mes es mi cumpleaños 12 de mayo, cumpliré 18 años el ya lo sabe, dice que si me porto bien me dará un regalo, todas las noches me dice "Puede que mañana veas mi rostro" pero ya no lo tomo en cuenta, los primeros días imaginaba viendo su rostro pero después deje de creer que lo haría, lo veo entrar a la habitación hoy es viernes, me da el pijama de cuadros, entro al baño a cambiarlo mientras el recoge mi ropa para lavarla, salgo para entregarle la ropa, pero vaya sorpresa, abro los ojos como platos, la ropa cae al suelo, esta de espaldas sin el pasamontañas.



Lola Morales

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En el texto hay: cariño, soledad, trizteza

Editado: 13.04.2019

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