Looking at the stars

Tutoria

Eran aproximadamente las seis de la tarde y la verdad ya me estaba aburriendo de esperar a Demian que llegaba media hora tarde, me iba a rendir y dejarlo solo a su suerte, pero sonó el timbre antes de que pudiera llevar a cabo mi magnífica idea y supuse que era el así que me dirigí a abrir la puerta

-Llegas tarde

-Lo siento, venía manejando y apareció de la nada un lobo que no me dejaba avanzar

Detuve mis pasos abruptamente, por unos segundos pensé que pudo haber sido mi lobo así que me atreví a preguntar.

- ¿Viste tus ojos?

-Los tenía cafés

-Empecemos con la tutoria, solo tenenos dos horas

- ¿Podría quedarme a dormir?

-No

Antes de que pudiera insistir sonó mi teléfono, no dude en contestar, antes de que dijera alguna palabra escuche a mi mamá decir que no vendría hasta mañana que podía invitar a alguien para hacerme compañía y corto, tuve que obligarme a decir las siguientes palabras

-Puedes, pero dormirás acá en el sillón y si llegás a subir te esperara un final horrible

-Entonces empecemos

-Que libro escogiste para presentar

-Pensé que podrías ayudarme

-Empezaremos con lo clásico, amor y prejuicio

-No tengo que leer mucho, cierto?

-Te lo prestare, lo leerás mientras hago la cena y luego nos iremos a dormir

-Gracias

-Sabes porque lo hago

-Aun así, lo siento

-Aquí no hay ningún producto animal

-No me incomoda vivir tu vida aunque sea por unas horas

Paso media hora y ya tenía la cena lista y la verdad no era tan horrible estar con Demian hacia comentarios gracious del libro y abrió más mi imaginación, en un plato serví la comida para mi lobo y la fui a dejar, no quería que tuviera hambre , lo vi observando atentamente desde la oscuridad de los árboles y me atreví a hablarle

-Te traje un poco de comida ojalá te guste, tengo una visita inoportuna que se quedara a dormir así que ten cuidado, adiós

No recibí ninguna respuesta más bien pareciera que estaba analizando lo que acababa de comentar y unos segundos después un destello extraño radio de sus hermosos ojos amarillos, decidí volver a la casa y servir la cena, Demian me agradeció y comenzó a comer, no era un silenció incómodo ni mucho menos odioso, pero aunque quisiera entablar una conversación yo estaba pensando en el lobo y el por qué después de tantos años decidí acercarse.

- ¿Megan estas bien?

-¿Disculpa?

-Estaba diciéndote que cocinas muy bien

-Gracias

- ¿Por qué me odias?

-No te odio, solo me recuerdas a Sam y no quiero que la historia se repita

-Te entiendo, ojala pudiera prometerte que jamás te haría algo así, pero no esta en mi esas cosas lo único que podría prometerte es que intentaré no defraudarte

-Estuve pensando y podemos ser amigos

- ¿Me darás una oportunidad?

-Cómo amigos

-Me conformo con eso

- ¿Por qué te interesaste en mi?

-No sé cómo explicarlo, pero tienes algo magnífico, esa pasión que pones al leer a los animales y tus creencias, luchas por siempre mantenerte firme

- ¿Tu conocías a Sam?

- ¿Quieres saber el por qué de lo que hizo?

-Quiero entendrelo

-No sé si sea lo que te haga bien, pero haré todo lo que esté en mi para ganarme tu confianza

-Dime, que paso aquel día

-Sam te amaba, pero llevaba meses recibiendo cartas de amenaza si no se alejaba de ti, pensó en mí y me confrontó, pero no era yo, no sé si te acuerdas que ese día había faltado.

-Recuerdo que llame para preguntarle, pero respondió

-Fui a verlo a su casa y la verdad tuve que abrir con la llave que me había dado de emergencia, entre y lo encontré en un rincón de la casa, estaba paranoico, cuando se dio cuenta que estaba yo ahí me dijo que lo estaban siguiendo, querían hacer daño, pero prefería mil veces eso que estar sin ti, me pidió que me insistiera en quedarme, pero dijo que te cuidará así que decidí hacerlo.

-Eso día te ofreciste a traerme a casa

-Cuando lo llame para avisarle no contestó mis llamadas supuse que descansaba hasta que recibí una llamada en la madrugada y me avisaron que había muerto, intente decirte esto muchas veces, pero te negabas a oír cualquier cosa que tuviera que ver con el así que decidí dejarlo en el olvido

-Desde cuando mestas enamorado de mi

-Sabes perfectamente desde cuando

-Podemos ser amigos y ver que pasa con el tiempo, pero por ahora es momento de descansar

-Buenas noches

Me dirigí a mi cuarto para sacar unas cobijas y almuadas para Demian

-Aquí tienes, si sientes frío puedes prender el calefactor

-Gracias, no apagues las luces seguiré leyendo

-No te quedes hasta tarde, mañana hay clases

Una vez en mi cuarto abrí la ventana y vi al lobo, dirigí mi mirada al plato, vacío, me alegro ver aquello y traté de darle una de mis mejores sonrisas aunque no se si se podía notar con toda la oscuridad. Al parecer si noto mi sonrisa, se acercó y vi que menea su cola, pareciera que estaba feliz y decidí tomar la decisión de ir donde estaba el, baje he intente mirar si Demian seguía despierto y para mi suerte estaba durmiendo trate de no hacer ruido y salí. Una vez afuera vi al lobo y el a mi, traté de acercarme con cuidado para no alertarlo y al parecer funcionó, me coloque de rodillas y por fin se acercaba aquel momento donde podía acariciarlo. Lo acaricie y su pelaje no era tan suave cómo parecía, pero no era tan áspero como para desagradarme.

-Lindo

Antes de que pudiera darme cuenta tome la iniciativa de abrazarlo, espere años aquello y no perdería la oportunidad de hacerlo, por el rabillo de mi ojo pude notar una sombra, mire y era Sam, imposible el había muerto, solté al lobo y corriendo seguí a la sombra, pero cada vez era más difícil alcanzarla y sin darme cuenta estaba perdida, perdida y sin Sam. Camine por un largo tiempo y al parecer me había adentrado más al bosque, estaba descalza y con mucho frío, caminaba y al mirar al piso lleno de nieve logré divisar una pequeña diadema, observando mejor me di cuenta que era la misma diadema que le había regalado a Sam era una S con un pequeño corazón y la verdad me sorprendí, más cuando apareció el lobo al lado mío y se puso a gruñir a la oscuridad, son pensarlo recogí la diadema y la coloque en mi brazalete, el lobo con la guardia en alto me dirigió hacia la salida del bosque y me dejó directo en mi casa. Observe cada paso que dio antes de irse, pero decidí entrar a la casa, cambiarme de ropa, agarrar mis cosas y ir al bosque, Necesito saber por qué la diadema de Sam estaba ahí.
Me tomó mucho volver al mismo lugar y una vez atravesé el bosque me di cuenta que llegué a la casa de Sam, estaba abandonada y decidí atreverme a entrar, la verdad tenía miedo de lo que podría encontrar ahí. Una vez adentro me dirigí al cuarto de Sam y como supuse todas sus cosas estaban ahí, sus padres decidieron dejar todo como estaba la casa he irse y tres veces por semana viene alguien a limpiar, empecé a revisar su cuarto y desesperada por encontrar esas cartas caí al piso y me puse a sollozar, debajo de su cama brillaba algo, corrí la cama y lo que brillaba se encuentran debajo de las tablas sin ningún problema las saqué y me encontré con muchas cartas, dos cajas y la pulsera que le di para su cumpleaños. Empecé a ver el remitente de las cartas y todas eran de Sam para mi, las guarde en mi mochila para luego revisar las cajas, la primera que revisé tenía mucho papeles y tomando valor decidí leer uno, "vuelve a acercarte a ella y date por muerto", me espante al instante en que leí aquel papel, decidí guardar la caja en mi mochila para leerlas todas más tarde y la última caja tenía dinero, pasaportes y una pequeña nota, "Megan si estas leyendo esto es por qué ya no estoy para protegerte. Agarra todo lo que hay en esta caja y desaparece podrás sobrevivir toda tu vida con lo que hay en esta caja y recuerda que te amo ", me sorprendí de lo que decía, el sabía que no lograría sobrevivir por mucho tiempo y me cuidó hasta sus últimos días. Descontrolada me puse a llorar porque lo seguía amando como el primer día y sin esperar mi siguiente paso abrí su armario y saque toda la ropa que podía para colocarla en mi mochila, volví a ordenar todo.



Vale Cruz

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En el texto hay: licantropos

Editado: 20.10.2020

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