Los aullidos a la luna

Capítulo 14

Nieve
Angelic
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Caminaba por los pasillos del instituto algo distraída, Demian el día de hoy no me había seguido como si fuera mi propia sombra como lo hizo toda la semana pasada. Después de todo por fin logre que me diera algo más de espacio, pero de igual manera me sentía observada y sabia que ese era mi hermanastro. Trate de ignorar el hecho de sentirme observada daba igual ya era hora de irnos por lo cual camine al estacionamiento, pero Demian no estaba allí. No tenia tiempo para esperar estaba algo cansada por lo que decidí caminar a casa llegaría más rápido de ese modo.

Estaba saliendo del estacionamiento cuando escucho como alguien grita mi nombre por encima del ruido de los autos al encenderse. Me detuve parar girar lento viendo en todas las direcciones en busca del dueño del grito. Hasta que encontré a un chico rubio corriendo en mi dirección mirándome con sus cautivantes ojos color ámbar que con la luz del sol brillaban. Carter freno al llegar a mi viéndome con una sonrisa encantadora en su linda cara y con una mano en la correa de su mochila. Tenía puesto un tapado gris, una camisa negra y un jean azul oscuro con unas botas militares negras. Sonreí al verlo parado frente a mí, este chico estaba buscando que mi hermano lo maté y gracias al cielo el no se encontraba aquí o de lo contrario esta vez no solo terminaría con un labio roto.

– Hola Angelic – el rubio se acercó tanto a mí que mi cuerpo se tensó por completo estando bajo sus atentos ojos color miel. Sus cálidos labios besaron mi mejilla dejándome consternada por su actitud pero una corriente eléctrica me recorrió por entera.

– H... hola Carter – logre articular con dificultad aun sintiendo que mi cuerpo estaba desconcertado con su beso, sentí mis mejillas arder enseguida. Dios me sentía tan estúpida fue solo un beso en la mejilla no es como si me hubiera besado en los labios.

– ¿Te iras sola? – pregunto al ver que no venía Demian como loco a golpearlo porque me beso la mejilla. Con una sonrisa de lado me miro a los ojos acomodando la correa de su mochila, se veía tan relajado y despreocupado así.

– Si, Demian no está de seguro no vendrá en un buen rato – señale el auto vacío de mi hermano. Ya se le estaba volviendo algo habitual el desaparecer y olvidarse que tiene una hermana sin auto y permiso para conducir.

– ¿Puedo acompañarte? no me gustaría que vallas sola cosas malas les pueden pasar a los ángeles que andan sin protección – una sonrisa traviesa se formó en sus labios al ver mi expresión de asombro. No entendía a que se refería con eso de que cosas malas me puedan pasar, en este pueblo nunca pasa nada y dudo que comenzaran a pasar ahora.

– Si está bien – me encogí de hombros después de todo tener algo de compañía camino a casa no me vendría para nada mal. Girando en mis talones comencé a andar sintiendo los pasos de Carter atrás mío hasta que quedo a mi lado.

Caminamos en silencio uno al lado del otro, pero no era un silencio incómodo para nada. Estaba cómoda alado de Carter me sentía protegida, no tenía miedo de caminar sola con él, era la misma sensación que tenía cuando estaba con Demian, pero un poco diferente. Me sentía observada pero no como cuando estaba en el instituto, esa sensación de que alguien está analizándote me puso en alerta. Levante mi mirada encontrándome con la de Carter me estaba mirando con sus hermosos ojos que comenzaban a gustarme. Una idea loca paso por mi cabeza sonreí, para luego tomar su mochila de improviso y salir corriendo con ella en la mano.

El rubio tardo unos minutos en reaccionar, hasta que se hecho a correr detrás de mí. Las risas inundaron esas frías y silenciosas calles, mientras nosotros nos divertíamos corriendo las personas nos miraban raro. Siendo un adolescente en un pueblo tan pequeño hacer cosas estúpidas era lo único que hacia pasable la estancia en este lugar al que nadie recordaba cuando decidían vacacionar lejos.

Unas manos me tomaron de la cintura luego de eso unos brazos me rodearon apretándome con fuerza y tirando de mi cuerpo hacia atrás es golpeado contra un torso duro. Sus risas me inundaron, tenía una risa tan linda o solo es el hecho de escucharlo tan cerca y su fragancia a colonia y el aroma propio de su piel que me embriagaron. Nuestras respiraciones agitadas nos hicieron quedarnos parados, Carter aun no me soltaba me tenía aferrada entre sus fuertes brazos. Apoyé mi cabeza en su hombro para descansar un segundo había corrido demasiado, abrí mis ojos y pude ver que él me estaba mirando. El corazón me retumbaba en el pecho pero no sabia si era por lo que corrí o por la mirada de Carter. Me decise del agarre de sus manos en mi cintura y me aleje de él dándole su mochila sonriendo, tomo su mochila con la cabeza gacha riéndose.

Nos miramos a los ojos y en su mirada vi una chispa aparecer en ellos, pero no todo puede ser felicidad y alegría. Detrás de Carter estaban saliendo de una tienda Ashley y Nicolás. Mi sonrisa se borró de repente, Carter miró hacia atrás y pudo ver lo mismo que yo. Sólo que esta vez no me dejó mirando la escena. Tomo mi mano y comenzó a caminar conmigo yo solo me deje llevar a donde sea que él me este llevando. Agradecía internamente que no dijera nada no tenía ánimos para hablar en estos momentos, las risas que habían antes desaparecieron. En minutos ya nos habíamos alejado de la pareja y estábamos entrando a una plaza que quedaba relativamente cerca de mi casa. Nos sentamos juntos en una banca que estaba libre cerda de un tobogán de niños que por estas horas ya estaba con algunos niños. Apoyando mi cabeza en el hombro del rubio cerré los ojos intentando no pensar en nada.

– Gracias – susurro pero se que el me escucho y quería que así fuera. Por mas que pasara el tiempo lo de Nicolás me seguía doliendo como si fuera el primer día, ni siquiera sabia que sentía ahora por el supongo que estoy intentando superar esto aunque me cueste demasiado.




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