Los ojos de la Luna [2.2]

Capítulo 7| Internado militar

B U N N I E🌙🌙🌙

B U N N I E
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Una mano en mi brazo me detiene antes de que pueda entrar al salón y por la manera abrupta en que me detuvo casi me caigo. Pero logre mantener mi equilibrio y mire a la persona que me sostenía el brazo sin aplicar presión en este. Con la cara roja y su respiración agitada me veía Anker apunto de tener un colapsó por venir corriendo tan apurado. Intento hablar, pero no pudo su cuerpo le exigía tener unos minutos de descanso antes de hacer cualquier otra cosa.

– Mi tía Melione me dijo que necesitabas mi ayuda – pudo hablar al fin luego de que se regulara su respiración. Mis cejas se unieron ante la interrogativa de que yo no necesito ayuda en estos momentos a menos que Melione este planeando algo.

– Anker yo no necesito ayuda ahora no sé porque tu tía te dijo eso – suspiro apretando las correas de mi mochila – Supongo que ella sabe que algo está pasando entre ambos y quiere confirmarlo por si misma – respondo en un tono bajo y el moreno asiente comprendiendo la situación.

– Hablaré con Melione luego – responde el chico acomodando ahora su mochila sobre su hombro. Decirle algo a la princesa del inframundo no servirá de nada ella hace lo que se le venga en gana.

– No importa ella no te hará caso, pero ya que estas aquí ¿podemos vernos en nuestro lugar secreto después de clases? – el rostro de Anker se ilumina y una amplia sonrisa aparece en su pálida cara. Nuestro lugar secreto es una casa de árbol en la antigua casa de mis padres. El lugar donde ellos vivieron hasta que nací yo y todo en su relación se fue al demonio. La casa sigue perteneciendo a mi madre por lo cual tiene todas sus cosas intactas y la veo allí debes en cuando para que mi madrastra no sospeche que algo raro pasa.

– Claro llevare mi laptop y algo para beber, nos vemos en el almuerzo moonbeam – con un beso en la mejilla Anker se va y yo vuelvo a entrar al salón. Suspiro al ver que los asientos buenos ya fueron tomados y termino sentada frente al escritorio del profesor.

Ojalá fuera uno de esos profesores jóvenes que los ves y son lindos, buena onda y dicen palabras cool para entenderse mejor con sus estudiantes. Pero en cambio tenemos a un profesor que pisa los cincuenta, habla como si nosotros tuviéramos treinta y le coquetea a la profesora de música que creo tiene su edad o es mayor que él. Ella tampoco se queda atrás en estos jueguitos de coqueteo que tiene con el profesor literatura y verlos hablar es entretenido. Al menos para mí lo es, me gusta ver sus juegos de notas e imaginarme que se dicen para giñarse el ojo o que se sonrojen. Ver ese tipo de cosas me hace preguntarme que fue lo que rompió tanto la relación de mis padres. Cuando veo a lo mamá en su supuesta casa mi madrastra es quien va a buscarme porque papá no quiere ni ver a mi mamá. Por las noches de luna cierra bien las cortinas para no verla y si no le queda de otra que verla no la mira directamente.

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No pudimos ir a nuestro lugar secreto con Anker para asistir al funeral de una rana diseccionada. Mi amiga Rebecca monto todo un funeral para el pequeño animal y en parte fue algo noble, ese pobre anfibio tuvo suerte de ser abierto por Becca. Cuando todo aquello acabo regrese a casa sin poder hablar mucho con Anker y recibiendo un regaño por mi padre por llegar tan tarde. Se que tenía razones para estar enojado, pero querer quitarme las visitas de mamá es demasiado. Por lo que en un acto de inmadurez por mi parte me encierro en mi habitación y me transportó a la casa de los Black. Siendo más específica a la habitación de Anker Black.

El pelinegro estaba acostado viendo el techo cuando noto mi presencia y se sentó viéndome sorprendido. La verdad es que hace mucho tiempo que no he podido venir a ver a mi amigo a su casa y tenerme ahora en su cuarto llorando no es precisamente una grata visita. De inmediato soy contenida por él, sus brazos me rodean y yo lloro con amargura empapando su buzo con mis lágrimas. No comprendo la actitud de mi padre, ni su odio casi enfermizo que le tiene a mi madre. Por Zeus estuvieron casados, me tiene a mí una pieza que muestra que se amaron.

¿Porque no se pueden llevar bien por mí?

– ¿Quieres hablar moonbeam? – había dejado de llorar, pero los espasmos del llanto seguían estando presentes.

– No, solo... solo quiero saber si ¿puedo dormir aquí esta noche? – apartándome del cuidado de Anker lo miro a los ojos y el asiente rápido.

– Claro, eres más que bienvenida en mi casa y lo sabes – me contesta acariciando mi mejilla con un leve apretón. Se levanta para sacar de su armario una de sus camisetas que usaba mucho antes cuando venía a quedarme en su casa. Me la da y yo me cambio en su baño y me lavo la cara viendo que tengo los ojos super hinchados. Suspiro mojando de nuevo mi cara y salgo del baño para ver a Anker arreglando la cama extra que tiene de debajo de la suya.

Me acuesto viendo el techo y siento una inmensa paz, la casa de mi amigo casi siempre es silenciosa o bueno lo es cuando no anda Nina jugando con su padre. Pero igual hasta cuando ellos están jugando y se escuchan sus risas yo me siento tranquila. Creo que me siento así en cualquier casa que no sea la mía y eso es triste. La mano de Anker me sobresalta cuando cae a mi costado, él ya está dormido, pero igualmente tomo su mano para saber que él está aquí. Unas lágrimas se me escapan y apretando con fuerza mis parpados retengo las ganas de llorar.

– Mantente positiva – susurro en un tono bajo y al cabo de unos minutos el cansancio me gana.



Danny Baladon

Editado: 14.01.2021

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