Más fuerte que mi enemigo

Capítulo 5

Cuando llego veo a mis padres, mi hermano y Jen sentados en el sofá, al verme todos se precipitan a mi.

¿QUÉ TE HA PASADO? —dijo mi padre exaltado.

—Nada, solo quiero estar sola déjenme, no quiero hablar con nadie —bisbise.

Mi hermano coge despacio mi brazo para girarme en su dirección.

—¡Por Dios, Leah¡ ¿Quien diablos fue? —preguntó Owen casi al borde del llanto.

—No vuelvas hablarme nunca más—contesté cortante.

Retiro la mano de mi hermano de mi brazo, y subo lentamente las escaleras.

Escucho a mis padres decirme y exigirme que le explique que me Pasó. Sus pasos detrás de mi se escuchaban apresurados dirigiéndose en mi dirección. Hablan preocupados entre ellos de llamar a la policía, rodee los ojos irritada, entre a mi habitación cerré de un portazo y puse el pasador.

No quiero hablar con nadie, aunque ellos no tienen la culpa, no estuvieron ahí para ayudarme. Y Owen a él lo odio, por su culpa me violaron incluso a Jen también lo odio.

Me dejo caer en la esquina de mi cama y lo dejo salir, el nudo fatigoso que apretaba mi garganta se hizo más fuerte, apretando con ganas. Sollocé sin darme cuenta estaba llorando, mire a un punto fijo, los golpes en mi puerta no tardaron en hacerse presente, golpeaban con desesperación haciéndome sentir invadida, solo quería una cosa: estar sola.

—¡Basta mamá! —exclamé exaltada.

Automáticamente los golpes cesaron, y el silencio me volvió arropar por unos segundos.

—Leah, cariño. Podemos hablar… —recitó en un tono apagado.

Me levanté con cuidado, caminé lentamente hacia la puerta y me recosté en ella. Pase saliva para calmar el sollozo que amenazaba con salir.

—Mamá estoy bien —balbucee—. Necesito estar sola por favor.

—Estaré abajo. —Fue lo último que escuché, luego como unos pasos se alejaban y el silencio volvió a llenar el lugar.

Me quité lentamente la ropa, dirigí mi vista hacia mi reloj, eran las 4 a.m. 
Caminé desnuda hacia el baño.

Entre a la ducha, trataba de quitar el asco que sentía de mi cuerpo, me estrujé hasta sentir como mi piel dolía y se ponía lila, entonces me detuve y fui a otra zona.

Terminé de ducharme. veo que son las 6:30 a.m. Me pongo una sudadera y un pantalón, ato mi pelo en una cola alta mientras me miro en el espejo. Veo mis mejillas lilas, y mis ojos hinchados de tanto llorar, seco una lágrima que se volvió a deslizar y salgo para tirar el vestido y los zapatos que fueron testigo de lo que pasó.

Cuando bajo las escaleras veo que todos están en donde los dejé menos mi padre, mi madre está llorando, mi hermano se levanta viene hacia mi con cara de desconcierto.

—¿Leah quién fue? —preguntó mi hermano preocupado.

Lo ignoro y camino para tirar la ropa. Incluso Jen me pregunta, cuando siempre me ha ignorado. Como si nada ha pasado me siento en la mesa y cojo un Plato de cereal.

Todos me miran incrédulos y no paran de preguntarme ¿Quien fue? es más que obvio lo que me Pasó. No respondo, cuando termino de desayunar cojo dinero de mi habitación y Camino para salir, mi madre intenta detenerme pero la ignoro, mi hermano me coge fuertemente del brazo, haciendo que me tenga.

—¡JODER LEAH! ¿PODRíAS DECIRNOS QUIEN DEMONIO FUE? ¿QUIÉN TE VIOLÓ? —bufa frustrado mi hermano.
Me suelto de su mano y Camino hacia la puerta sin decir una sola palabra, pero Owen vuelve a coger mi mano—. Leah dímelo, si no quieres que nadie lo sepa dímelo solo a mi. Tu siempre me cuentas todo, dímelo y ahora mismo voy y lo mato. Te juro que lo mato.

—No sé quién fue, quiero caminar, ¿puedo irme? —dije con una calma fingida.

—Pero descríbeme lo quizás pueda saber quien fue —insistió mi hermano.

—No lo vi, me Puso un saco en la cabeza. —repliqué

Owen da un golpe a la pared con rabia, mi madre no para de llorar y Jen se acerca a mi mirándome con unos ojos apenados.

—Leah, ¿podemos hablar? —preguntó Jen arrastrando las palabras.

—No. tengo prisa.

Me giro y Camino hacia la puerta, cojo un taxi y me detengo en mi objetivo. La guarida de Fred. (Fred es hermano de una ex amiga del instituto, la quería mucho pero dejé de verla por mis padres, decían qué no era buena para mí. su familia era conocida por tener negocios clandestinos.)

Toco el timbre. Veo que abre un tipo alto, Moreno y con mala cara. Lo primero que noto es qué está armado, me mira desde su altura y dice.

—¿QUE QUIERES? —Su voz áspera podría intimidar a cualquiera.

—¿Está Fred? —susurró.

—¿Para que lo buscas?

—Quiero decirle algo importante, dile que Leah lo busca. El sabe quien soy.
El tipo cierra la puerta.

Miro hacia la carretera como algunos chicos caminan y ríen mientras intercambian algunas palabras.

La risa de unos niños me hacen mirar en dirección a un parque, ellos corren y ríen dándome una pequeña sensación de paz, de qué todo está bien. su inocencia me hace recordar en el mundo repugnante en que vivimos, vuelvo a desviar la vista esta vez hacia una pareja de enamorados, van de la mano pero no parecen felices.

La puerta vuelve a ser abierta dejando ver al mismo tipo que me abrió antes. Sin decir nada se aparta hacia un lado para que entre. Camino seguida de otro tipo que me guía por un sótano subterráneo.

Es un pasillo largo, todo está sucio parece que ha pasado un terremoto. hay botellas tiradas y apesta a alcohol. Nos detenemos en la puerta de una oficina, el tipo que me trajo se queda parado sin mirarme como si se dispusiera a quedarse afuera a escoltar, empujo suavemente el cristal para abrir la puerta, el olor a cigarrillo inunda mis fosas nasales, sin embargo todo está reluciente siento estar entrando a otro lugar con solo cruzar la puerta.



MariaYrish

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En el texto hay: venganza, entre dos amores, violancia

Editado: 13.11.2020

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