Matricidio

CAPITULO: 8

REBECA

Aun no sé si hice bien en contarle mi secreto; pero no podía más sentía que me estaba asfixiando y el volver a verlo removió los recuerdos.

Cris lo tomó muy bien, creí que se alejaría y esperaba uno que otro insulto; pero… nunca llegaron.

Le pedí que se quedara conmigo solo puedo decir que a su lado me siento protegida; él acepto y mi corazón dio saltos de alegría.

La tarde fue muy divertida, aunque a su lado todo es divertido.

“Cristian estas ganándote un lugar en mi corazón”

Estábamos mirando una película y me sentía cansada, supongo que de tanto llorar; él estaba con la ropa que papá le había prestado y le quedaba bien.

-. Vamos dormir – le digo apagando la tele

-. ¿Segura? – Pegunta – puedo quedarme en el cuarto de invitados

-. Quiero que te quedes conmigo – por Dios yo hablando tan decidida para dormir con un hombre junto a mi, porque ya no lo veo solo como amigo

-. Ok – levanta las manos en señal de rendición, lo jalo y vamos a mi habitación, me voy al baño a asearme y cuando salgo él está solo en bóxer e inconscientemente muerdo mi labio inferior.

-. ¿Duermes así? – ok esa no es mi voz normal y siento que mi centro está húmedo

-. Sí, pero si te molesta - intenta coger su ropa

-. Ok – me encojo de hombros, esta noche va a ser muy larga – vamos a dormir, estoy agotada

“Si como no”

Conciencia no es buena idea, déjame tranquila

-. ¿No te molesta? – dice mientras se acuesta a mi lado

-. Imaginaba que dormías con pijamas de carritos o algo – mi cerebro no está funcionando y mi centro se humedece más al escuchar su risa

-. Que concepto tienes de mí – levanta las cejas repetidas veces

-. Un niño mimado – cuando no mi lengua más rápida que mi cerebro

-. Creo que esta convivencia en matrimonio nos va a servir mucho – dice con una sonrisa, se ve tan adorable

-. Aun ¿quieres seguir con la boda? – este hombre no deja de sorprenderme

-. Claro – me mira sorprendido – eso mantendrá a Alicia, a raya

-. ¿Alicia? – Creo que aunque tenga novio sigue de zorra - ¿Qué pasa con ella?

-. Bueno –se rasca la nuca, está nervioso – hoy se me insinuó… o quizá lo malinterprete

-. Y ¿Cuándo pensabas decírmelo? – me senté de golpe y él me abrazo

-. Lo siento se me olvidó

-. Ten cuidado, será mi hermana; pero no confió en ella – besa mi hombro, estoy sintiendo algo de enojo, sí solo eso ... no son celos

-. Te lo prometo – y en esa posición nos volvemos a acostar, esos fueron celos… no, no

-. Mmm… - debería contarle lo del centro comercial – hoy vi a Leticia

-. ¿Qué? - tensa su agarre – estaba tomando un café con tu madre y la vimos con un hombre mayor

-. Y ¿Cuándo pensabas decírmelo? – vaya se está vengando

-. Hey no me copies – puedo sentir como se relaja y podria jurar que está sonriendo

-. Bueno, pero eso no te salva – dice más tranquilo – porque no me lo dijiste

-. Ella es ¿pasado, no? – di que sí

-. Tú sabes que sí – me volteo y recargo mi cabeza en su pecho, me siento tan bien.

-. ¿Qué pasaría si vuelve a buscarte? – La curiosidad mato al gato, qué más da – regresarías con ella – suspira y coloca su barbilla sobre mi cabeza

-. No volvería con ella – acaricia mi espalda – me hizo mucho daño, pero no te voy a negar que no sé cómo reaccionaría si la viera de nuevo – eso fue un balde de agua fría

-. ¿Y si la invitamos a la boda? – tonta, maldita lengua

-. No creo que sea buena idea – responde de inmediato

-. Así vera lo que se perdió – y en parte veo que es lo que te produce

-. Si tú quieres yo no me opondré – levanta mi barbilla para mirarlo – pero mis padres no estarán de acuerdo

-. Convenceré a mi suegra – digo contenta – ella me apoyara

-. De acuerdo – se rinde, se acerca un poco y deja un suave beso en mis labios; mi corazón parece que se va a salir de mi pecho – descansa

-. Igual tú – y así en pocos segundos el sueño nos noquea por completo.

Esta noche e descansado como nunca, es la primera vez que duermo con él; pero se siente tan bien.

Despierto y estamos en la misma posición que anoche yo sobre su pecho y el abrazándome.

-. Buenos días – le doy un pequeño beso

-. Buenos días, pequeña – sonríe

-. Te encanta ese apodo ¿verdad? – trato de parecer enojada, aunque no me resulta sencillo

-. Sí – se estira en la cama – eres mi pequeña – estoy sin palabras

-. Gracias – debo dejar de decírselo, se va a cansar

-. ¿Por qué? - me mira extrañado

-. Por todo – me encojo de hombros – ayudarme con la boda, escucharme y soportarme



Lizzy

Editado: 09.10.2019

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