Matricidio

CAPITULO: 12

CRISTIAN

Nos quedamos dormidos y juro que nunca en mi vida había descansado tan bien.

Mi deseo se cumplió, despertar al lado de mi esposa, estoy rebosante de alegría.

Durante la semana apenas y salimos de la habitación. Solo a veces para preparar algo de comer, mi esposa me trae loco.

Pero todo lo bueno tiene que terminar y ahora es momento de que ambos volvamos a nuestros trabajos.

Nuestra luna de miel fue en nuestra casa.

Después de dos años ella podrá ejercer pleno control de sus acciones en la empresa de su madre; pero si deberá ser convocada para las reuniones en las que se deban tomar decisiones referente a esta.

Yo la acompañare a cada una de estas, no pienso dejarla sola. Mi jefe me ha dado su apoyo y eso es suficiente.

Hoy es el domingo previo a comenzar con nuestro estrés, aún estamos en la cama.

-. Amor – me encanta poder llamarla así – despierta es casi medio día

-. No quiero – se cubre con la sabana

-. Te voy a despertar a mi manera y creo que ya no tenemos energías para eso

-. Vale – dice mirándome – ya me levanto.

-. Hoy toca que me prepares crema volteada – digo mientras la miro caminar desnuda para tomar mi camiseta y ponérsela

-. Como desees amor – se acerca y me besa; estos besos me encienden y trato de controlarme

-. Si no paras te traeré de vuelta a la cama – digo junto a sus labios

-. Quisiera que tuviéramos una semana más de luna de miel – me besa y sale a la cocina.

No sabía que esta mujer era fuego puro, gracias a Dios que abrí los ojos a tiempo y ahora es mía solo mía.

Me coloco mi bóxer y salgo tras ella, no puedo estar mucho tiempo lejos de ella.

Ella no me escucha y esta de espaldas, así que la abrazo y beso su hombro; me encanta su aroma y no pienso dejarla ir.

-. Me tienes hechizado – digo en su oído – no puedo estar lejos de ti

-. Yo tampoco – se voltea y me besa y así sin más la tomo ahí en la cocina.

Terminamos de demostrr nuestro amor y el postre justo sale del horno.

Nos sentamos a comer.

-. Mañana – dice – debemos volver a nuestros trabajos

-. Sí – respondo – pero yo te llevare y te traeré

-. No sabías que eras tan celoso – me sonríe

-. Eso solo lo provocas tú – la miro y ella se sonroja, es tan tierna aún no ha perdido esa inocencia ante cada comentario.

-. De acuerdo, amor – me encanta escucharla llamarme así – tú serás mi chofer

-. No me molesta – repongo de inmediato

Terminamos y vamos a la habitación para ordenar, nuestra ropa y dejar todo listo para mañana.

Sin esperarlo la noche nos alcanza sin más después de haber hecho el amor durante toda la tarde. Nos dormimos y esperamos el amanecer.

REBECA

La alarma suena y ambos nos levantamos, nos duchamos juntos y bajamos a desayunar (mi padre se encargó de surtir nuestra alacena para dos semanas porque por nosotros no hubiéramos comprado nada).

Cristian me lleva al trabajo y al llegar Laura me espera en mi oficina.

-. Te extrañe – me abraza

-. Y yo – digo invitándola a pasar

-. Estas regia – dice mirándome de pies a cabeza – el matrimonio te sienta de maravilla

-. El amor amiga – digo con una sonrisa de oreja a oreja – encontrar al hombre ideal

-. Quisiera que a mí también me llegue el amor - dice nostalgica

-. Lo hará amiga – intento animarla – solo debes abrir, bien los ojos te puede pasar igual que a mí.

-. No te entiendo

-. Fuimos amigos casi ocho años –digo – y no me di cuenta hasta el último momento, pude perderlo

-. Tu historia parece de película – suelta, ya que solo ella sabe que era un contrato.

-. Ni me lo digas; pero al final – suspiro – resultó ser el indicado

CRISTIAN

Llego con una gran sonrisa al trabajo, llego a mi oficina y saludo a Cristina quien se ya está en su lugar.

-. Señor de la Garza – toca la puerta

-. Adelante – pasa con dos carpetas en sus manos

-. Felicidades – es lo primero que dice al verme – se le ve tan feliz

-. Gracias – digo, no puedo ocultar mi alegría

-. Estos son sus nuevos casos –deja las carpetas sobre el escritorio y me pongo a hojearlas.

Así estamos inmersos en nuestros trabajos; pero no hemos dejado que eso influya en nuestra relación y ya casi ha pasado un mes.

Después del trabajo salgo a comprar flores para llevárselas, me gusta ser detallista y más cumpliendo un mes de casados; me encuentro en la florería esperando mi pedido de una docena de rosas blancas.

Cuando veo a mi hermana sujeta del brazo de un hombre muy contenta, espero que pronto nos lo presente ya es hora que consiga su media naranja.

Sin previo aviso giran y puedo ver a Esteban de la mano de mi hermana, me tranquilizo al menos no es Andrés; pero debo hablar con ella.

Recibo mi pedido y llegó a casa, escucho ruido en la cocina y sé que es mi esposa preparando la cena.

-. Cariño, llegue – gritó – y ella sale de la cocina con un delantal; yo la espero en la sala con el ramo de rosas.



Lizzy

Editado: 09.10.2019

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