Meliflua

CAPÍTULO 07

Beso sin mariposas de por medio

 

—No se dejen intimidar— Nancy hablaba mientras la seguíamos—. Es su forma de bromear— advirtió. Por todo lo que me habían dicho de los universitarios podía llegar a pensar que eran seres atemorizantes, pero confiaba con que en el fondo eran súper adorables; o eso trataba de creer.

Nancy encabezaba el grupo mientras caminábamos a Abbadon. Emily, una chica muy parlanchina llamada Inna y yo, caminábamos detrás de ella. Nosotras habíamos sido las elegidas para convencer a los universitarios.

—Yo creo que estoy perfeccionando mucho mi español— Inna habló. Su acento ruso era muy notorio, en realidad—. La profesor de ciencias me felicitó.

—Profesora— le corregí y me sonrió.

—Profesora— repitió—. Lo único que extraño es a mi novio— confesó. Me estaba contando lo mucho que disfrutaba vivir en Uruguay, específicamente lo mucho que disfrutaba llevar un año en el internado—. Amaba sus besos y hablar con él era muy divierte.

—Divertido— le corregí y volvió a sonreír—. ¿Estuviste enamorada de él?— pregunté.

—Estoy muy enamorada de él— suspiró sonriente—. Cuando hablo de él se me erizan los vellos— me mostró su brazo, y tenía razón—. Mi estómago se revuelve y tengo ganas de llorar por la falta que me hace— ésta vez suspiró con tristeza—. Las relaciones a distancia son compladas— elevó los hombros.

—Complicadas— le corregí y nuevamente me sonrió.

—Las relaciones a distancia son complicadas— se corrigió—. Pero me siento muy bien estudiando ciencias...— continuó hablando pero ésta vez no le presté atención, por tratar de memorizar sus palabras de enamorada.

Íbamos caminando al costado de la carretera, rodeadas únicamente por árboles y plantas, por naturaleza; y por algunos autos que pasaban cada cinco minutos. El camino era largo, de eso estaba segura. Nancy estaba en completo silencio, supuse que pensando y Emily chateaba en su celular.

—Aquí es— informó Nancy señalando unas mallas ciclónicas que se encontraban frente a nosotras, pero señalaba principalmente el sector recortado en donde podríamos pasar.

—Oh, no— chilló Inna—. Me voy a caí— se quejó.

—Caer— corregí.

—No te puedes caer de allí— animó Emily. Y en realidad era cierto, el área recortada estaba junto al piso, había pocas posibilidades de que cayera—. Yo iré primera, para que veas que nadie se caerá— guardó su celular en un bolsillo, se agachó y cayó hacia adentro. Nancy y Emily se comenzaron a carcajear.

—¿¡Ven!?— chilló Inna y reí por lo bajo.

—Vamos, no puede ser tan difícil— me acerqué a las mallas ciclónicas bajo la atenta mirada burlona de Nancy, la preocupada de Inna y la sonriente de Emily. Me agaché, pasé una pierna, la otra—. Y listo— sonreí del otro lado junto a Emily.

—Tu turno— Nancy informó a Inna.

—¿Por qué mí?— hizo un puchero.

—Yo— le corrigió Nancy.

—Genial, gracias— suspiró.

—Me refería a que es: ¿por qué yo? En vez de "¿por qué mí?"— Inna volvió a hacer puchero—. O podría ser ¿por qué a mí? Además tendrías que pasar de todas formas— elevó los hombros y la rusa suspiró. Se agachó frente a la parte recortada y le dedicó un puchero a Nancy.

—Tú puedes— apoyó la pelinegra a mi lado. Tomó valor y pasó.

—¡Pasé!— chilló—. ¡Pasé!— nos abrazó y me reí.

—¿A dónde vas?— Emily llamó nuestra atención. Nancy se alejaba, desde nuestro lado de la malla ciclónica la seguimos; la castaña no nos miraba.

—¿¡Y mi hiciste pasar por ahí!?— chilló Inna al verla pasar por una puerta.

—No creí que fueran a pasar de verdad— soltó una carcajada y pasó en medio de Emily y yo.

Inna continuó quejándose mientras nos adentrábamos en un bosque, Nancy se quejaba de los mosquitos y Emily las convencía de que podía ser peor, mientras tanto yo solo observaba el bonito camino pensando. ¿Alguna vez me erizaría por alguien? ¿Alguna vez se me revolvería el estómago por alguien?

Llegamos a un camino de piedra y todas quedaron en silencio, no pregunté porqué. Dejamos atrás los árboles y nos encontramos con  el acantilado; era enorme.

—¡La gente se puede caer por allí!— chilló Inna.

—Será para que se puedan tirar— explicó Nancy—. Los adolescentes con autoestima que tenemos como compañeros aman mostrar sus cuerpos mojados— elevó los hombros y Emily rió

Avanzamos por el césped y visualizamos a tres chicos jugando cartas al otro lado del acantilado. Avanzamos e Inna continuó hablando, pero ésta vez sobre lo guapos que eran los universitarios rusos.

En cuanto al mensaje desconocido no supe nada, y tampoco se lo comenté a Emily; esperaba terminar con la feria y la fiesta primero. De todas formas, tampoco es como si ella hubiera tocado el tema de los asesinatos.

—Hasta que llegan, chicas— un chico castaño se levantó de su tronco.

Rayhan.

Detuvo su vista en mí y sonrió con sorpresa.

—¿Se conocerán?— le murmuró Inna a Emily, aunque todos la escuchamos.

—¡La chica de las encuestas!— se acercó sonriente.

—Soy Mía Pe...— me cortó.

—Mía Pepper— asintió haciéndome saber que lo recordaba. Nos quedamos mirando por unos momentos mientras él sonreía—. Ellos son Matt e Imanol— presentó a sus acompañantes que continuaban jugando cartas. Solo uno nos saludó sonriente con su mano. No parecían tan crueles como decían.

—A lo que vinimos— Nancy se hizo paso entre nosotras para llegar frente a Rayhan.

—Hola, Bellota— Nancy rodó los ojos.

—Queremos hacer una feria y una fiesta aquí— fue al punto—. ¿Qué quieren a cambio?

—Que directa, baby— Nancy rodó los ojos. Se conocían, eso era evidente—. Queremos tener permitida la entrada de forma gratuita— pidió y Emily frunció en ceño.

—¿Solo eso?— preguntó la pelinegra y el castaño negó.

—Si quieren más...— sonrió—. Quiero un beso de ella— me señaló con su cabeza. Automáticamente miré a Nancy, quien me miraba con sorpresa. Inna asentía hacia mí formulando "hazlo" con sus labios, y Emily me miraba suplicante.



M a r t h a

#6500 en Thriller
#3661 en Misterio
#22798 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, internado, romance

Editado: 06.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar