Metanoien

Capítulo 5

Los gemelos trasmutaron a sus formas de bestias agudizando el olfato de sus narices en busca de tan fétido olor.

Detectaron aquel olor tan peculiar que desprendía un cuerpo en descomposición, no tardaron mucho en encontrar la pista del olor pues era, en demasía, el olor más fuerte en todo el lugar, hasta leguas más lejanas se alcanzaría a distinguir. 

Ambos leopardos brincaron con agilidad por todo el bosque blanco, su lindo pelaje blanco con manchitas negras se movían en sintonía con sus movimientos, algo muy esponjosito de ver, incluso sus patas dejaban huellas con las típicas figuras adorables de los cojinetes, sino fuera por la situación, Elián se habría burlado de la adorabilidad nata que poseían los gemelos. 

Claude y William nacieron en una montaña siendo criados como cachorros y no como humanos, su madre, un leopardo, fue cazado y previamente vendido ilegalmente a fuentes con cuentas de dinero exorbitantes: ambos hermanos fueron encontrados muy lejos de tierras propias a su naturaleza, casi muriendo por las altas temperaturas a las que fueron expuestos.

Por el contrario a su lado natural William poseía una piel levemente bronceada y ojos negros: y Claude por otro lado era un digno ejemplar de su raza, piel blanquecina y bellos blancos, de ojos grises y párpados felinos.

Claro que su único sufrir era la mala genética en cuanto a jerarquía. Esa parte la sacó William, un alpha puro. 

Demasiada ironía. Parecía una burla del universo.

Darle pureza en raza a Claude pero sangre mixta convirtiéndolo en un delta siendo condenado al servicio eterno.

Una gran pata rechoncha y peluda lo sacó de sus pensamientos, William lo veía curioso casi diciendo "camina más rápido". 

Sonrío unas milésimas "en eso estoy, no soy bestia de las nieves, pequeño torbellino blanco". Ugh, sus botas de nieve ayudaban pero su paso seguía siendo lento. Bonita época para salir a buscar cuerpos. 

Elián y su madre eran claros ejemplares de la raza de felinos más llamativas del catálogo felino: leones. Aunque su madre era una leona y su padre un león Elián corrió casi con la misma mala suerte de Claude: sangre mixta.

¡Que putada!

Los gemelos fueron llevados a su hogar por protección de bestias y humanos mixtos, su madre se encariño tan rápido de ellos que en cuanto los vió aceptó la custodia temporal de los niños, y posteriormente firmó la custodia permanente. 

Charlie llegó un mes después que ellos. Una niña que nació bajo seno humano que jamás le enseñó a controlar su lado bestia, ellos pretendían esconder y suprimir la sangre omega para criar a su hija como un humano más. Hasta que una manada de osos traicionó la lealtad prometida a los gatos highlander. 

Una triste historia. Charlie era tan pequeña que no recordaba la noche sangrienta donde murió su clan. 

El primer encuentro lo tuvieron los gemelos con Charlie en la zona militarizada, nunca más se separaron, fue cuestión de un mes para reencontrarse.

 

—Llegamos. —La clara voz de Claude lo trajo de vuelta al mundo, todo el camino pensó en sus hermanos, jamás lo admitiría. Claude se arrodilló al lado de William, en su lomo traía amarrado un cambio de ropa. Lastima... se veía muy lindo con su mochilita de tela amarrada en el lomo con un lindo nudo en forma de moño.

Linda imagen mental. 

—Más adelante está el risco divisorio. Del otro lado está...

—La manada de Solan. —Él terminó la frase de Claude, asintió y se acercó al risco hasta el filo de la última roca. William entró en pánico al ver a su hermano tan cerca del borde, mordió sus botas levemente y inclinó sus orejas en inconformidad. —Tranquilo, sólo estoy viendo...—Lo tranquilizó. —William, ruge en llamada al líder del clan vecino.

 William seguía en su forma natural, lo vió como si estuviera realmente loco.

—Dice que no está entendiendo —interpretó Claude igual de extrañado—, y siendo honesto tampoco yo estoy entendiendo. 

—Verán, yo no puedo rugir porque inmediatamente es signo de guerra, ustedes pueden manejar mejor la comunicación de sus rugidos, en cambio un león suelta simples ruidos graves que pueden ser tomados como una declaración. 

Claude, con su mirada felina hizo su típica expresión de desinterés— Si claro, no es porque no quieras enfriar tus patitas de león, claro que no. 

Eso también.

William lo miró burlesco. Eso, ríanse, ustedes que fueron hechos para el frío. 

—Si si si, ahora ruge. 

El leopardo obedeció. Unos minutos después apareció el representante de Solan, un pequeño zorro pardo se paró al borde del límite, olisqueó el aire y nuevamente se adentró en el bosque. Está vez tardó más en responder el llamado. 

Cinco, diez, veinte minutos se tardó en llegar un lobo en compañía de muchos más lobos de pelajes coloridos. No eran tan grandes como la figura de Solan. 

—Está preguntando por el motivo de nuestro llamado. 

Claude recibía el mensaje de William que a la par percibía el mensaje de los lobos. El enlace familiar le permitía a los gemelos comunicarse, así como las bestias podían comunicarse entre si, ellos podían hacerlo incluso si uno de ellos no estaba en forma natural. 

—No estamos aquí para declarar la guerra. 

El lobo líder se acostó sobre su estómago estirando sus patas, quedando como una esfinge. Los demás lobos se sentaron y eso dejó claro que tampoco tenía intenciones de comenzar una guerra. 

—Uhm... —Dudó— dice que él también olió el fétido pero que definitivamente no es un cuerpo de ellos, han hecho un conteo y no falta nadie —Explicó él—, su guardia declaró haber olido el aroma de humanos debajo del risco, en el río. 

—¿Cree que haya sido algún humano? —Pregunta Elián.

—Sí, dice que sí. Hermano no hay duda en sus palabras. 

Siendo así entonces no existía más preocupaciones, no era deber de los cambiaformas resolver problemas de los humanos, cómo ciudadanía su responsabilidad constaba de denunciar con los humanos el olor, pero no más allá de eso. Pero algo no dejaba de estar mal, Elián seguía con esa sensación de preocupación en el pecho, como si algo lo impulsará a seguir el rastro.



Clasio

Editado: 10.07.2020

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