Mi Dulce Doctor

*37*

KURT

 

—¿¡De qué diablos me estás hablando, Anastasia?! —espeté, levantándome de la silla. La sangre me hervía, y la cabeza estaba a punto de estallarme, podía esperar cualquier cosa de mi hijo, pero eso superaba mis expectativas—. ¿Cómo que mi hijo tiene una relación con una paciente? —cuestioné.

Era la primera vez que hablaba con Anastasia, después de su rompimiento con mi hijo. Fue entonces, después de regresar de un viaje, en el que visitaba a su madre por cuestiones de salud, cuando se me acercó.

—Como lo escucha, Dr. Schindler —afirmó, mientras jugaba con un mechón de su platinada cabellera—. Su hijo tiene una relación amorosa con una chiquilla de dieciséis años, que tiene cáncer —continuó—. No le parece increíble, dejarme a mí, Anastasia Hoffman, por una niñita sin ninguna gracia, porque a decir verdad, ni siquiera es bonita, sí la viera...

Mientras Anastasia continuaba con su charla, yo solo podía pensar en la reputación del hospital, cómo podía mi hijo, hacerme eso; meterse con una paciente, que además de todo, era menor de edad.

—¡Santo Dios! —murmuré, dejándome caer nuevamente en el asiento.

—Ni siquiera tienen una buena posición social, vienen del campo —comentó—. ¡Qué vergüenza!

Tomé una profunda respiración, tratando de asimilar lo que acababa de escuchar; Dawson, siempre fue un chico rebelde, pero eso había sobrepasado los límites.

—¿Por qué no me lo contaste antes? —cuestioné, llevando mi mano temblorosa, hasta la sien.

—Es que al principio lo único que pasaba por mi mente, era reconquistar a Dawson, creí que si hablaba con usted, él nunca me lo iba a perdonar —repuso—. Sé que no llevan una buena relación, así que creí que mantenerlo a usted al margen de todo esto, era lo mejor para ambos. —Asentí, había tomado una buena decisión—. Pero luego comenzó a pasar el tiempo, y traté de volver a acercarme a su hijo, pero él nuevamente me rechazó, y todo por culpa de esa chiquilla —espetó, negando con la cabeza—. Entonces, cuando por fin decidí contarle la verdad a usted, apareció Lizzie, así que aproveché para desahogarme.

—Mi pobre Lizzie —musité.

—Supongo que no le contó nada ¿verdad? —Negué con la cabeza.

No podía sentirme decepcionado de ella, desde pequeña, siempre fue muy protectora con su hermano. No sabía cómo no se me había ocurrido antes, era obvio que ella iba a hacer cualquier cosa por volver a ganarse el aprecio de Dawson; sin embargo, me dolía su engaño.

—Sí me lo contó, solo que fue una versión bastante distinta —respondí—. Me dijo que esa chica era supuestamente una antigua novia de la adolescencia, y que tú no le habías prestado demasiada atención al rompimiento.

—¿Pero, por qué? —quiso saber, sintiéndose desconcertada—. ¿Acaso, Elizabeth, está de acuerdo con su relación?

—No es eso, Anastasia —la defendí—. Lo que pasa es que Lizzie cree que le está haciendo un bien a su hermano, encubriéndolo —conjeturé—. Se está dejando llevar por la culpa.

—¿Culpa? —inquirió—. No entiendo, ¿culpa de qué?

Me vi obligado a relatarle lo que había acontecido hacía algunos años, para que Dawson se distanciara de su hermana, a tal punto, que parecía que no se habían criado juntos.

—Es increíble, pobre Lizzie —comentó, después de escuchar mi explicación—. Dawson fue muy duro con ella.

—Ese es el problema con mi hijo, se victimiza demasiado —secundé—. Solo piensa en sí mismo. A él no le importa si este hospital se va a piqué, porque él no fue quien lo construyó. No le importa todo lo que sufrió Lizzie por la muerte de su madre, porque él cree que es el único que sufre. Dawson dice que yo soy un egoísta, quizás tenga razón, pero él también lo es.

—Dr. Schindler, amo a su hijo —confesó, con lágrimas en los ojos—. Por favor, ayúdeme a que regrese conmigo, se lo suplico.

—Claro que te voy a ayudar.

—No se imagina lo humillada que me siento —continuó—. Si por lo menos me hubiese dejado por una chica de su altura, yo lo comprendería, pero por una adolescente corriente, que no tiene nada que ofrecerle, ni a él ni a su apellido, es tan vergonzoso. —Secó algunas de sus lágrimas, y añadió—: Sé lo que significa para usted que su hijo se inmiscuya con esa clase de gentuza, imagínese si los medios se enteran de que el hijo del dueño de Saint Rosemary Research Hospital , tiene una relación con una paciente menor de edad, sería un escándalo...

—No quiero siquiera imaginarlo —interrumpí, furioso, apretando los puños—. Pero si Dawson cree que se va salir con la suya, está muy equivocado. Ningún hijo mío va a echar al piso todo el honor de mi familia, por un simple caprichito.



NathaschaVzla

Editado: 10.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar