Mi mejor accidente, Tú

Capítulo 21 - Isabella

Llega la mañana del siguiente día, Ann y yo nos arreglamos rápido y pronto estamos caminando por los poco transitados pasillos de la escuela porque como cada vez que me vengo con Ann, hemos llegado temprano y mucho más hoy que el día amaneció nublado. Arrastro los pies y me quejo de sueño y frío bajo la mirada divertida de mi amiga mientras caminamos hacia nuestras clases, cuando llegamos le recuerdo su tarea del día.

– Recuerda la conversación que tienes pendiente.

– Sí... bueno, veamos que sucede – habla con algo de duda antes de soltar un suspiro y cruzar la puerta. Paso detrás de ella y al hacerlo nos encontramos para mi sorpresa con Laura y Christian en una escena muy comprometedora.

–Buenos días, chicos... – Saludo con maldad haciendo que Laura aparte a Chris con un golpe.

– ¡Ay! – Se queja él, sobando el lugar del golpe, su cabeza. Intercambio una sonrisa divertida con Ann y buscamos asiento junto a Laura quien nos mira sonrojada.

Pasan varios minutos para cuando el salón se llena por completo y el profesor de cálculo empieza su clase, Christian aparece tres minutos después y se sienta justo detrás de mi amiga con el nerviosismo notándose en la gota de sudor que corre por su mejilla. ¿Cómo lo sé? porque lo veo mirarla con ansiedad mientras decide internamente si hablarle o no. Para su buena suerte siempre se han sentado juntos en esta clase gracias a lo malo que es en la materia y lo ángel que es Ann explicándole, razón por la cual termina hablándole. Sonrió ante la situación, pero me desconecto de ellos para concentrarme en la explicación de Néstor, nuestro profesor, porque luego no entiendo y sé que Ann no tendrá "la conversación" en clase, no con todos los chicos a su alrededor.

Pasan las horas y las clases y en una de ellas pierdo de vista a la pareja, me levanto cuando suena el timbre que indica el cambio de clase y camino hacia ella, pero cuando paso por la cafetería no puedo evitar sonreír al recordar la cara de ponqué que puso Ann esta mañana al despertar en mi casa y darse cuenta que lo que pasó ayer fue real y no uno más de sus sueños de fantasía con su crush. Entonces pienso en Nill, quien aparece de la nada detrás de mí sorprendiéndome como si lo hubiese llamado con la mente me abraza alborotando mis hormonas y me habla al oído con su sensual voz que eriza toda mi piel al entrar en mis canales auditivos.

– Hola linda – Saluda posando un beso en mi cuello causando aquella corriente electrizante, me volteo girando en sus brazos para terminar de emocionarme con el guiño y la sonrisa seductora que me ofrece.

– Hola – Saludo sintiendo mis mejillas arder con mi rostro a pocos centímetros del suyo cosa que me hace morder mi labio inferior.

– Oh Dios, te ves tan sexy haciendo eso – Me mira ojos brillantes tomando mis cachetes – Te besaría, pero de seguro nos castigan – Bufa rodando los ojos.

– Sí... sabes creo que lo hace para no pagar por el servicio de limpieza – Comento divertida saliendo de sus brazos lentamente ya que veo dos chicos pasar con su mirada fija en nosotros.

– Sí, también lo creo. ¿Quieres un helado antes de clases? – Se rasca la nuca y mete sus manos en los bolsillos del pantalón. Al parecer también lo incomodaron las miradas de los dos chicos.

– Yo nunca digo que no al helado, ni siquiera en días nublados – Contesto dejando ir la incomodidad y él ríe.

Caminamos hasta la cafetería donde consigo mi preciado helado, pero cuando caminamos de regreso al salón se suelta una repentina lluvia que nos atrapa en uno de los pasillos cerca a los laboratorios, nos sentamos en el suelo a esperar que escampe viendo caer la gotas de agua abrazados en silencio, pero luego de casi una hora la lluvia aumenta y damos por sentado que no asistiremos a la clase, que resulta ser la misma para ambos.

–Bien, entonces... ¿Qué propones hacer en la hora que nos queda? Son dos horas de ética quiero decir.

– No sé, podemos seguir aquí o podemos ir a cazar fantasmas, zombis o lo que sea – Comento con mi barbilla en su pecho.

– Zombies suena bien para mí. Creí que a las mujeres no les gustaban.

–Bueno ya habrás visto que no soy una chica del común – Me separo de él, me levanto y le guiño un ojo.

– Eso es uno de tus más fuertes atractivos – Se levanta de un salto y me devuelve el guiño – Yo por mi parte tengo playeras geniales.

– Son unas pijamas muy cómodas en realidad – Contestó sin filtro y al instante me avergüenzo. Él solo ríe, luego toma mi mano para hacerme correr por un charco de agua que moja nuestros uniformes.

Así nos la pasamos un rato, saltando en charcos de agua como niños pequeños, arrojándonos agua con las manos y montando en caballito. Cuando la ropa mojada empieza a molestarnos nos escabullimos en el laboratorio de biología durante una clase de José intentando cercarnos con el aire acondicionado, una estúpida idea porque terminamos resfriándonos. En un momento cuando escurro mi cabello logro ver de nuevo a Ann un poco apartada del resto de la clase hablando con Christian, sonrío y me acerco para espiar su conversación haciendo que Nill vigile que no nos atrapen. Como no logro escuchar nada me acerco un poco más, pero luego doy un respingo al sentir una mano fría cubrir la mía. Me volteo molesta hacia Nill que deja escapar una tos por lo que terminamos corriendo a toda prisa para evitar ser descubiertos, ya sea por mi mejor amiga o por José quien afortunadamente estaba distraído con el resto de su clase en cualquiera que sea el experimento que estaban haciendo.



Abril Tijeras

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En el texto hay: instituto, amor, primer beso

Editado: 26.07.2020

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