Mis días con el señor Perfecto

Capítulo 11

Hace una hora he estado como idiota observando por la ventana, no sé... hay algo en ese chico que me atrae... sin embargo... Egmont mantiene mi corazón palpitando, claro que de una forma loca, lo veo enfurruñado, tratando de no mirarme, está así desde que abrió la puerta y vio que Frankie se despedía de mi con un beso en la mejilla.

¿Estará enojado, celoso...? Sea cual sea su estado me agrada, se ve tan sexy...

Me levanté y fui a la cocina a provocarle, me encanta verlo enojado.

— Oye abuela, tengo hambre. — Le dije a sus espaldas.

Él volteó y me observó con una cara totalmente enojada, era de esperarse, le dije abuela.

— ¿Cómo me llamaste?— Preguntó enojado.

— Lo que has escuchado, ABUELA. — Estaba loca por reírme, pero reprimí mi risa, él no puede saber qué es lo que intento.

Se acercó y desarboló mi pelo, trataba de zafarme de sus manos pero no pude, él era más fuerte que yo.

— No vuelvas a decirme abuela niña desordenada.

— No soy una niña, Sr. Perfecto. — Dije enojada.

— ¿Señor perfecto?— Cuestionó.

— No es tu problema. — Dije esquivando la mirada cuando él me soltó.

Egmont rió y me dio la espalda. ¿Cómo es posible que él no se dé cuenta...? ¿Será gay en serio?

— Una vez más... deja de poner tu ropa interior en el lava platos. — Dijo irritado.

— Te he dicho que lava mejor la ropa. — Dije encogida de hombros.

Escuché su suspiro. Se colocó unos guantes y sacó algo del horno. Wau... ¡Él es genial...! Yo no tengo idea de cómo es que cocina así, yo no sé hacerlo...

Nos sentamos en la mesa. ¿Cuándo fue que él cocinó todo esto?

Pollo, arroz, pescado frito...

Hoy estoy hambrienta, me he acostumbrado tanto a su comida que temo que en las dos semanas que me quedan acá no sea capaz de marcharme, pero lo haré solo si Egmont...

— Egmont. — Dije seriamente.

— Dime. — Respondió mientras llevaba su cuchara a la boca.

— Me gustas. — Dije seriamente.

Él dejó caer su cuchara en la mesa. Se mantuvo mirándome sin decir nada. Yo soy una persona que no le gusta guardar secretos así, más porque es la primera vez que me sucede.

Dejé de comer y me retiré, subí al cuarto, me coloqué un abrigo, tomé mi bolso, llamé a Ana para que nos reunamos urgentemente, ella estaba con Tom haciendo lo que no me importa, sin embargo, parece que hablé tan seriamente, que de inmediato se dispuso a ir. Bajé las escaleras y me topé con Egmont, su mirada tierna y confundida no ayudaban... él... me...

— ¿Qué sucede?— Preguntó exaltado. — ¿Te sientes mal? ¿Te ha caído mal la comida? ¿Necesitas un hospital? Hablemos sobre lo que me dijiste.

Escucharlo preocupado me hizo entender algo aun más profundamente... Mis lágrimas inalcanzables salieron como si no hubiera mañana, nunca me había sucedido esto, es la primera vez que recibo mucha atención y cuidado de alguien, corrí por la puerta y lo dejé.

Limpiaba mis lágrimas mientras detenía mi paso.

Ya llegó el arrepentimiento. ¿Por qué le habré dicho eso? ¿A caso he tomado alcohol inconscientemente?

Le dije que me gusta, pero en realidad...

*

Vi a Ana alzar su mano, caminó hacia mí y me acerqué a ella, la abracé y ella a mí.

— Ya sé que te sucede...— Fue lo único que dijo mientras acariciaba mi pelo, ella me llevaba un año, ella decía que era mi hermana mayor, aquella que nunca faltó porque siempre estuvo allí para mí. — Tranquila cariño, todo saldrá bien.

Me llevó a otro lugar, al parecer Tom le prestó su chofer. Ellos en verdad se aman, ellos están locos, pero el amor que se profesan me daba un poco de envidia.

Nos quedamos mirándonos por unos minutos, tomé un vaso del vino que ella me ofreció, estábamos en casa de Tom.

Hasta que decidí hablarle.

— Lo admito, me gusta Egmont, es todo culpa tuya, ¿Por qué me haces quedar en su casa? Nunca debí venir, no quería vacaciones... bueno... si las quería pero no de esta forma... eres mala Ana, me haces venir a un lugar con mentiras, me abandonas sin saber si ese chico podría lastimarme o algo, y al final ¿Qué logras? Que me enamore de él.

— Andrea... lo siento... nunca pensé...— Ella se veía realmente arrepentida, pero no hay nada que hacer, más que esperar la respuesta de Egmont, o ver qué sucede, pero... ahora estoy incómoda, dije algo sin pensarlo bien, eso es lo que me está mortificando.



Nicole DB

Editado: 26.10.2020

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