Mis días con el señor Perfecto

Capítulo 17

Al abrir mis ojos al amanecer, no veo a Egmont allí, me levanto y tomo una toalla, entro al baño de mi habitación y me ducho.

Me coloco mi ropa, me peino y voy directo a la cocina, cuando observo a Egmont sentado, como todo mandón perfecto, leer el periódico y tomar no sé que de una taza, me pareció tan sexy que corrí hacia él.

Pero me detuve al ver que estaba sumergido en el periódico. Lo miro, sé que él sabe de mi presencia, después de mirarme cortante, arroja el periódico a la mesa y se va.

¿Qué le pasa?

No le daré mente a su actitud, ya comenzó con su bipolaridad, no dejaré que arruine mi hermosa mañana. Fui directo a la cocina, abrí el frigorífico y saqué la leche, tomé un tazón, la eché y luego cereal, me senté en la mesa a comerlo.

Cuando terminé, quería salir afuera pero entonces había una tormenta de nieve, encendí el televisor y empecé a ver las noticias, parece que habían anunciado esta tormenta, ¡pero verdad! Que idiota soy... no recordaba que por esto cancelaron mi viaje...

Empecé a dar vueltas por la casa pero yo solo quería ver a Egmont, sin embargo no quería encontrarme a su enorme ego. Decido ver el periódico y quedé estática, no sé leer el inglés, pero ya me imaginaba lo que decía cuando vi una foto de Frankie y yo besándonos.

Tremendo enfado ha de tener Egmont, pero... pero... ¡Oh Dios...! Nunca se puede ser feliz...

Corro a la habitación de Egmont, pero me quedo parada en la puerta, ¿Qué le voy a decir? Me siento y afinco mi espalda en la pared.

¿Por qué no puedo guardar mi felicidad ni por medio día? Esto está mal... ¿Qué hago...?

Entré a mi habitación y marqué el número de Ana, seguro que ella y sus minis me ayudan sino estoy muerta. El celular suena, suena y suena, y nada que contesta. Vuelvo y llamo y me sale la contestadora: "El número que acaba de marcar, está fuera de servicio, por favor, inténtelo más tarde".

Ni los santos me perdonan... ¿Qué haré?

***

Tengo 15 minutos dando vueltas en la habitación, sin saber qué hacer.

Sin plan ni nada, decido ir y darle frente. Cuando abro la puerta, lo veo sentado al lado de mi puerta. Eso me partió el corazón.

Nos miramos, me siento a su lado y no decimos nada...

Estaba nerviosa, ¿Cómo se supone que explicaré eso? Eso fue él día que Ana llegó y me dijo que tratara de darle celos a Egmont con Frankie. En ese momento juraba que él era gay, y quería traerlo al mundo al que pertenecía, por eso mis descabellados impulsos...

Siento nuestras manos buscarse, él la sostiene y yo la aprieto.

— Te juro que eso fue hace mucho, fue cuando recién llegaba a este país, y cuando pensaba que eras gay. — Le digo. Estaba nerviosa, ¿Y si él no me cree?

Lo veo observarme con atisbo, sonríe y me hala hasta él, me abraza y me deja en su pecho. Escucho el palpitar de su corazón.

— ¿Crees que estoy enojado?— Cuestiona.

— ¿No lo estás?— Pregunto.

— Estoy enojado conmigo... le dije a Frankie que te amaba. — Quedé estática. ¿Qué hizo qué?— Él es mi mejor amigo, y al parecer está muy enamorado de ti. Está furioso conmigo y quiere hablar contigo.

Quedé perpleja... ¿Qué le podría decir yo? ¿Qué solo jugué con sus sentimientos? ¿Qué amo a Egmont? ¿Qué solo lo quiero a él de amigo?

¡Oh Dios...! ¿Qué debería hacer...?



Nicole DB

Editado: 26.10.2020

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