Moonlight

Capítulo 22

Reino Mítico

 

 

 

• Francesco •

 

 

 

 

Para mí era un ser humano despreciable.

Su sonrisa, su mirada, todo de él me daba asco.

Me avergonzaba.

Solté un suspiro cuando esté abandonó el despacho con una sonrisa en sus labios, gotas de sudor sobre su frente y su copa de vino.

La muchacha seguía sollozando.

Tenía miedo.

Me acerqué a ella colocándome en cuclillas, ella sollozaba de rodillas mientras tocaba sus manos empapadas de sangre.

-Tranquila - acaricie su espalda - ven, déjame llevarte con Paloma

Tomé a la muchacha de unos 21 años entre mis brazos y subí hasta la alcoba de Paloma quien leía sobre su cama un libro.

Ella me observó asustada.

- ¿Que le hizo? - pregunto Paloma acercándose a nosotros

-Sus manos tienen cortes grandes, por favor debes curarla - ella asintió guiándome hasta su cama donde deposite a la muchacha quien aún sollozaba

Largos minutos después la muchacha descansaba tranquilamente, sus manos estaban envueltas con vendas y algunos suspiros se escapaban de sus labios.

-Esta vez se pasó - susurró enojada Paloma

-Solo rompió una copa y este corto sus palmas como castigo - seguía observando a la muchacha, sus cabellos se extendían con delicadeza sobre la almohada y sus mejillas seguían rojas por el llanto

-Es la cuarta vez que la lástima - dejo las vendas sobre la cesta de ropa y se cruzó de brazos - es un cobarde

-Yo soy el cobarde, no hice nada por ella - apreté mis puños enojado

Ella se acercó a mí hasta posarse al lado mío.

-Pues algún día acabaremos con tu padre - susurró suavemente, negué ante su respuesta - conozco esa mirada, ¿Que planeas hacer?

En mi mente durante estos días rondaba una idea que podría sonar peligrosa como a la vez ser nuestra única salida.

Pero debíamos arriesgarnos.

-Quiero pedir ayudar al reino Witther ¿Crees que funcioné? - pregunté agachando la cabeza, ella se mantenía en silencio

-No lo sé - fue casi como un agotado suspiro, se sentía al igual que yo, asustada y enojada - pero no podemos rendirnos, no solo somos nosotros también hay gente inocente y frágil que quiere ser libre. Viven como esclavos

-Para mi padre son esclavos - susurre con desgano, nos sobresaltamos cuando por la puerta entro un guardia agitado

-Su alteza - hizo reverencia mientras intentaba recuperar aire

- ¿Qué ocurre?

-Hace unos momentos llegó un carruaje con una mujer y una niña, fueron encerradas en los calabozos - abrí mis ojos asustado

- ¿Las compro? - el negó

-Fue el amigo del rey quien las trajo, pero partió junto a su padre hace rato. Su padre regresará al amanecer - asentí ante sus palabras, podía sentir el corazón de Paloma latir con miedo. Ella odiaba a ese hombre, hace años atrás la alejó de su esposo e hija dejándola aquí sufriendo los constantes maltratos de mi padre

-Cuida de la muchacha iremos a los calabozos - el guardia asintió ante mi pedido, sostuve la mano de Paloma y la guíe a los calabozos

Un aroma a sangre, ratas muertas y carne podrida invadieron mis fosas nasales obligándome a cubrir mi nariz.

-No puedo - fue casi audible el susurró de Paloma, sus ojos se llenaban de pequeñas lágrimas y el recuerdo invadía su mente

-Paloma estoy contigo, nada malo pasará - ella me observó y asintió suavemente

Seguimos caminando y los gemidos de auxilio eran audibles.

Muchos se acercaban a las rejas y extendían sus manos pidiendo comida.

Pero no podía dárselos.

Llegamos hasta el calabozo en donde una mujer abrazaba con miedo a una pequeña niña, ella trataba de esconderse en una esquina del lugar que se mantenía a oscuras.

-Por favor no lastimen a la niña - susurró sollozando

-No lo haremos - conteste tratando de calmar su llanto, pero la mujer seguía sollozando con más miedo

- ¿Cómo te llamas? - pregunto Paloma acercándose a la reja

La mujer se fue acercando hasta que su rostro fue visible, la niña se mantenía detrás de ella aferrándose a su cuerpo con miedo.

-Me llamo Dalia, soy la niñera de la niña. Por favor ayúdennos - dejó caer más lágrimas por sus mejillas

Asentí suavemente.

- ¡Guardia! - grité y en cuestión de segundos ya tenía frente a mí a un guardia haciendo reverencia

- Dígame, su alteza - pregunto con la cabeza agachada

-Abre la reja - el guardia me observó sorprendido - no pasará nada, ábrela. Yo me encargo de mi padre - este asintió sacando una llave, se acercó a la reja, pero se detuvo con la llave fuera del cerrojo - ¿Qué pasa?

Este hizo nuevamente una reverencia.

-Lo lamento su alteza, pero el rey ordeno que está reja no fuera abierta por nadie. Si yo obedezco tus órdenes recibiré un castigo o peor, ellas lo recibirán - culmino con voz firme

-Lo entiendo, entonces encárgate de cuidarlas y avísame si algo ocurre ¿Entendido? - él asintió - señorita cuando pueda las sacaré de aquí, mientras tanto las cuidare desde lejos - ella asintió limpiando sus mejillas

Paloma la observaba con extrañeza, sus lágrimas descendían sin cesar.

- ¿Paloma? - la llamé suavemente, pero ella continuaba con la mirada fija en la mujer y la niña

- ¿Cómo se llama la niña? - sentí un toque de esperanza en aquella pregunta

Dalia abrazo con más fuerza a la niña ocultándole el rostro.

-Se llama Ángel

Paloma cayó de rodillas mientras soltaba leves sollozos.

-Ángel - susurro Paloma entre lágrimas



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 13.01.2021

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