Musa

Exhibicionista

Víktor fue el primero en despertar después de una noche bastante agitada, hicieron el amor hasta que se quedaron dormidos abrazados sobre la sabana, Yuuri estaba acostado sobre su pecho profundamente dormido, sonrió de gusto al ver su rostro tan apacible y le dio una caricia desde la sien hasta la barbilla haciéndolo sonreir y hacer el esfuerzo por despertar, por la claridad que había supo que ya era bastante tarde pero aun así no tenían nada que hacer mas que descansar.

- Creo que anoche morí...- comento Yuuri con voz ronca y adormilada.

- ¿Por que lo dices?- Víkror movió un poco su cabeza para verlo mejor.

- Porque he despertado y tengo un angel al lado.- sonrió al ver como las mejillas de Víktor se colorearon de rosa.

- Dios... vas a terminar matandome de tanta ternura.- el menor lo hizo subir a su cuerpo.

- Y tu me vas a matar en la próxima ronda.- dijo con una mueca de dolor.

A Yuuri le dolía la espalda, las piernas y en especial el trasero, pero para habar sido su primera noche con semejante monumento la había soportado muy bien, le movió los cabellos platinados hacia un lado para despejar su rostro y contemplarlo mejor, estaba mas que enamorado de aquel chico.

- ¿Te duele mucho el cuerpo?- pregunto mientras le daba caricias en la espalda baja.

- Un poco, acostado no siento mucho pero no se que tal me ira al intentar ponerme de pie...- se acostó sobre el ancho pecho- ¿Que horas serán?- pregunto viendo por la ventana.

- Cuarto a las diez.- comento alcanzando a ver el reloj de pared.

- ¡Mierda, Nikolai no tarda el llegar!- dijo espantado.

- ¿Que?- Víktor lo vio.

- ¡Íbamos a discutir unas cosas del disco que aun le falta!- se envolvió con la sabana y quiso ponerse de pie.

- ¡Yuuri!- se levanto para ayudarlo ya que cayo al suelo de golpe.

Víktor se envolvió con la otra sabana y se puso de pie para ayudarlo, las piernas de Yuuri no respondían muy bien ya que tambaleaba y se quejo por el dolor, decidió cargarlo y llevarlo a su habitación para ahorrarle el martirio de subir por si solo.

- Gracias.- dijo al estar en los fuertes brazos del menor.

- No hay de que mi bella princesa.- sonrió y se dieron un beso.

Mientras estaban en esa la puerta del departamento se abrió y al entraron Nikolai acompañado de Yurio justo en el momento que a Víktor se le deshizo el dobles que le sostenía la sabana alrededor de la cadera.

- ¡Carajo!- grito Yurio dándose la vuelta.

- ¡Víktor cúbrete!- grito Yuuri avergonzado.

- Creo que llegamos en un momento inoportuno.- dijo Nikolai sonriendo de lado y desviando su vista.

- No tengo nada que mi abuelo no haya visto.- se encogió de hombros.

- ¡Ya no eres un niño!- reprocho Yuuri.

- ¿Te bajo al piso entonces?- alzo la ceja de forma sugestiva.

- ¡Llevalo a su habitacion y dense una ducha!- el hombre se dio la vuelta y fue a la cocina.

- Ya voy...- resongo.

- ¡Voy a necesitar terapia para sacarme esa cosa horrenda de mi mente!- reprocho Yurio siguiéndo a su abuelo.

- Al menos soy el mas dotado de todos los Nikiforov.- subió rápidamente las escaleras.

Entro a la habitación y bajo a Yuuri con cuidado sobre la cama, había entrado antes a limpiar y sabia que en esa habitación tenia una tina.

- Víktor ¿De verdad eres el mas dotado?- pregunto Yuuri quien se había quedado con la duda.

- Si, mi madre solía decirlo y la ultima vez que me bañe desnudo con Yura...- movió su cabeza de lado a lado.

- Cualquier chica hubiera estado encantada contigo.- comento el mayor.

- No me importa cualquier chica, me importa que la belleza que tengo frente a mi este feliz y satisfecha.- le tomo por la nuca para acercarse.

Yuuri sonrió mientras frotaba su mejilla contra el vientre del menor incitandolo a cosas, Víktor jadeo un poco al verlo hacer eso mientras metía sus dedos en el despeinado cabello oscuro.

- Yo estoy mas que feliz en tu compañía y no me importaría si fuera pequeño... dolería menos.- ambos rieron.

Víktor ayudo en todo momento a Yuuri mientras este recuperaba la fuerza en sus piernas quizás haberlo hecho de pie no había sido buena idea después de todo, pero ¿quien podía detener a un hombre excitado? Menos si su pareja le daba ánimos para hacer todo tipo de posiciones, al salir de la ducha Yuuri se puso algo de ropa cómoda mientras que Víktor se vio en un dilema, el mayor no tenia nada de su talla, sin ningún tipo de vergüenza el peliplata bajo solo con una toalla en su cintura y una media erección ya que Yuuri le había estado provocando.

- ¡Eres un exhibicionista!- reprocho Yuuri de nuevo bajando las escaleras con calma.

Víktor solo sonrió como si nada a su abuelo y primo que estaban sentado en los taburetes de la isla, Yuuri le había dado una copia de la llave del departamento al hombre por emergencias y con las confianzas era libre de tomar lo que quisiera del refrigerador.

- Se tomaron su tiempo.- comento Yurio con burla.

- Tuve que sacar ciertas cosas blancas de mi interior.- comento por lo bajo haciendo que el rubio soltara la cuchara con el yogurt que comía.

- Creo que se me quito el hambre.- soltaron una carcajada los mayores.

- Estoy bromeando Yurio.- se sirvió un poco de cereal viendo la cara de asco del menor.

- ¿Ya tienes alguna melodia nueva?- pregunto Nikolai.

- Tengo dos ya ensayadas y otras que aun tengo que afinar.- dijo mientras sacaba la leche.

Soltó un quejido cuando tuvo que agacharse pues sintió una punzada de dolor en su coxis, mientras hablaban de los temas llego Víktor que también estaba hambriento y Yuuri le dio una cucharada de cereal en la boca.

- Parecen recién casados.- río el rubio al verlos tan mimosos.

- Eso es el efecto del buen sexo con amor.- comento Nikolai haciendo que Yuuri se atragantará con la comida.



Melisseth Valladares

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En el texto hay: amor lgbt, amor sexo, amor lujuria pasión

Editado: 24.10.2020

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