Nada Es Lo Que Parece...

capítulo III: Adiós mi vieja amiga...

Despertó en un bosque sin saber qué hacía en ese lugar. Su cuerpo estaba adolorido, tendido sobre el suelo, su cabeza retumbaba una y otra vez, estaba sedienta y sus labios estaban secos, pero fuera de ello no tenía ni un rasguño. Tan absorta se encontraba en sus pensamientos que no se percató de dos hombres que la miraban a unos pocos metros de distancia. “Esperen estoy atada de pies y manos, y tengo un pedazo de cinta adhesiva en mi boca, ¿Qué hago aquí?, ¿Quiénes son esos hombres?, un momento ¿Stephanie?, ¿También la habrán atrapado?, ¿Qué está ocurriendo?”, era lo único en lo que sus pensamientos se hundían, podía ver como Stephanie, le daba una orden aquellos hombres que estaban mirándola, se retiraban uno por uno, y ella se acercaba lentamente hacia a Roberta, se hincó, la ayudo a sentarse sobre el suelo, le sonrió con esa sonrisa como si quisiera pedirle perdón, le quito la cinta adhesiva del rostro, la abrazo y le dijo:

—Perdóname, Roberta

—Perdóname, Roberta

—¿Qué está pasando?, ¿Por qué estoy aquí?, ¿Por qué lloras?

—No tenemos tiempo para esto, el pronto vendrá, te liberare y quiero que hullas en dirección al oeste, no puedo hacer nada más por ti,

—De que hablas, y dejarte aquí, eso jamás, no entiendo que está pasando, pero si es algo de ti, lo solucionaremos juntas…

—Roberta, tu siempre tan buena, no logras entender que sucede

—Eso es lo que yo quiero saber, querida hermana —Se escuchaba la voz de William a lo lejos

Las dos chicas voltearon al lado derecho, Stephanie se levantó del suelo, y le dijo hermano has llegado, Roberta seguía sin comprender la situación, pero había escuchado con claridad esas palabras, que significaba, que estaba pasando, lo único que pudo decir fue:

—William, Stephanie ¿qué está sucediendo?

—No es obvio, te hemos secuestrado —Lo decía mientras camina hacia ella

—De que hablas

—tu querida mejor amiga, o mejor dicho mi hermana, y yo nunca fuimos lo que tu creías, en realidad voy a decírtelo sin rodeos, solo queremos matarte

Esas, palabras fueron muy duras para ella, al parecer todo lo que había querido con su corazón, era una traición, no pudo contener el llanto lo único que le interesaba es que no fuera verdad lo que creía de Stephanie, la miraba una y otra vez y gritaba con coraje que ella nunca la habría traicionado y que era todo esto que estaba sucediendo. William, se acercó tomo su rostro con su mano derecha, mientras dibujaba una sonrisa de satisfacción en su rostro, se acercó tan cerca de la boca de Roberta, y comenzó a decirle:

—Crees, que yo me hubiera acostado, con alguien tan repulsiva para mí, una mujer que no sabe ni lo que quiere.

—Entonces porque saliste conmigo —Lo decía con enojo, pero al mismo tiempo temblando por la situación

—Por qué tu padre mato a mi padre, y lo único que quiero es que tu sientas dolor, y después te matare, para ver la expresión de tu padre

—Stephanie, ¿realmente nunca me apreciaste? —Lo decía mientras salían lagrimas del rostro de Roberta

—Mi hermana siempre ha sido débil, pero el odio que sentimos es mutuo, ella solo te utilizo para yo poder llevar a cabo mis planes, y lo mejor de todo es que nadie te salvara, tus agentes cuidadores, en estos momentos deben estar muertos…

Muertos, es lo único que replicaba en los pensamientos de Roberta, ella al escuchar eso, había quedado estupefacta ante dichas palabras, después de un par de minutos reacción y respondió con ira y enojo

—No pueden hacerme esto, ellos no tienen nada que ver en esto, eso es imposible, ellos no pueden haber muerto

—¡Silencioso! —Gritaba William, mientras le soltaba una cachetada a Roberta

—Realmente, quien diría que una mujer inútil resultaría ser la hija del gran agente secreto de todos los tiempos, defraudas la reputación de tu padre, tu padre ni siquiera sabe que en estos momentos estas secuestrada, nadie vendrá a salvarte, y ahora voy a colgarte de aquel árbol y dejar que te asfixies lentamente, tráeme la cuerda Stephanie, acabaremos de esto de una vez por todas…

Por otro lado, en la casa de Roberta, cuatro sujetos vestidos de negros, piel pálida, musculosos y todos completamente de una estatura superior a un metro con ochenta cargaban un arma cada quien, entraron disparando la puerta principal, Diego aventó el teléfono al suelo, mientras rodaba junto a los sillones para protegerse, sacaba de su zapato un arma para responder al fuego, en ese momento, disparos de otra dirección se escuchaban, era Allison tratando de proteger a su pareja, esos segundos de distracción, le sirvieron al agente Diego para matar a dos de los cuatro sujetos, comenzó a correr después de ver que el fuego había cesado por ellos, subió por las escalera para atraer a uno de ellos, y hacer un combate justo, y fue correcta su decisión, subió un sujeto detrás de él, mientras Allison se quedaba con otro, ella se aventó sobre el que quedaba dándole una patada al estilo karate, la ventaja de tamaño y peso era obvia, esos sujetos italianos eran mucho más fuertes que los agentes mexicanos, el contrincante de Allison saco una navaja, Allison lo distrajo para poder ir a la cocina, al llegar ahí tomo un sartén que estaba junto a ella, y comenzaron a pelar navaja contra sartén, ella le daba en el rostro mientras esquivaba los ataques de la navaja, por otro lado el agente diego, subió al techo, ambos peleaban a puño limpio, pero el que iba perdiendo era él, el tamaño y fuerza que tenía el otro hombre era notable, de repente un golpe en el rostro por su contrincante hizo que Diego cayera desde un tercer piso hacia el césped de la casa, quedo inmóvil y se observaba algunas gotas de sangre al caer al suelo, el sujeto solo sonrió y entro a la casa, para terminar la otra batalla, Allison llevaba ventaja pero no sería por mucho tiempo, cuando había tomado un cuchillo y estaba a punto de enterrárselo, aquel hombre que había sido contrincante del agente Diego llego por su espalda, dándole un golpe fuerte en la nuca, haciendo que cayera inconsciente sobre el suelo, ambos agentes parecían haber perdido esa pelea, parecía que todo había acabado para ellos en ese instante…



fatichikis

Editado: 22.06.2018

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