No hicimos algo xxx

Capítulo Siete

Laín me miró, luego a mi madre.

— ¿Hablas en serio? — pregunté.

— Claro que si, ahora entremos a cenar y platicar. — dijo guiándonos a ambos.

Entramos al restaurante y en ese momento se acerco el mesero.

— ¿Mesa para tres?

Mi madre asintió. Ella y yo nos sentamos juntas y Laín enfrente de nosotras.

Nos entregaron el menú y empezamos a elegir.

Si tan solo mi madre supiera que Laín comía demasiado hubiera optado por hablar en otra parte y no trayéndolo a un restaurante.

— Me traes unos huevos revueltos con jamón, dos órdenes de hot cakes, una malteada de chocolate y un refresco...

Seguía preguntándome ¿donde es que le cabe tanto?

— Ah, y de postre me traes una rebanada de pastel y un flan por favor. — termino de ordenar Laín.

Mi madre lo miro sorprendida.

— Lo siento soy una persona de buen comer, y no se preocupe, yo pagare lo que consuma.— dijo dedicándole una sonrisa.

— Está bien, tu come lo que desees — respondió devolviéndole la sonrisa.

Mientras llegaba lo que ordenamos mi madre empezó a hablar.

— Laín, quiero preguntarte algo.

— Adelante señora.

— ¿Tú y Sofí se conocieron de pequeños?

El asintió.

— Si, así es. Sofí, iba mucho a la librería de mi abuelo, en ese entonces yo tenía seis o siete años, a ella le gustaba leerme los cuentos, y a mí me gustaba escucharla, éramos como uña y mugre...yo era la uña y ella la mugre.

Lo mire molesta y al ver que mi madre no se había reído ante su broma añadió rápidamente.

— Solo estoy jugando.

En ese momento nos trajeron las bebidas, Laín le dio un trago al suyo y prosiguió con su relato.

Bueno Sofí me gusto desde ese entonces, yo le decía a mi abuelo que ella era mi novia pero el solo se reía y me decía que era amor de niños. — ante ese recuerdo el reflejó una sonrisa.

— Era tu novia desde niña y yo no lo sabía.

— Exactamente pequeña. Ya después de unos meses yo me fui con mis padres y pues ya no volví a ver a Sofí, sin embargo cuando hablaba con mi abuelo siempre me contaba de ella. Ya después entre a la pandilla, conocí aquella chica y después a Tiffany.

— ¿Cómo conociste a Tiffany? — preguntó mi madre.

— Ella era interna en el Colegio para señoritas de Laura — respondió sin problema. — Yo llegue a estar ahí mucho tiempo ayudándole a Laura en algunas cosas...

A penas iba a preguntar en qué clase de cosas cuando mi madre habló.

— Me imagino que por ello tuviste problemas con Laura.

— Mas de los que se pueda imaginar, por eso mi relación con ella no es del todo buena. Parte por culpa de Tiffany y parte por mi culpa.

— ¿Haces lo mismo con todas las chicas, no? La forma en que las conquistas es la misma. — dije quitándole la palabra a mi madre.

Esta me miró negando.

— Sigues con eso Sofía.

— Eros te dijo eso ¿verdad?— pregunto Laín mirándome fijamente. — Respondiendo no, no hago eso pues no hubo nadie más que ellas dos.

En ese momento llego la comida, sabía que íbamos a tener que esperar un buen rato hasta que termináramos...bueno que terminara Laín. Sin embargo yo no podía esperar

— ¿Si ya nos conocíamos porque no me lo dijiste?

— Aquel día que entraste a la librería inmediatamente te reconocí, cuando mi abuelo te dio las indicaciones de donde estaba el libro te seguí con la esperanza de que al verme te lanzaras hacia mí en un abrazo, y bueno lo hiciste, te lanzaste hacia mí a defender tu libro, no era lo que esperaba debo admitir.

Mi madre me miró molesta.

— ¿Te peleaste por un libro Sofía? Ay no lo puedo creer. Eres la loca de los libros.

Laín se empezó a reír.

— Prosigue Laín. — dije.

— Cuando tome el libro junto contigo y tus ojos se toparon con los míos y de tu boca salió aquella frase supe que no tenias ni la más mínima idea de quién era. — siguió contando Laín. — Así que inmediatamente decidí que no te diría nada y bueno el resto creo que ya te sabes la historia.

Le di un sorbo a mi malteada y mire a Laín entrecerrando los ojos.

— ¿No estás inventando todo esto?

Negó.

— ¿Por qué entonces no me acuerdo de nada?

Laín se encogió de hombros.

— No tengo idea pequeña, trato de averiguarlo aun.

Mi madre me pidió que dejara terminar a Laín sus alimentos antes de seguir hablando.

Quince minutos después terminó.

— Bien, creo que ya hemos aclarado varios puntos. Pero aun falta el principal. ¿Cuáles son tus intenciones con Sofí?

— Señora, déjeme decirle que mis intenciones con su hija son las mejores y las más honestas. Tenemos muchos gustos en común, y nos gustan los superhéroes a ambos — dijo guiñándome un ojo.

Si será pervertido, las intenciones de Laín podrían ser las mejores pero también estaba segura que eran intensiones perversas.

— Yo cuidare de ella, la protegeré de cualquier cosa, nunca la lastimaría de ninguna forma. Simplemente ya no me quiero alejar de ella. Quiero salir con su hija

Mi madre sonrió, al parecer lo que estaba diciendo Laín le agradaba.

— Todo muy bonito pero ¿Acaso alguno de los dos se pregunta qué es lo que yo quiero?

Ambos me miraron.

— A pesar de la respuesta que des ante esta situación quiero que tengas muy en claro algo pequeña. — dijo Laín

— ¿Qué cosa? — pregunté.

— Sofí fuiste mi primer amor y quiero que seas el ultimo.  



Fa Wayne

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En el texto hay: romance, romance drama humor

Editado: 15.06.2020

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