No hicimos algo xxx

Capítulo Ocho

Mi madre miraba a Laín fijamente.

— Creo que esas son palabras fuertes ¿no te parece?

— ¿Por qué? ¿Cree que porque soy joven no sé lo que quiero? — preguntó.

— Oh no, no me refería a eso. Pero bien lo dijiste eres joven Laín y puedes conocer a alguien más.

— Podría conocer a miles pero sé que ninguna será como Sofí. — dijo mirándome.

— Buena respuesta — contesto mi madre sonriendo.

Pedimos la cuenta y ella pago, estaba guardando la cartera en su bolso cuando dijo.

— Bueno, ya la última palabra la tienes tu Sofía, será tu decisión. Tienen mi permiso de ser novios si así lo quieren...ambos.

Laín sonrió y me miro esperando la respuesta.

En igual de eso simplemente dije.

— Tenemos que irnos — me levante y salí del restaurante.

Tome aire, tenía que pensar bien las cosas.

El trayecto de regreso fue un tanto incomodo, cuando yo me salí mi madre se había ofrecido a llevar a Laín al lugar donde se estaba quedando y este acepto. Nadie dijo ninguna palabra, Laín ni siquiera me miraba.

En cuanto llegamos mi madre hablo.

— Ve preparando tus cosas, en una semana pasare por ti, me encargare de hablar con Laura.

Asentí, mire al asiento trasero y Laín estaba mirando por la ventana...no me dijo nada.

Era de esperarse que ahí estuviera Eros esperándome en la entrada.

Empecé a caminar y este me siguió. Una vez entramos a los dormitorios me agarro del antebrazo y me apretó.

— No creas que esto se va a quedar así niña.

— A mí no me amenaces — dije retirando el brazo. — Tus amenazas puedes metértelas por donde más te quepan.

Eros me tomo de los hombros y me estampo contra la pared.

— No agotes mi paciencia niña, no te hagas la ruda conmigo.

— Déjala— ambos volteamos a la par y Carolina estaba a cierta distancia de nosotros.

Eros se sonrió.

— Regresa a tu habitación, no quieres meterte en problemas ¿verdad Carolina?

Carolina se acerco lo suficiente.

— Te lo repito, déjala.

Eros se alejo de mi.

— Tan débil eres que siempre necesitas que alguien te defienda.

Le sonreí me acerque a el levante mi rodilla y directamente le di en sus partes nobles provocando que se doblara.

— Seré débil pero tú eres un abusivo.

Nos fuimos a nuestra habitación dejando a Eros tirado quejándose.

En cuanto entramos quite la maleta de mi cama y me acosté.

— ¿Cuándo te irás? — preguntó Carolina acostándose a mi lado.

— En una semana. — respondí.

— Yo también salgo en una semana.

Ladee la cabeza y la mire con sorpresa.

— Oh vaya, esa es una muy buena noticia.

— Así es. — respondió levantándose. — Por cierto, no debiste haber hecho eso.

— ¿Qué cosa? — pregunté enderezándome.

— Golpear a Eros en las partes bajas, si ibas a durar una semana aquí debiste intentar controlarte. Te va hacer sentir lo que es estar en el verdadero infierno hasta que te vayas.

Tome una almohada y me la puse en la cara aguantándome las ganas de gritar.

Me levente fui al baño y me puse la pijama, regresé y me acosté tenía muchas cosas que pensar pero en ese momento lo único que quería era dormir.

Antes de hacerlo vi como Carolina desconectaba el despertador y lo metía dentro del armario.

— Problema solucionado. — dijo sonriendo y metiéndose a la cama. — Buenas noches Sofí.

Puntualmente y sin saber cómo era posible el despertador sonó.

Carolina se levanto enfadada, tomo el despertador de la mesa y lo lanzo por la ventana...otra vez.

— Yo lo quite anoche ¡tu viste! ¿Cómo demonios es que apareció de nuevo ahí?

Me cubrí hasta la cabeza con la colcha.

— Yo qué sé — respondí.

— Lo bueno es que ya nos iremos de aquí.— dijo molesta dirigiéndose al baño.

Me destape y me senté en la cama, saque el celular y para mi sorpresa no tenia ningún mensaje.

Laín no estaba insistiendo, el prácticamente me estaba ignorando...así como yo lo hice en el restaurante.

En cuanto Carolina salió me metí a bañar, me cambie y bajamos a desayunar. Como era de esperase Eros estaba afuera, me miraba de una forma muy desagradable.

El día paso con normalidad, de clase en clase, luego la hora de comida y ya después volver a los dormitorios a hacer los deberes.

En cuanto acabamos de cenar Eros se retiro dejándome al fin sola.

Cuando subimos a la habitación para sorpresa de ambas Laín estaba sentado en mi cama. Caro me empujo y cerró la puerta inmediatamente.

— No me puedo salir porque ya es el toque de queda pero me meteré al baño para darles privacidad. — volteo a ver a Laín y luego a mí. — No, mejor si me salgo.

En cuanto esta cerró la puerta Laín se levantó y me abrazo. Me separe de él.

— Laín necesito que entiendas...

— Silencio. — dijo pegándome de nuevo contra él. — Déjate querer Sofí.

— Yo...

Antes de que pudiera decir algo más me beso.

Paso sus brazos alrededor de mi cintura y me pego mas a él.

Nuestros cuerpos encajaban a la perfección.

Debía parar el beso, debía separarme de él pero no podía.

Me guió hasta la cama y termino encima de mí, el beso a medida se iba incrementando mas. En cualquier momento esto se podría salir de mi control.

— Espera — dije separándolo y recuperando aire.

— Yo te puedo esperar Sofí pues lo que siento va mas allá de algo sexual, sin embargo no puedo negar que te deseo. Te deseo más de lo que te puedes imaginar, pero no me sobrepasare...al menos no esta vez.

Al escuchar eso me estremecí.

Me ayudo a levantarme de la cama y puso un mechón de cabello tras mi oreja.

— No te presionare en nada pequeña, en absolutamente nada.

— ¿Por qué me ignoraste? — pregunté un poco confundida.

— Necesitabas espacio, necesitabas pensar las cosas y como te dije no quiero presionarte.



Fa Wayne

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En el texto hay: romance, romance drama humor

Editado: 15.06.2020

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