No me odies #5

Capítulo 15

Pasado

Clarette corrió hacia a los aposentos de su gemela, donde se imaginó que había estado el enamorado de su hermana antes de irse de la casa. Por la expresión que vio en Charles, no fue un encuentro pacífico. No se equivocó. Entró escuchando de fondo el llanto de su hermana. Se le partió el corazón. Nunca imaginó que el ver a su hermana destrozada, le partiría el alma. Pero así fue. Respiró hondo y se adentró más en la habitación.  

Parece ser que Charles le había contado lo que sucedió en la fiesta.

—¿Qué hiciste, Clare? 

Bryanne se giró lentamente con los ojos vidriosos. La miró sentenciándola.

  — No fue mi intención. Lo juro. Yo... fue un impulso.

— ¿Un impulso? —  se rio con amargura — . Él no me ha creído. Me ha condenado por tu culpa. Porque fuiste astuta como una zorra — Clarette agachó la mirada, pero su hermana la obligó a que alzara la cabeza y la mirase —. ¿Cómo pudiste, Clare? ¿Qué te he hecho para que me traicionaras e hicieses que Charles creyera lo peor de mí?  Pero no fuiste tú, la única en traicionarme. Ese quién decir ser amigo de Caruso, mintió sobre que teníamos una relación. ¡Lo mataría con mis propias manos si lo tuviera enfrente de mí! Más quisiera él tener una relación conmigo. ¡Es un desgraciado, un miserable! Se lo haré pagar. 

Estaba tan asumida en la culpa que no captó las palabras de su hermana, ni su significado. No quería llorar, pero viendo a su hermana culpándola de esa forma, era como si una parte de ella se marchitara y muriese que no lo pudo evitar.

—No tengo perdón —musitó con apenas voz. 

—No lo tienes. Ni te voy a perdonar tan fácilmente — le siseó dolida —. Espero que algún día sufres lo mismo que yo. Quiero conozcas el dolor que se siente al perder el amor de tu vida. Charles no solo era mi prometido, sino un amigo. Lo he perdido por tu acción egoísta. 

— No te preocupes, ya estoy sufriendo.

Supo que sus palabras la delataron. La expresión de su hermana se tornó de sorpresa a horror.

—¿Lo amas? — su silenciosa respuesta habló por ella. Movió la cabeza y esbozó una sonrisa —. Ay, querida hermana. Mi falta de perdón no será el único castigo que vas a recibir, Clare. Cuando se entere, si llega a descubrir la verdad, te odiará más que a mí. Porque a mí me sigue amando, pero a ti, no. Nunca te has ganado su simpatía y respeto. Tu egoísmo te ha llevado a cometer una de las peores locuras. De cierta forma, podría decir que te compadezco. No es fácil amar al hombre que solo tiene ojos para tu hermana, ¿verdad?

Con esas hirientes palabras, ella se marchó sin preocuparse de su malestar. 

Se lo merecía.

Clare sintiéndose como el peor ser humano, ruin y rastrero, derramó más lágrimas sin hacer ruido, en silencio, sin que ninguna de las gotitas que caían, la consolaran. Se sentía tan sucia. Con el acto que hizo, no había hecho nada, sino romper el compromiso y el amor de una pareja. Se había ganado el odio de su hermana para siempre. 

Fue hacia el espejo y se vio como un esperpento de su propia imagen. Cogió de la cesta de costura que estaba encima del tocador unas tijeras.

Se soltó el pelo del moño y empezó a cortar mechón por mechón hasta quedar con el pelo muy corto. La imagen que le devolvió el espejo era el de una joven rota y culpable. 

Había hecho daño a tres personas con su egoísmo: a su hermana, a Owen y... a Charles.  

 

Ambas hermanas no se percataron que alguien las escuchó detrás de la puerta abierta. Se fue antes de que alguna de ellas se diera cuenta de su presencia.

Lady Rawson no se equivocó al pensar que Charles podría ser un hombre peligroso para su hija. Su intuición no la había engañado al sospechar la cercanía de los jóvenes. No era tan normal la complicidad que existía entre ellos. Nunca lo hubiera preferido como yerno, aunque este fuera familiar del duque Werrington. No tenía sangre azul, ni siquiera poseía un título nobiliario. Además, no era ignorante. El joven había querido ser un futuro médico. Hubiera sido una deshonra si el romance de su hija con ese muchacho hubiera continuado. Por suerte, no fue así. Daba gracias a Dios sobre ello. 

Bueno, respecto a Clare. No se preocupaba por ella. Por lo que había entendido en la conversación, el joven solo estuvo interesado en su otra hija, Bryanne. Debía hacer algo pronto para cortar cualquier posibilidad de relación. Aunque ahora la situación parecía imposible porque él se sentía traicionado, no se fiaba. Él podría volver y esos sentimientos podrían surgir de nuevo. Como la mala hierba que crecía rápidamente.

Se alejó de los aposentos y bajó las escaleras en búsqueda de su marido. Él sabía tomar las medidas necesarias para que Bryanne no estuviera más interesada en Caruso. O al menos, apartarla para siempre de él. 




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