No me odies, Quiéreme

¿Cómo arreglar todo?

Alonzo no estaba seguro de como definir el momento en el que atravesaba su vida, todo parecía ir bien, sin embargo, algo en él evitaba que gritara de emoción. El asunto con Erika se había resuelto demasiado rápido para su gusto, pero según Dereck, el abogado, para solucionar ese asunto solo fue necesario tener una conversación con Erika, y ella no volvería a buscarlo, ni amenazarlo con Adrián, al menos que quisiera ser una constante en la vida del niño.

En la universidad había pasado ya el segundo parcial y había pasado con muy buenas calificaciones, en su trabajo la tensión que había con Ezequiel se evaporó de la nada, de alguna forma su vida estaba tomando forma, no tenía mucho de que preocuparse con un trabajo seguro, los exámenes aprobados, solo había un pendiente en su vida, Alicia. Adrián aún la extrañaba, y él también, pero no tenía idea de como arreglar todo con ella.

Ella le había mentido u ocultado información era cierto, pero no era el fin del mundo, sin embargo, él se comportó como un imbécil con ella, y si Alicia decidía no perdonarlo lo entendería. ¿Cómo arreglar todo? Cuando había sido tan cruel con ella, y por si su imbecilidad no fuera suficiente ella lo había visto con Erika, y tenía la sospecha de que había malentendido la situación.

Alonzo sabía que tenía que hablar con Alicia, le debía una disculpa por haberla comparado con Erika, pero más allá las gracias, porque, gracias a ella era que su vida estaba yendo por un buen camino, aun así, no se sentía con el suficiente valor para plantarse frente a ella y decir: lo siento.

―¡Hola! ―escuchó Alonzo a su espalda. Levantó la vista le sorprendió tanto tenerla frente a él.

―Hola ―respondió.

―¿Puedo sentarme? ―cuestionó mientras señalaba el asiento vacío frente a él. Alonzo asintió confundido.

―Sonia, no lo tomes a mal, pero es tan extraño que quieras sentarte en el mismo lugar que yo.

―Lo sé, pero quería preguntarte por Adrián

―¿Mi hijo? ―cuestionó a la defensiva.

―Sí, ¿cómo está?

―Bien ―Sonia frunció el ceño con incredulidad―. No tan bien como me gustaría, pero está bien.

―Eso es lógico nos extraña.

―¿Las?

―Sí, a Alicia y a mí, tonto ―la mención de Ali hizo que el corazón de Alonzo latiera más fuerte―. Ella lo cuidaba, pero yo siempre estaba presente, aunque tuvimos algunas diferencias nos llevamos muy bien.

―¿Seguimos hablando de Adrián?

―¿Por qué te sorprende tanto?

―Esto es irreal. Tú y yo aquí sentados como si fuéramos los grandes amigos, hablando de mi hijo.

―Ya sé que Adrián es tu hijo, no lo tienes que remarcar. No porque pregunté por él quiere decir que te lo voy a quitar.

―mmm.

―Sé que nunca nos hemos llevado bien, y tenemos nuestras diferencias. No espero que eso cambie solo por preguntar por Adrián.

―¿No?

―No lo hago, solo quiero asegurarme de que está bien, y no le falta nada.

―No me lo tomes a mal, pero eres la amiga de Erika, los dos sabemos cómo terminó mi relación con ella, no quiero más problemas con ella.

―Erika y yo no nos llevamos muy bien últimamente, mi interés con Adrián no tiene nada que ver con ella, y puedes estar tranquilo nada de lo que me digas se lo diré, aunque tal vez se lo comente a Alicia. ―«Ahí está de nuevo la mención de ella».

―¿Ya no son amigas? ―cuestionó sorprendido, y omitiendo la mención de la mujer que robaba sus pensamientos.

―No, a Erika le molestó saber que estaba pasando demasiado tiempo con Adrián.

―No deberías de sorprenderme, pero lo hace.

―¿Todavía sientes algo por ella?

―No, no lo hago. Sin embargo, reconozco que su rechazo me duele.

―Es probable entonces que aún estés enamorado, pero te niegas a reconocerlo.

―No, no te confundas. Su desprecio no me duele por mí, lo que hubo entre ella y yo está enterrado y solo queda el recuerdo de algo que me dejó lo más hermoso que tengo, Adrián, es por él que me duele su indiferencia.

―Entiendo.

―Él es lo mejor que me ha pasado, y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por Adrián.



AleBPena

Editado: 02.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar