No Somos Tan Distintos

Capítulo 2

2.

Cuando dicen que hay personas ridículamente buenas, las hay y Julie es una de ellas. No dudó a pesar del mal trato que James le dio, en esperar en las escaleras del edificio a que terminarán de calificar su maqueta, aunque podría debatirse estrella ser estúpidamente buena o solo estúpida. 

Para matar el tiempo jugaba en su celular cube escape, torturando a sus neuronas mientras trataba de correlacionar las pistas que tenía con el siguiente paso que debía hacer. Más de una vez cerró sus ojos para concentrarse mejor y ver todo con mayor claridad. 

Pero todo su esfuerzo de concentrarse despareció cuando una voz gruesa y un poco ronca la sacó de su casi trance.

—¿Por qué sigues aquí? —James habló a sus espaldas. 

Julie se levantó del suelo y sacudió el polvo inexistente de su pantalón— Te estaba esperando, ¿cómo te fue? 

—Te grité y obligue a hacer mi trabajo y aún así, sigues aquí —dijo James incrédulo— Dime la verdad ¿Qué es lo que quieres? —James cruzó sus brazos en su pecho haciéndole ver más alto aún y también más intimidante. 

—En realidad tu no me obligaste a hacerlo, yo quise —dijo Julie divertida, casi a la defensiva— Y además, en parte también es mi trabajo, así que es normal que quiera saber cómo lo calificaron, sabes me esforcé mucho en hacerlo para que quedara perfecto. 

El rostro de James no daba indicios de emoción alguna, mantenía su cara de Poker como un ser sin alma, aun así muy pero muy en el interior de sus pupilas podría verse el fuego del rencor contra la pequeña Julie quien todavía temía un poco por si misma.

El silencio que James provocaba al no responder se estaba tornando bastante incomodo, pero de un momento a otro el chico inhaló profundo y rodó ligeramente los ojos para luego abrir lentamente su boca.

—Nueve —dijo James en un susurro cruelmente silencioso.

—¿Qué dijiste? 

—¿Acaso eres sorda? Dije nueve —dijo James nuevamente casi gritando. 

Las personas que pasaban por ahí se les quedaron viendo, esperando a que algo pasara o por puro morbo. James al sentir sus miradas volteo lentamente y con su expresión cargada de enojo espantó al montón de gente que se estaba acumulando alrededor de ellos. 

Al voltear a ver nuevamente a la chica, cuyo nombre ni siquiera recordaba, la vio pensativa y con su mano en su barbilla, balbuceaba algo inaudible y tenía una expresión poco satisfecha— ¿Qué te pasa? 

—¿Solo nueve? —dijo Julie frunciendo levemente su ceño— Hice esa maqueta para que mereciera un diez, ¿Por qué un nueve? 

Entendiendo a Julie, James simplemente rodó sus ojos cansado de soportar a aquella niña. Sabía la clase de chiquilla que era, la estudiante perfecta que no conoce una mala calificación, odiaba a esa clase de gente. 

Empezó a bajar las escaleras pasando a empujar a Julie en el proceso y sin importarle siguió su camino. Salió del edificio y sacó de su bolsillo una cajetilla de cigarros, no esperaba pasar por todo esto cuando se levantó aquella mañana, él sólo quería acreditar la materia. 

Aunque debía admitir que aquel nueve de la maqueta que aquella niña le construyó lo ayudaba a mantener fuera de peligro su preciada beca. 

Prendió un cigarro y disfruto con menos presión su primera calada, sacando todo el estrés que había estado acumulando a lo largo de la semana, estiró sus brazos y espalda, gimiendo aliviado después de acomodar su cuerpo. 

—Deberías ir a descansar, te ves agotado —una voz chillona lo sacó de su momento de placer, asustándole y haciéndole dar un brinco de lado.

—Perdón, si te asuste —aquella niña le seguía sonriendo de esa estúpida manera, como si fueran amigos. 

—¿Por qué me sigues? —Preguntó mientras se alejaba de ella. 

—No te estoy siguiendo, solo casualmente mi próxima clase está en la misma dirección —dijo Julie inocente. 

—¿Quieres decir que tienes una clase en el estacionamiento? —dijo James levantando una de sus cejas— Si vas a mentir, por lo menos esfuérzate. 

—Okey, si te estaba siguiendo, pero no parecía molestarte —confiesa derrotada. 

Julie formó un pequeño puchero y entrelazo sus manos, dándole un aire mucho más inocente e infantil. Algo que James no soportaba. 

—Ni siquiera sabía que estabas aquí, eres muy enana —soltó sin más, vio cómo la cara de aquella chica se tornaba roja e inflaba sus cachetes tal como una niña pequeña— Te ves ridícula haciendo eso. 

Julie trato de recomponer su postura e inhaló lentamente para empezar de nuevo. —Sé que no hemos empezado de la mejor manera, pero creo que podríamos llevarnos bien. 

—¿Y que te hace pensar eso? —James le dio otra calada a su cigarrillo. 

—Bueno...  —Julie se quedó callada por unos segundos sin tener idea de que responder, ella solo quería saber la calificación de la maqueta pero terminó siguiéndolo hasta el estacionamiento. 

—Mira niña, no me debes ni te debo nada, ve y juega con tus amigos y dejame en paz —James levantó su mano y la ahuyento como si esta fuera un cachorro. 

—No soy una niña y tampoco un perro, solo quería arreglar las cosas contigo y pensé que tal vez nosotros podríamos llevarnos bien —la voz de Julie sonaba sincera, y James solo podía pensar que estaba loca o era estúpida, tal vez las dos. 

James soltó el humo de sus pulmones con pesadez y sin mirar a Julie volvió a caminar para largarse de ese lugar. Como esperaba, la chica lo seguía por detrás así que aceleró su paso, por su diferencia de tamaño sabía que dejaría muy atrás a aquella niña de piernas cortas y delgadas. Julie daba tres pasos por cada uno que James daba, llegado un punto ella ya se encontraba corriendo y empezaba a sudar por perseguir al muchacho frente a ella que ni se inmutaba por su presencia. 

Cansada de seguirlo aceleró hasta poder alcanzar el brazo de James y jalarlo para que esté se detuviera —¡Oye eres molesta! —volteo James para encararla —deja esto, no ganas nada— sacudió su brazo para zafarse del agarre que Julie mantenía, el brazo de ella salió volando como si no pesará. 



Xiovn P.G

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En el texto hay: universidad, amistad, romance amor

Editado: 25.04.2020

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