No supe olvidarte

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Ya tengo cuatro meses de embarazo y mis amigos han tomado muy bien la noticia, desde que lo supieron me tratan como si fuera de cristal, cosa que me desespera, pero a la vez me gusta porque sé que lo hacen porque se preocupan por mí. Los antojos no se han hecho esperar puesto que me da por comer cosas con grasa, hamburguesas, papas, queso, pizza y todo tipo de cosas y alguna que otra cosa dulce. Mi abdomen ha crecido un poco más, pero en los eventos que tenemos me pongo una faja que me recomendó la ginecóloga y como soy buena haciendo pasteles, se los he vendido a mis vecinos que me han hecho pedidos y así tengo un ingreso extra claro que no son muy frecuentes pero algo es algo, también hago pizzas. 


Hasta ahora mi embarazo ha sido algo tranquilo, he tenido, los antojos, ascos, los mareos son muy pocos, me da mucho sueño, quiero dormir todo el tiempo, procuro comer más verduras y frutas que grasas, aunque no me es fácil. 


Mis senos se ven un poco más grandes al igual que mis caderas, tomo mi ácido fólico todos los días. No tengo nada que hacer, me he bañado y arreglado, no me podre la faja, quiero que mi notable abultamiento este libre. Me pongo lencería y vestido rojo acompañado con unas sandalias color nude, recojo mi cabello en una cola de caballo alta y un poco floja, pongo crema humectante en mi rostro, polvo facial, quiebro mis pestañas y aplico rímel superior e inferior, delineo la parte superior de mis ojos y por ultimo pinto mis cejas. Mi tés resalta con este color de, tomo mi bolso, hoy no quiero manejar, tomo un taxi. 


Al llegar al centro, paseo por las calles, el bullicio de la gente, las personas con las mismas prisas de siempre, nunca antes me había parado a mirar los aparadores de tiendas de maternidad y ahora aquí estoy enfrente de una, entro en la tienda, encuentro todo tipo de artículos para bebes, tomo un pequeño gorro rosa imaginando el sexo de mi bebè aunque no quiera saber ahora que será, me llevare una gran sorpresa cuando nazca, solo compro vestidos de maternidad largos, en rojo, azul marino y turquesa por el momento, al salir de la tienda mi teléfono suena y es David quien llama. 

—Hola David. 


—Hola cariño, tengo una sorpresa para ti espero no te molestes pero, te inscribi a un concurso de canto que esta haciendo mi amigo de la estación de radio, lo único que tienes que hacer es, presentarte en la estación el viernes a las cinco de la tarde y escoger la canción que vas cantar. El premio es muy bueno y ahora que tendremos un integrante más en la banda pues toda ayuda es buena —  pienso en lo que dice David y si, tiene razón ahora que tendré un bebé toda ayuda será buena. 


—Está bien, a esa hora estaré, solo dame la dirección. 


—Te la mando por mensaje cuídate cariño. 


Sigo con mi aseo y compro otros  vestidos para embarazadas todos están lindos, quisiera aprender a tejer para hacerle su manta a mi hijo o hija, camino hasta un parque mientras como un hot dog, me siento en una banca, veo a los niños jugar, con sus padres, y algunos solo con mu madre y pensar que yo estaré así, con mi hijo dentro de un tiempo, le pondré un nombre de mi querido Cuba, le enseñare todo de su raíces. 


Al llegar a mi departamento guardo las compras en el closet, y pongo música un poco alta nada más, pues los vecinos se pueden incomodar con el volumen. La razón de que el grupo tenga más trabajo, puedo imitar casi cualquier voz, si asi lo deseo claro esta si no con mi voz normal. 

Aunque nunca he participado en  ningún concurso tengo fe en que en un buen lugar puedo quedar ¿Pero qué canción debería cantar? 



Cecilia Ovando

Editado: 16.07.2018

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