Noche fría con aroma a café quemado

Capítulo V

Un maldito mes y su abuela no hablaba. Desde que la enfrentaron exigiendo que les dijera la verdad sobre lo que paso tiempo atrás ella prefirió callar y eso incluía los gritos nocturnos, sin embargo cada mañana la encontraban en la misma posición, mojada de pies a cabeza, la mancha de café en el pecho el cual ya tenía llagas y los pies dentro de la cubeta, pero por alguna extraña razón ella no se llegó a enfermar.

Día a día le pedían que pidiera perdón y lo más importante que dijera donde estaba el pequeño bebe enterrado, pero la respuesta siempre era la misma.

-Yo no he hecho nada y no tengo porque pedir perdón.

Grace quien era la más paciente de las dos, ya estaba perdiendo la paciencia, quería cerrar ese capítulo, darle una santa sepultura a su pequeño hermano, pero la muy vil no cedía. Se preguntó tantas veces como podía haber una persona tan mala como ella y al pensar aquello, el ferviente deseo de lastimarla se apoderaba de su mente.

-¡Blair, iré donde mi madre, no me esperes!

Antes de que esta pudiera preguntar el ¿Por qué? de su urgencia, está ya iba en el auto. Necesitaba verla, abrazarla y decirle todo el mal que quería causarle a su abuela.




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