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Capítulo 45: "♫Aullidos desesperados♫"

A veces las desgracias nos persiguen como la misma mala suerte a ciertas personas, pero en esta ocasión, era el mal que seguía a nuestros héroes. Un peligro con nombre, deseaba detener el caminar de los muchachos, es por eso que ahora, en estos momentos, el barco se veía arremetido por una fuerza desconocida que esparció el pánico en cuestión de segundos.

—¡Qué está pasando nya! —gritó asustada la gata Persia. Diamant no pudo evitar aferrarse más al capitán, y éste por instinto la atrajo hacia él al entender que el barco se inclinaba forzosamente, por lo que sujetándola con firmeza de su cintura, se aferró con su otra mano al manubrio hecho de algodón intentando enderezar al mismo tiempo el navío.

—¡Wa! ¡Agárrense a algo chicos! —ordenó Léa mientras que algunos de los tripulantes desgraciadamente empezaban a caer por la borda.

El casco del barco quedó expuesto, dejando así a la vista lo que había detrás de las nubes, a lo que pronto se distinguió una superficie hecha de madera bien pulida. Viendo ahora más detenidamente, ésta había sido corrompida por un pilar enorme que se atrevió a atravesar el dichoso antes nombrado, el cual provocó que se detuvieran en su avance, pues, el mismo objeto que se encontraba constituido por roca maciza, hacía tanto contacto con el vehículo como con la tierra, cumpliendo así la función de una ancla.

—¡Algo nos ha atravesado! —gritó uno de los piratas.

—¡Hay que reparar el orificio, rápido! —les ordenó a sus hombres Melba sin sospechar que semejante pedrusco los incordiaba, mientras tanto, Alik y Zaid sostenían a la más pequeña del grupo, en cuanto a Léa, ésta se aferró al borde como lo hacían sus amigos.

Mientras el caos se expandía como la niebla sobre el barco tan peculiar, los gruñidos de unas feroces criaturas empezaron a hacerse vigentes, así como el estrepitoso sonido de unas pisadas no humanas que iban trepando algo liso.

—¿Qué es eso? —preguntó alarmado Alik.

Antes de que alguien pudiera responder a tal incógnita, el barco empezó a enderezarse con los esfuerzos demenciales de Melba, pero a un alto costo, pues en consecuencia, el agujero se agrandó por el movimiento, y no sólo eso, sino que también, unas criaturas parecidas a lobos semi-humanos empezaron a invadir la proa subiendo por el pilar, y fueron ahí cuando los gritos de terror de todos sus tripulantes se esparcieron.

—¡Licántropos! ¡Corran! —gritó uno de los marineros, el cual fue arremetido enseguida por uno de estos seres dejándolo mal herido.

—¡Sabía que era mala idea traerlos! —después de decir esto el capitán, se vio obligado a soltar a Diamant para así sacar su espada de su cadera, pues uno de esos seres se le fue encima, aunque afortunadamente, su reacción se liberó de manera tan rápida, que logró parar el ataque de ese monstruo. No obstante, los problemas no hacían más que sumarse, ya que la gata Persia se golpeó la cabeza al ser apartada hacia atrás abruptamente, en consecuencia, dos cosas pasaron: ella quedó inconsciente, y Léa se vio obligada a actuar.

—¡Es hora de luchar chicos! —anunció la princesa, entonces Zaid estiró su mano libre, poniendo así en función un hechizo.

—Osrever ed samrofatalp —unas plataformas de un color azul empezaron a aparecer justo delante de ellos (tres para ser preciosos) y luego de dado por hecho el trabajo, los dos catalizadores más Zaid se subieron a las dichosas plataformas, mientras que su majestad, decidió por algún motivo permanecer en el barco.

—¡Tenemos que volver por la princesa Léa, Zaid! —mencionó Reverse preocupado por lo evidente, no obstante, el zorro se negó con la cabeza mientras se alejaban.

—Nuestro trabajo es otro —aseguró su subordinado seriamente, por otro lado, Iris había comprendido lo que había querido decir el rubio.

—Entonces hay que prepararnos chicos —a Alik le costó un poco atrapar la idea, pero al fin cayó en la cuenta, e inmediatamente, se levantaron para concentrarse en su proceder.

Una mágica melodía empezó a distraer a los monstruos allí presentes atrayendo su atención hacia una dama en específico, es decir, la muchacha rubia con grandes dotes de nobleza, quien lanzó su dije comenzando a hacer su respectiva invocación.

—¡Yo, la princesa Léa Milenios, la principal heredera del reino de Shion, convocó tu poder! ¡Gran báculo de Sir Syrkei! —la magnificencia del arma de la princesa, no podía ser negada, pues, la luminosa apariencia del objeto, cegó a los allí presentes, dando una vez más lugar a ese objeto mágico, el cual se acomodó tiernamente entre las manos de su dueña—. ¡Maleantes! ¡Terribles adoradores del mal! —ella entre cerró los ojos e hizo una pose con su báculo—. ¡Hoy conocerán la puridad!

La valentía de la rubia era evidente, pero también la de quienes la acompañaban, pues ya habían logrado conseguir la suficiente concentración como para armar el escenario perfecto, así que de inmediato los cabellos de los catalizadores (menos el de Zaid) cambiaron a un vehemente cándido, y seguido de ello, sus ojos empezaron a liberar esporas de estrellas.



La Rosa Blanca

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En el texto hay: fantasia, musica, musica y romance

Editado: 17.06.2020

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