Nunca Me Olvides

Capítulo 1

Alexander'
 


 

2:32 PM en una estúpida reunión, no entendía a Alejandro Owens cuando se quejaba de llegar atosigado de escuchar a otras personas todo el día en el trabajo y aún así se compartía con nosotros en casa.
 


 

Esos sentimientos sobrenaturales fueron los que me hicieron elegirlos entre todos y más que nunca lamento haberlo hecho.
 


 

Me reprocho mirándome aquí una vez más, rodeado pero faltante de todo lo que deje ir. De lo que alejé.
 


Una propuesta más de comerciales, creen que nos llegaran al precio los inversionistas que contactaron a Paulette.

— Un momento señores—interrumpe la explicación del encargado de finanzas justamente ella para salir a atender una llamada.

Escuchó murmurar al resto, veo a la ejecutiva de ventas jugarse su corta cabellera rojiza por aburrimiento, el tono de sus ondas enredadas entre sus dedos me pierde un instante, al notar mi atención sobre ella me guiña ¡Y aterrizó a qué no es ella, no es Amaya!

Abandono la sala audivisual yendo tras Paulette.

— ¿Qué era eso tan importante que no podías esperar al término de la junta? Ese imbécil está por firmar—Forma una enorme sonrisa sin notarme tan cerca— ¿De verdad se irá tan lejos? Al fin dejará de ser un estorbo en los pensamientos de Alexander.

—¿Te refieres a Amaya?.

Pregunto malditamente enojado que el celular se le cae de las manos y vuelvo de pronto a la junta.

—Damos por terminada la junta y se van al demonio, no aceptaré ninguna oferta.

—Pero Alexander, pienselo un poco.

—Alex — Me alcanza ella agitada por la rápida caminata—, amor, no tomes decisiones tan precipitadas, esto nos conviene.

—¿Nos? ¿Nos? ¿De cuál nosotros hablas?

Me retiro a prisa corriendo hasta la recepción y empiezo a llamar al asensor, los segundos me pasan eternos, quizá ni siquiera se trata de quién pienso ¡No, no estaba hablando de Amaya! Paulette se podría referir a cualquier otra persona— ¡Maldita sea!

Busco las escaleras de emergencia y bajo los escalones lo más rápido que puedo, escucho pasos detrás de los míos, lo cual me importa una mierda.

—¡No seas atrabancado hombre!— Es Marcus quién me sigue— Estamos en el veinteavo piso, no llegarás a la planta baja jamás—explica tan desairado como yo.

Desciendo dos pisos más y es él quien llama el ascensor sujetándome por la camisa guiándome a la entrada.

Este abre sus puertas y ambos nos adentramos. En corto llamé a la recepción de la piso B para que tengan listo mi auto.

— ¡Has lo correcto Alexander o quién quiera que seas, deja de atormentarme!— Súplica mi amigo rendido— No quiero verte infeliz.

Las puertas se abren y voy directo al estacionamiento, no paro hasta llegar al internado, ni siquiera estaciono bien, mucho menos me detengo a cerrar las puertas, voy en directo y veo a las niñas formando una fila en la cancha cívica, una pareja adoptará una, miro por todos lados y no, no está, seguro buscó un pretexto más como siempre para no estar ahí. De Victoria no me extraña después de lo que pasó con ella y Nathan ¿Pero dónde está May?

—¿Dónde está Amaya?— Pregunto firme mientras Nina me hace retirarme de ahí pues las niñas y la pareja se comienzan a inquietar—¡Deja de empujarme y dime dónde está ya!

— Fue adoptada, por así llamarlo—Responde tajante.

—Deja de decir tonterías y dile que venga ahora ¡Amaya se que no me merezco verte pero esta no es una buena broma, ven ya!— Grito en dirección de los dormitorios llamando la atención de todos aquí dentro— ¡Amaya, perdón, dije ese montón de estupideces sin sentirlas!

—Alexander deje de gritar y venga— Charlotte me hace seguirla por ese lujubre pasillo hasta su oficina de servicio social, veo como una pareja al fin terminan su papeleo y felizmente cargan a una pequeña en brazos, los reconozco, al menos han venido todo el último medio año a visitar a esa bebé, aunque no dejo de ver hacia los pequeños ventanales de los dormitorios esperando a verla asomarse.

—Fue adoptada.

—No, no, me están tomando el pelo, ¡Tiene 17 años, quien adopta una mujer de 17 años! ¿Cómo se les ocurre que me tragaré ese cuento? Las chicas de la sección del internado ni siquiera son candidatas para adopción, es... Es ilógico.

— Tome— Me entrega una hoja perfectamente doblada—, la dejó para usted.

Sin retirarle la mirada lleno de desconfianza, desdoblo el papel, y si, es la letra de May.

"No tengo idea si llegarás a tener esto en manos, si en algún momento tu ego te permitirá preguntar por mí o si me escombraras por segunda vez en tu pasado, estaba dispuesta a creer cualquier historia que me permitiera tenerte Ale, en fin, pasó lo que no se esperaba, se que no consideras importante a nadie a excepción de tus hermanas, eso no quita que para mí hayas sido un rayito de sol en muchos años de lluvia, que con sólo mirarte llegar supiera que mi día sería mejor, fuiste mi arcoiris después de la tormenta, gracias Alex Owens, mejor dicho investigador...
Porque así como fue 1 en un millón las oportunidades que tenía yo para que una familia me diera lugar a esta edad y pude, estoy segura que tú buscarás tu 1 en un millón para cumplir tus sueños, te pediría que Nunca me olvides, pero quizá jamás me tuviste presente.
¡Suerte en Londres agente Owens! 
Con cariño, May"
 


—May... —Resople cómo si el aire y la vida se me hubiesen escapado a través de los pulmones— ¿Desde hace cuánto se la llevaron?

— Hace 4 días.

—¡He venido a diario ¿Porqué nadie me ha dicho nada?!— Reclamé con un nudo en la garganta, uno que se acrecentaba al tan solo pensar que ella cada segundo podía estar más y más lejos de mí.

—Así lo quiso Amaya, alargo lo más que pudo su estadía aquí con tal de esperarle o a esa conclusión llegamos, por el contrario el médico tenía prisa por abandonar Mirelles cuanto antes.



Zurilucy

Editado: 11.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar