Octógora: La Legión de los Caídos.

9. Verdades Descubiertas.

Habían pasado cerca de unas cuatro horas aquí sentado, el sol caía de nuevo dejando entre ver una hermosa luna asomándose del otro lado, la tranquilidad era lo que menos existía en estos precisos momentos, puedo decir con mucha seguridad que no recordaba nada de lo que había hecho mientras estaba en esa especie de epifanía con el dios aquel y la fiesta en la que estuve con Ixtlilxóchitl. 

Me encuentro en lo que puedo considerar el palacio de mi hermano, se encuentra al fondo de la gran ciudad, asentado sobre las faldas de una gran montaña desde donde se puede apreciar toda la ciudad con sus estructuras por completo, es una vista inimaginable la que se posee desde los balcones. 

Al parecer me desmayé y caí dormido en media conversación que mantenían los dos gobernadores entre sí, fue grande la sorpresa que sentí cuando abrí mis ojos y lo miré enfrente mío, ambos nos hallamos expectantes el uno del otro, como si no nos hubiéramos visto en mucho tiempo, aunque teóricamente eso era correcto, ya nos habíamos visto en sueños, al menos lo que yo considero sueños.  

Tawilmetzti estaba preocupada por las noticias y más al saber que los oscuros nos seguían el rastro, no confiaba en que al escapar en el portal creado por Austin nos perdieran la pista. Algo que había aprendido en el rato que estuve escuchando la discusión que había mantenido esa mujer y mi hermano mayor cuando me llegó a visitar para ver como me encontraba era que esos oscuros sabían rastrear los hechizos o poderes que teníamos, era algo que todos podían hacer aquí, parte de un entrenamiento que se hacía. 

No dije nada con respecto a mi visita con el dios Tezcatlipoca y más aún cuando pregunté por él. 

"— ¿Tezcatlipoca? ¿Por qué quieres saber si hay un templo aquí para él?—

Preguntó o más bien exigió con cierta molestia  Tawilmetzti. 

— No sé... es qué había escuchado hablar de él y tenía la duda—

Me excusé nervioso al ver la cara asesina de la mujer y de mi hermano que se veía muy confuso que yo supiera algo de las deidades teniendo en cuenta que cuando desapareció mis notas en historia eran muy bajas y aún hoy lo siguen siendo. 

— Si lo hay... pero solo hay un sacerdote en su templete, casi todos están con los oscuros, porque ese dios es de uno de sus elementos—

Dijo un tanto incómoda la Tlahtoani. "

Y ahí entendí, no podía decir a cualquiera lo que vi, Tezcatlipoca es visto como un dios del lado de los malos, si decía que lo había visto, significaba que era un mensaje de los malos, de los oscuros, por eso lo que me dijo de no confiar en nadie, ¿Los oscuros serían los buenos? 

¿O se refería a que confiase en él? No lo sé, de todas maneras cuando vaya al templo mayor iré a visitarle, tengo muchas dudas con respecto a todo esto y tengo que buscar respuestas, apenas puedo procesar que no soy humano, que soy un guardián y no cualquier puto guardián, sino que soy del extinto noveno elemento que reina este mundo. 

Desde uno de los grandes ventanales que poseía una habitación que era usada como sala de reuniones en la que se encontraban mi hermano mayor y la gobernadora del aire se podía ver gran parte del ala sur de la ciudad, al fondo si te fijabas con mucha precisión podías ver algunas zonas mugres, la zona en la que Taylor me había dicho que se encontraban los burdeles y bares de mala muerte de la ciudad, donde traficaban varios objetos y sustancias, aún así, si ignorabas esa pequeña mancha contemplabas los colores de los cultivos, los dos ríos que se tenían que cruzar para entrar a la ciudad y el verdor de la selva.  

 Era hermoso, simplemente hermoso. Al final de todos estos edificios que poblaban la ciudad, en el último piso se encontraban una especie de pequeña pirámide, todos eran así, todos los edificios terminaban de esa forma, simulando que en la punta de estos la forma triangular. 

Estaban hechos de un extraño y raro metal, Dallas me dijo que fueron hechos por los del elemento metal, cuando la gran ciudad se estaba construyendo, cuando los ochos nos odiaban, antes de que cinco de esos elementos se separan y echaran a los tres restantes. 

Metal, oscuridad y electricidad se consideraban los oscuros, aunque se sabía de algunos de los restantes elementos que habían traicionado su juramente y habían huido a la legión oscura, cerca de lo que me mencionó él se encontraban los Tepehúas. 

Mi hermano me seguía viendo fijamente luego de que Tawilmetzi se retirase más tranquila al verme despierto, respirando y mirando con desconfíanza a medio mundo, según yo solo miraba todo el lugar como un niño curioso, pero ella me lanzaba miradas que indicaban que mis gestos no precisamente emitían el mensaje que yo quería decir, desde que entramos a este lugar no dijimos ni una palabra, yo tenía miedo de lo que me diría o más bien miedo a la verdad, tenía miedo de saber todo, por algo me lo habían ocultado todo y yo simplemente no quería saberlo, quería volver a mi antigua vida en Londres. 




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