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La fiesta seria en la mansión “Sandoval Núñez” ahí la princesita Ana seria la protagonista y por fin seria su turno de dar una fiesta a lo grande y escandaloso como solo lo hacían los Sandoval, mientras llegaban sus amigos se junto con sus primos ya mayores.
—No veo a luisa — alzo la cabeza entre la multitud.
—Dijo que no tardaría, necesitaba maquillarse o algo así.
Hablo un Samuel despreocupado, bebía su bebida tranquilamente, Caín se acerco a él y lo tomo de los hombros mirando a los demás primos.
—Yo a lo único que vine fue para conocer a tu esposa — expuso.
—Te dije que no vendría — menciono un Samuel fastidiado.
—Por mi que no se presente nunca, la única prima legitima será luisa — Nadia quien era la mejor amiga y prima de Samuel hablo.
—¡Cállate Nadia! Nadie quiere saber tu opinión y aunque no lo creas luisa quedo fuera de la familia desde que Samuel prefirió casarse con otra persona antes que con esa ladrona.
Samuel apretó la mandíbula, quería asesinar a su entrometido y muy chismoso primo, luisa realmente era una chica dulce y gentil lo que paso aquel día fue un descuido. Conforme pasaba el tiempo la fiesta iba aumentando de tono y los jóvenes iban tomando el control de la fiesta.
—Hola guapo.
Luisa tapándole los ojos a Samuel sonreía, Samuel le quito las manos y rápidamente se volteo tomándola de la cintura.
—Te tardaste una eternidad.
Samuel se acerco a ella quedando a pocos centímetros de su boca, luisa retrocedió con una sonrisa pícara.
—Te parece que después de la fiesta vayamos a un lugar…mas privado.
Murmuro solo para que él escuchara, Samuel arqueo una ceja deteniéndose a oler el perfume exquisitos de luisa.
—Vámonos ya, te necesito.
—No sea atrevido señor Sandoval.
Luisa se alejo de él yéndose a la pista junto con Nadia y Ana quien estaban alegres bailando, Samuel no le quito la vista de encima, luisa traía un vestido rojo que apenas cubría sus glúteos, difícilmente trago saliva, Caín se acerco a él intrigado por la persona que acababa de llegar.
—Viejo…
—Que quieres Caín — hablo exasperado Samuel.
—Estas seguro que tú esposa no vendrá.
—Tan seguro como que no abra tercera guerra mundial.
—Entonces puedo ligarme a la preciosura que esta en la entrada.
Samuel dirigió su mirada a la entrada donde una chica de complexión media, cabello negro ahora con rulos y un vestido elegante pero atrevido se encontraban distraída mirando a la bola de personas bailando como si estuvieran haciendo algún ritual, Samuel entre la sorpresa y la molestia se dirigió aquella mujer.
Estaba mas que seguro que no iría, tendría que sacarla antes de que luisa la viera, no quería que la chica que amaba se le arruinará la fiesta, llegó hasta ella y la jalo del brazo sacándola al pasillo principal.
—¡¿Qué mierda haces acá?!
Valentina lo miro con el ceño fruncido se intento zafar, pero era inútil.
—Samuel…me lastimas.
—Quiero que te largues.
—¡Oye imbécil!
Jessica quien acaba de entrar presenció la pelea y corrió a auxiliar a su mejor amiga, Samuel la soltó y miro confundido a Jessica.
—Quiero que se larguen de aquí o hago que seguridad las saque.
Samuel se dio la vuelta frustrado, se pasó la mano por el cabello y antes de que pudiera perderse en la fiesta valentina hablo.
—Me disculpa Señor Samuel, pero le recuerdo que soy su esposa y soy invitada así que no veo porque haya problema.
Valentina y Jessica caminaron confiadas, Samuel se dio la vuelta y las detuvo.
—¿A si? Pues entonces vámonos, como mi esposa te llevo a casa.
—Y…le recuerdo que llegue sola — Valentina so ruo confiada — Soy su esposa así que soy intocable, pero hoy quiero divertirme así que si me disculpas.
Valentina paso a lado de Samuel quien parecía que se le saldría el cerebro, no creía tanto atrevimiento de esta mujer, normalmente cuando el decía una cosa se obedecía al instante y esta mujer simplemente le paso por un lado valiendo todo lo que Samuel había dicho.
Jessica corrió a lado de las bebidas, ella tomo la bebida rosa y le ofreció el Martini a valentina quien gustosa lo acepto, lo llevo a su boca quería probar por primera vez el alcohol, una fuerte mando le arrebato la bebida valentina se giro furiosa.
—¿Qué diablos te pasa?
—Quiero hablar contigo.
Samuel tomo del ante brazo a valentina y la arrastro a un lugar mas silencioso, valentina se soltó y cruzo los brazos.
—Que es lo que quieres para que te largues, si quieres puedo pagar tu millón si eso hará que te vayas de mi vida.
—¿Quieres que me vaya de tu vida? — valentina entre cerro los ojos — Bueno solo hay una cosa que puede lograrlo.
Valentina se acerco a Samuel tomándolo por sorpresa, alzo la barbilla y con calma se lo dijo.
—Enamórame y destrúyeme…solo así desapareceré para siempre de tu vida.
Samuel paso de sorpresa a incredulidad, se paso una mano por el cabello, miraba aquella mujer que desde que la conoció solo le trajo desgracias a su perfecta vida, llevo ambas manos a su cintura y miro hacia un lado.
—Tenia razón luisa — murmuro.
Con un suspiro volvió la vista a su mujer quien lo miraba molesta.
—Estas muy mal de la cabeza si crees que yo el gran Samuel Sandoval se fijaría en una pueblerina.
—¡Cariño te recuerdo que estas casado con una!
Ambos se desafiaban con la mirada, había una tensión en el aire que lo hacia mas pesado, aunque ninguno daría su brazo a torcer.
—Bueno si así quieres jugar, pues entonces disfruta tu noche querida esposa.
Con una sonrisa falsa Samuel se marchó dejando en aquel solitario y frio balcón a valentina, tenia una cosa muy clara y es que mientras estuviera en esa familia no se dejaría pisotear. Cuando volvió a la fiesta estaba un poco mas subida de nivel, pues ya no había adultos a la vista y los jóvenes se habían desencadenado.
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Editado: 24.04.2026