Orinoco Zombi

Prólogo

PRÓLOGO.

 

No quería escribir los acontecimientos que se están dando actualmente en el mundo durante este año, el 2017, porque  conservo firmemente la esperanza de que la raza humana no se extinga por completo. Dentro de mí existe un poderoso anhelo de que estas palabras plasmadas en papel y tinta, lleguen a otra generación, una generación que brotará tierna y pura así como brota el pasto al caer la lluvia luego de haber sido arrasado por las llamas. Así que espero que cada letra, cada palabra, quede inmortalizada como un testimonio de lo que vivió un humilde hijo de Venezuela, un hijo de Ciudad Bolívar, un hijo de la Humanidad.

Me encantaría decir que, esto que voy a escribir no es cierto, que es una historia de ficción; pero no… no lo es…Desearía que esto fuese un mal sueño, una pesadilla más y poder despertar; pero esa… lamentablemente, no es mi realidad.

Si ustedes me pudiesen ver en este momento, solo verían a un hombre llorando, enjugando sus lágrimas para no mojar el papel de la libreta donde está escribiendo. Verían a un hombre de veinticinco años sollozando como un niño de seis. Es que no ha sido nada fácil ver a tus amigos convertirse en “esas vainas”, en “esos monstruos” que ni se cómo catalogar, ni sé qué carajo son, pareciese que el Infierno se ha abierto de par en par, dejando escapar a los demonios para apoderarse de los hijos de Dios. No hay duda que mis amigos no son esas vainas en las que se han transformado, perdieron toda su humanidad; incluso, no existe ningún salvaje animal que se compare con esos engendros. Pareciesen tener un hambre insaciable.

Pero estos engendros no son los peores, hay también un segundo grupo, aunque muy reducido, que los superan en monstruosidad, rapidez, fuerza e inteligencia. A ese grupo yo les llamo “Las Bestias” Después buscaré el momento para escribir sobre ellos y del primer grupo también, de cómo se comportan y cómo atacan a cualquier cosa que tenga vida.

Mi nombre es José Müller, en estos momentos estoy escondido con mi padre “Lorenzo Müller” en un sótano amplio, con algunas entradas a túneles que comunican a otros lugares de la zona donde me encuentro, esta zona es el Casco Histórico de Ciudad Bolívar. Dicho Casco tiene 251 años de antigüedad, fue fundado cuando Venezuela era una colonia de España. Este lugar ha sido el epicentro de muchos hechos importantes a lo largo de la historia, mayormente marcados por guerras. Desde aquí El Libertador dio inicio a “La Gran Colombia” y además pronunció su más importante discurso de toda su  gloriosa y agitada vida, “El Discurso de Angostura”.

Gracias a tanta historia y a tantas guerras que vivió esta ciudad, su Casco Histórico posee “kilómetros de túneles” que fueron construidos por los españoles durante la colonia y ampliados en la época independentista. Afortunadamente para mi padre y para mí, los Bolivarenses contemporáneos  nunca supieron de la existencia de esos pasadizos subterráneos. Aunque siempre se habló de unos supuestos túneles; pero estos fueron mitificados, convertidos en cuentos y leyendas, por tal razón nunca se preocuparon en comprobar su existencia, excepto algunos hombres como mi abuelo “Ralf Müller”, quién fue un “desertor Nazi” durante la invasión de las tropas Alemanas sobre el pueblo de Polonia, y que por pura supervivencia se alistó en el ejército del Tercer Reich con la intención premeditada de desertar en el momento más oportuno. Cuando los Nazis invaden a Polonia, mi abuelo Ralf apenas pudo escapar de ellos, internándose a través de los bosques hacia el suroccidente de Polonia, cerca de una Ciudad llamada Katowice que está próxima a la República Checa o Checoslovaquia para la época.



Leonardo Boss

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En el texto hay: zombis, ebola

Editado: 17.08.2019

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