Paraíso En Llamas (libro 2)

Capítulo 7

Pasé las siguientes horas, a solas, sin auto y sin comida en la nevera hasta que por fin escuché la puerta abrirse seguido de voces masculinas. Bajé a toda prisa las escaleras y me encontré con James y Sam en la planta baja.
Sam me miró bajar y me guiñó un ojo de forma tranquilizadora y relajada. Pero ahora su gesto no me parecía igual que antes, me refiero a inocente, ahora sabía que él era alguien peligroso, alguien que no dudaría en matar si se daba el caso. Me estremezco al pensar en nosotros solos la noche pasada. Me pregunto si él es uno de esos Medio Orígenes que se opuso a dejar de cazar. Porque sí, hay grupos que dan cazan Orígenes, pero son tan poco numerosos que los Orígenes no dudan en defenderse. Pero él... No lo sé. Ahora cobra sentido esa sombra de peligro en su mirada. Algo macabro se encendía detrás de cada una de sus sonrisas encantadoras.
-¿Algo nuevo?- Pregunto ignorando a Sam.
-Llevamos a la chica...- Dice Sam, al parecer no ha entendido mis indirectas.
-Tessa.- Lo corrijo.- Su nombre era Tessa.
-Bien, llevamos a Tessa a la bodega. El lugar estaba desierto aunque sucio, creo que será el lugar correcto para iniciar la investigación, necesitamos algunas cosas y quizá hasta gente.
-¿Y si alguien llegara a entrar?- Pregunto.
-Hay un sótano escondido.- Dice James.- Y a como dice Sam, será un buen lugar una vez que tengamos lo necesario.
-¿Quién los ayudará a investigar?
-Aún no sabemos, por el momento el cuerpo está escondido.
-De igual forma, pienso que no deberías dejar a tu hija sola, no sabemos si hay más como Tessa.- Dice Sam.- Será mejor que toda tu familia se quede en casa hasta que descubramos lo que pasa.- James me mira mientras él habla. Estoy esperando a que le diga que no es su problema pero para mi sorpresa asiente.
-Tiene razón, debes quedarte aquí.- La ira hierve dentro de mi mientras me giro hacia Sam.
-¿Y tú quién eres para prohibirme salir? Me estoy quedando fuera de esto pero no hasta el punto de dejar mi rutina diaria.- James se tensa y sé que es porque sabe lo que Sam es capaz de hacer. Yo aún no del todo pero me hago una idea. Sam sigue mirándome con lo que parece diversión, James sigue tenso.
-No te estoy prohibiendo nada, es una sugerencia para tu seguridad.- Esta vez cuando habla puedo escuchar molestia en su voz.
-Bien, entonces no hagas sugerencias, nunca cumplo con ellas.-
Lo veo sonreír y ahora su sonrisa no me parece creída sino oscura, como esas que usan los asesinos psicópatas antes de asesinar a su víctima. Me sigo regañando a mí misma por no haber descubierto lo que él era antes.
-Me disculpo.- Dice él con voz baja y suave.- No pretendía ofenderte.
Miro a James de reojo, parece no saber qué decir.
-¿Te apetece un trago, Sam?- Le pregunta.
Sam no deja de mirarme pero asiente.
-Claro.- Murmura en el mismo tono suave. James espera a que lo siga pero no se mueve, el tiro le ha salido por la culata, ahora tiene que irse por los tragos. Tensa la mandíbula mientras casi trotando, va hacia la cocina.
Sam y yo estamos solos.
-¿Esto es porque no fui a recogerte, cierto?- Pregunta ahora con el cuerpo más relajado. Oh chico, estaba tan equivocado, ni siquiera me acordaba de ese tema. Se debía a la repugnancia que sentía contra los cazadores, es por la maldita forma en que realmente parece uno, con sus gestos y movimientos calculados y palabras precisas y yo jodidamente no lo pude ver antes, no vi el peligro frente a mí.
-No, esto es porque ahora ya sé quién eres en realidad.- Murmuro.
Su mirada se oscurece.- Oh, ya veo. ¿Así que ahora me tienes miedo, pastelito? No te preocupes, ya no cazo a los de tu especie.- Frunzo el ceño.
-No te tengo miedo.- Le digo.
-No te creo.- Se encoje de hombros.- Y el por qué no fui, tenía otros asuntos que atender.
-No me importa, planeaba cancelar en cuanto llegaras, me hiciste un favor, te quiero lejos de mí.- Le advierto.- Olvida lo de la otra noche y pretende que no me viste más que aquel día en la librería, no eres mi amigo ni mi consejero ni nada ¿Entiendes?-
Su mandíbula se tensa y la oscuridad sigue poblando su mirada, ahora sus ojos parecen más verde oscuro con motas de negro. Un verde espectacular sin duda, qué lástima que sea un asesino y que disfrute siéndolo.
Y ¿Por qué tanto odio hacia él si nunca me atacó a mi o hizo algo para lastimarme? Porque cazadores como él, dichosos de su trabajo fueron los que mataron a mi padre. Sin remordimientos, sin nada más que ira en su corazón. Los odiaba, a cada uno de esos malditos enfermos. No los culpo a todos pero sí a los que disfrutaban hacerlo, a los que aún ahora con la oportunidad de ser libres, de buscar otra vida, siguen queriendo asesinar.
Sam asiente y baja la mirada antes de regresarla a mí, y en sus ojos puedo ver irritación y desconcierto, seguro he herido su ego de mujeriego.
-Lo entiendo, lo entiendo a la perfección.- Murmura sin apartar su mirada de mí, una mirada que parece lanzar chispas oscuras y justo en ese momento, James entra con los tragos. Los ojos de Sam se posan sobre él.- Ya no serán necesarios, amigo. Nos veremos mañana en la mañana para empezar.
-No hay problema, fue un gusto volverte a ver.
Sam sonríe de manera falsa.- Lo mismo digo.- Y entonces desaparece, desaparece frente a mí. Me sobresalto y miro hacia todos lados hasta que James habla.
-Teletransportación, ese es su don. ¿Qué le dijiste?- Pregunta dejando la bebida que sería de Sam en una mesa.
-Nada importante.- Me encojo de hombros todavía confundida y mirando a mi alrededor. Jamás había oído de ese don.
-Te advertí sobre él, es peligroso, no creo que sacarlo de sus casillas sea algo bueno, es vengativo y no acepta conductas superiores a las de él, es una de las cosas que lo hacen peligroso.
-No debiste traerlo aquí entonces, ahora sabe en dónde vivimos.
-Tenía que venir, pasará por mí en las mañanas así que tú llevarás a tu madre al trabajo y luego irás al tuyo.
-Pensé que querías que nos quedáramos en casa.
-No te tendré prisionera, sólo ten cuidado siempre que salgas.
-¿Qué le diremos a mamá?
-Por el momento, nada. Estaba pensando en llamar a otros ex cazadores para que nos ayuden, sólo los confiables, descuida.
-¿Todos ellos estuvieron en esa guerra luchando contra nosotros?- Pregunto.- ¿Incluyendo a Sam?
Él asiente.- Sí, todos estuvieron, incluyéndolo.
-¿Y nos apoyaron con lo de no cazar a más Orígenes y ser de una misma raza? ¿O forman parte de los rebeldes?
-La mayoría huyó después de lo que pasó, no he escuchado mucho sobre ellos desde entonces y Sam... No lo sé la verdad pero al menos nos está ayudando, pero no te preocupes. No creas que no lo investigaré primero.
-Bien.- Digo de manera distraída.
Ahora entiendo por qué Sam preguntó ese día si me había visto antes en algún lado. Ahora sabía el porqué de su pregunta. Seguro fue ese día, el día en que los Orígenes nos enfrentamos a los Medio Orígenes.
Él debió haberme visto, supongo que ahora que sabe que James es parte de mi familia, sabe también que formé parte de esa guerra, una guerra contra los cazadores, contra él.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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