Parva Luna

Capítulo VI

Capítulo VI

La verdad puede ser como una ilusión que se crea ante tus ojos.

La noche es iluminada por la luna, luz que me guiaba entre los arboles hacia el rio, luz que alumbraba entre la oscuridad donde me encontraba en estos momentos.

Salir de casa fue un problema, ya que era vigilada por ese “invitado” dia y noche, aun cuando no puede entrar a mi habitación, hace rondas en el pasillo y alrededor de la casa; es como si intuyera que podría escaparme de alguna forma, pero lo logre.

A pesar que esta noche Halia propuso hacer una pijamada entre nosotras, ya que últimamente hemos estado un poco distanciadas, y tuve que declinar esta oferta diciendo que estaba muy cansada y no estoy de ánimos para hacer algo así; costo mucho en convencerla pero al final se fue.

Sé que sospecha algo, y sé que ira a verme que este en la cama solo espero que mi suplente le convenza que estoy durmiendo, y no que estoy aquí en medio de un claro buscando alguna pista.

Mi corazón esta acelerado no sé si es por la caminada que estoy haciendo, o bien es algo más, como si me estuviera alertando que algo pasaría, algo que podría ser lo que espero o no.

Escuchaba el sonido de los grillos, y al viento mover las hojas de los árboles, así como el murmullo del rio; a parte de esos sonidos y mis pisadas no se escuchaba algún ruido más para decir que tengo compañía.

No sé si esta tranquilidad es buena, o mala, aun cuando no está todo en silencio, y no veía a nadie a la redonda sentía que algo o alguien me asechaba, los vellos de la nuca y brazos se me erizaban ante tal sensación.

Caminaba tratando de ignorar esta sensación, estaba dispuesta a continuar aun cuando sentía un peligro que podría ser inexistente, aun cuando había posibilidad no encontrar nada; pero tenía que seguir buscando, tenía que obtener alguna respuesta a mis preguntas y sabía que aquí las encontraría.

Con la esperanza de encontrar algo continúe mi exploración, puede que no sabía a ciencia cierta que estaba buscando, no sabía si era alguna nota como la que dejaron en mi habitación, porque eso es una pista de algo que no puedo imaginar siquiera.

Llegue a una zona descampada donde la luna alumbraba a todo su esplendor, y las luciérnagas volaban como si bailaran una especie de ritual para ella, parecía mágico aquel campo despejado.

Embelesada por aquella danza de la luciérnaga, no me había fijado que al otro campo había la silueta de un hombre que me observaba recargado en un árbol.

Desvié mi mirada del baile que se mostraba ante mí hacia la figura que sin descaro me veía, inconsciente emprendí mis pasos hacia el con cautela con miedo que sea mi imaginación que jugaba conmigo en estos momentos.

Al ir acercándome la silueta tomaba forma de un chico alto y esbelto con tez morena y cabello oscuro como la noche misma, sus ojos color ámbar que observaban cada respiro que daba se me hacían muy familiares; estando a un par de pasos me detuve con miedo a que sea solo una alucinación.

Estaba frente al chico que me sonrió,  su sonrisa era hermosa que podría hechizar a cualquier mortal que se diera el lujo de verla; nos quedamos contemplando uno al otro como que con si asentara que es una realidad.

Pudo haber sido segundos como minutos, así como un dia hasta una eternidad que estábamos ahí parado en silencio, solo escuchando a los grillos y al aire silbar entre los árboles que rodean este pequeño claro.

-No debes estar aquí pequeña luna- exclamó el chico frente a mí- es peligroso para ti- susurro, trayendo consigo aquel sueño que tuve  hace poco donde me decían la misma palabras por la misma persona que tengo aquí a un paso de mí.

-¿Por qué es peligroso?- cuestioné en un susurro como si alguien más pudiera escuchar- ¿eres tú el peligro?- pregunte mirando a sus orbes ámbar- ¿Quién eres?- interrogue en un murmullo.

-Parva luna, sé que tienes preguntas-dijo alzando su mano para acariciar mi mejilla- pero por ahora tienes que estar a salvo así que no indagues por favor- artículo rozando con sus dedos en mi mejilla.

Ese roce anhelante de él hizo que tenga más preguntas que respuesta, en sus ojos había tristeza, una que igual traspaso hacia mí con su caricia, aunque podría ser que estaba triste porque no logre nada de mi objetivo en esta expedición.

-Parva luna, regresa a casa- exclamó mirándome a los ojos, como si estuviera lanzando un hechizo- regresa ahí para que te pueda mantener a salvo- dijo limpiando una lagrima que se resbalo por mi mejilla.

No sabía porque comencé a llorar, pero me sentía triste de alguna manera, podía sentir el sufrimiento de él, podía ver su melancolía en sus ojos, y llore por este extraño ante mí.



Aitza V.C.

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En el texto hay: ficciongeneral, descendiente de la luna, amor

Editado: 18.11.2018

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