Pasiones Ocultas [serie Ice Daggers 4]

Capítulo 27

 

 

 

Injusto

 

Desastre. Sillas destrozadas. Sangre y pelos por todos lados. Cuerpos desparramados por todo el lugar. 

 

Aquel sitió que antes había recibido a la sinfónica de Londres, ahora se había convertido en un campo de guerra. 

 

—¡Luke!— Riley gritó— ¡Ayudanos! 

 

Su pecho pudo por fin respirar con tranquilidad cuando vio al compañero de su mejor amiga sano y salvo. 

 

De hecho, fue al primero que vio cuando arrastró a su amigo mal herido fuera de aquella aula. 

 

—¿Estás bien?— le preguntó Luke. 

 

—Sí, Aiden está inconsciente ahí adentro ¿Podrías sacarlo? 

 

—Claro. 

 

Llegó casi sin aliento a la salida, con mucho cuidado depositó a Alexei en la acera y se arrodilló a su lado, toda su energía se había drenado por completo. 

 

—¡Riley! 

 

Vio correr a Liam en su dirección, tenía el rostro rasguñado, la camiza destrozada y las manos cubiertas con sangre. Se sorprendió al ver tristeza en su rostro. 

 

—¿Estás bien? ¿Qué le sucedió a Alexei? ¿Dónde está Aiden? 

 

Sus preguntas salieron tan rápido que le tomó unos segundos comprender cada una. 

 

—Es una larga historia— fue lo único que pudo decirle— que con mucho gusto te contaré cuando haya tiempo, ahora debemos buscar a Aria. 

 

—Ella quedó ayudando a los heridos. 

 

—Genial, entonces está bien. 

 

—No uno de los disparos la alcanzó en un hombro, pero ella no quiso salir hasta que todos tuviesen atención. 

 

—Quieres decir... ¿Qué hay muertos? 

 

—Lamentablemente— se sentó en el suelo, inspeccionando con atención el cuerpo de Alexei— pero serían muchos más si no hubieses gritado. 

 

Eso, lejos de reconfortarla, la hizo sentir decepcionada. 

 

—Debí haberlo visto antes, debí haberlo sabido, mi intuición era segura. 

 

—Riley, no te culpes, gracias a ti seguimos vivos, los que han fallecido lo han hecho con honor, protegiendo a los suyos. 

 

—¿Cuantos? 

 

—No te preocupes. 

 

—¿Cuántos?— exigió saber. 

 

—No tengo certeza, diez, quince o veinte, hay Alfas, dominantes y lugartenientes. 

 

—Esto es terrible. 

 

Su leopardo gruñó en su mente al divisar a Joey caminar con aire de grandeza, como si se creyese impune. Lo vio doblar e irse hacia una esquina. 

 

El cobarde estaba huyendo. Abandonando a los suyos. 

 

—Atrápalo— le ordenó a Liam— corre. 

 

—¿Por qué?— la miró confundido. 

 

—Hazlo, él planeó esto, atrápalo. 

 

Liam corrió hacia Joey y de un solo salto lo derribó al suelo. Nunca lo vio venir. 

 

—Quedate aquí— le dijo a Alexei mientras se ponía de pie. 

 

—Como si fuera a irme a algún lado— se quejó. 

 

Riley caminó hacia donde estaba Joey revolviendose debajo de Liam. 

 

—¿Qué crees que haces? ¡Sal de encima! ¡Pagarás por esto! 

 

—¿Quieres decirme porqué me ordenaste derribar a esta bola de pelos?— gruñó Liam. 

 

Era hora de confesarse. 

 

—Luke, Aiden y yo hemos estado siguiendo sus movimientos— ocultó un repentino temblor— creímos que estaba tramando algo, Joey a armado el ataque. 

 

—¿Te das cuenta de la magnitud de esa acusación? 

 

—Claro que sí. 

 

Luke habló por detrás de ella. 

 

—Encontré al traidor que lo ayudó a armar todo esto, su plan era apoderarse de su clan y matar a todos los otros Alfas de una sola vez. 

 

—¡Miente!— Joey gritó de rabia— ¡Quieren incriminarme! ¡Dejame ir! 

 

Liam lo tomó por la nuca, con las  garras extendidas, hizo presión sobre su cuerpo. 

 

—Quisiste dañar a los míos— le dijo con furia— pagarás caro por eso— volteó a verla— busca algo con que atar a este infeliz. 

 




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