Pecados

Siete

  • - Quien eres ?!
  •  

El grito desesperado de un muchacho alteraba la sala.

El lugar era obscuro, frío y tenía un olor marchitante mientras el frío del suelo o lo que fuera que sostenía al chico, daba ese aire de una soledad infinitamente muerta .

  • - Guarda silencio ...- pidió otra

 

A un costado se encontraba una mujer, sus labios temblaban mientras las cadenas que tenía a su alrededor le apretaba el pecho al igual que el chico que habló primero. Todo estaba obscuro, ver a los dueños de aquellas voces resultaría realmente difícil entre tanta oscuridad y dolor.

  • - Ella tiene razón- habló otro con una voz rasposa - Es cansado escucharte.

 

El primer muchacho, trago saliva mientras el aire le faltaba ; se acomodo de una manera que sus cadenas no le pesaran,  se sentía agotado, muerto, o bueno, mas de lo que ya estaba desde hace mucho, muerto como cuando...

  • - Despertar, esa plabra tiene muchos significados - una voz cansada habló- A mi, no me gusta del todo- se prendió una luz cegante.

 

El chico parpadeo ante el dolor en sus ojos. La verdad en la que se encontraba, le dejó la sorpresa de no ser solo 3. 

Mientras la luz dejaba un dolor en los ojos de aquellos prisioneros de la verdad, un hombre de cabello y barba blanca, los veía de una manera divertida; el primer joven lo vio con odio .

  • - Tu odio no me afecta- habló el hombre - Grover Miller...así te llaman los demás, no?
  •  

Su mirada negra estaba puesta en el primero. Un joven de tez blanca y de aspecto androgeno, se veía de una forma delicada,mientras sus ojos, de un extraño color, daban un odio profundo y obscuro. El chico era de un cabello pelirrojo, sus ojos de odio, eran de un color ámbar profundo, su cabello largo le daba ese aire de una belleza maltratada mientras apretaba su labio con recelo. 

  • - Como lo sabes?!- pregunto el pelirrojo - Dime!!

 

El hombre de barba lo miro divertido.

  • - Que irónico...- contestó con burla - Ahora dime tú, como puedes sentir odio en este momento y aquellos días no sentir nada?

 

El joven se quedó callado. 

A su lado, la voz de la mujer estaba callada, serena y trataba de meterse en aquella pelea.

  • - Por que ? - pregunto ella por primera vez .

 

  • - Mersi, tu sabes por que...- sonrió el de barba .

 

La mujer era hermosa, tenía un cabello negro respetable, una piel blanca y tersa y unos ojos castaños que la daban ese toque sensual. Mersi lo miro, era una mirada sinica al ver a otra persona delante de ella, una que odiaba con su asquerosa alma .

  • - En un momento lo verás- susurro .

 

El hombre misterioso siguió hasta la tercera voz. 

Su mirada se diriguio a un joven de aspecto atractivo, sus ojos le mostraron la hermosura del odio callado. El joven tenía una piel pálida, casi muerta, unos ojos verdes con una oscuridad reflejando su alma, un cabello rubio casi blanco dando un toque celestial con una marca de guerra en la parte izquierda del rostro .

  • - Brat  Coester, al parecer guardar silencio tantos años te sirvió- bromeó el hombre .

 

El joven sólo cerró los ojos de una manera lenta, al parecer su alma ya no estaba para pelear .

El silencio era tan fuerte, sólo se escuchaba las lentas respiraciones que había en el lugar.

  • - Kimster Harries, no pensé que llegarías tan andragoso- dijo el hombre mientras se dirijia a un lado de Brat.

 

Esta vez, no era odio lo que había en aquella mirada, era tristeza, un alma mucho más pura que los demás. Un joven de cabello castaño y unos ojos miel que daban una vista de finura en la piel del chico.

  • - Las decepciones son las peores, más cuando es de alguien que aprecias, no Dian ?- pregunto el hombre de barba blanca .

 

A un costado del joven, se encontraba una chica, podría ser un angel, una cara hermosa de ojos azules profundos y un cabello castaño infinito que podría ser un laberinto con tanta belleza .

  • - Dian Dallas, una flor que se convierte en una víbora- dijo el mayor con una voz mucho más relajada- Las bellezas inocentes son las peores, pero, traicionar el amor de los demás es mucho peor .

 

Aquel sujeto avanzaba lentamente, de una manera lenta por donde pasaba. Los ojos grises parecían cansados, como si hubieran de seguir una rutina, una donde lo que buscaba siempre se fuera .

  • - Es cansado ver las misma caras durante años, buscando el castigo, aunque, la mayoría siempre se escape o no logre encontrar nada, pero, el sufrimiento humano siempre es idiota, algo ególatra por no saber un significado tan hermoso de lo que es...bueno algunos son sólo herrores, pero, otros tienen nombre como Estefan Coester- lo último lo dijo con un toque de no tener importancia .

 

Su mirada se diriguio como un torbellino inquieto a la Sexta persona, la persona de sentimientos secos y que recibía odio de dos personas del lugar .

  • - Estefan, que hiciste? Hay mucho odio aquí- río el mayor- Bueno eso no importa ahora, me encargaré de recordarte que todos somos humanos .

 

Estefan, era un hombre de apariencia saludable, de una barba y cabello castaños  casi pelirroja y unos ojos azules como diamante, unos que podían dar herrores cometidos a personas inocentes .

  • - Creo que Mersi y Brat tienen muchas cosas que decirte.

 

Con pasos firmes, el hombre se diriguio a la séptima persona...El último. 

  • - Merle, eres el único que se encuentra sereno.

 

El joven rubio de mirada serena y ojos azules sólo alzó la vista, parecía ya arto de tantas cosas.

  • - Sólo estoy arto, tu no ? - contestó el rubio con una voz apagada.



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En el texto hay: misterio pecados sufrimiento dolor

Editado: 17.02.2019

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