Penitencia de un caballero

Capítulo 15 La ruptura de una voluntad

Los restos de los que alguna vez fue una gloriosa montaña, ya hacían en el suelo, formando un enorme montículo, en donde Jean estaba enterrada.

—Sé por lo que has pasado Jean, así que te daré la oportunidad de rendirte. —declaro Corvus, estando frente a un gigantesco montículo de rocas.

Jean sacó uno de sus brazos de entre las piedras, apretando su mano con fuerza, haciendo que saliera una intensa luz de lo más profundo, pasando entre las enormes rocas.

—No esperaba menos dé ti, Jean.

—Perdóname padre, por no cumplir con nuestra promesa.

Corvus dio un salto hacia atrás, y al segundo el montículo fue destruido de una gran explosión, dejando ver una fina silueta dentro de todo el caos.

—¿Jean?

Jean salió de entre una gran cortina de humo, siendo rodeada por una descomunal cantidad de fuego, pero no cualquier fuego, era un fuego blanco, que ondulaba de forma violenta; tornándose su cabello e incluso sus pupilas de ese color.

—Veo que por fin dominas la segunda llama, no has perdido el tiempo.

—Esto es todo lo que te puedo ofrecer Corvus, esto se acaba aquí.

Corvus envolvió casi todo su cuerpo entero en una espesa oscuridad, colocándose en pose de pelea, apuntando con su lanza, mientras que Jean invocaba su pata dragones.

En un parpadeo de nuevo empezó un intercambio de golpes. Lanza contra espada, ambos guerreros estaban en una danza, usando sus armas como extensión de su propio cuerpo, Jean vio con detalle a Corvus, y no puedo evitar pensar:

«Esa forma de moverse, tan caótica, pero con un grado de elegancia, usa su lanza de una forma tan humana… sin duda, sigue siendo el mismo hombre del que me enamore».

Ambos están cansados, y se podía apreciar a simple vista, no había explosiones violentas, destellos o fuertes impactos; solamente dos personas, queriendo acabar con lo que habían empezado.

—Debo de admitir que has mejorado en el manejo de tu espada Jean.

—Elógiame cuando todo haya ganado, Corvus.

Cada tajo que daba Jean, Corvus los desviaba, tratando en todo momento en minimizar en daño recibido.

«Si cometo el más mínimo error, la segunda llama me terminará devorando por completo».

Sin previo aviso, Corvus lanzo su lanza contra Jean, quien fácilmente de un tajo la mando a volar, pero antes de que sé diera cuenta, Corvus ya estaba detrás de ella.

—Vamos Corvus, te estás volviendo predecible.

Jean sonriendo giro rápidamente, realizando un tajo, pero justo antes de que pudiera conectar su ataque, Corvus volvió a desaparecer, teletrasportandose a su lanza que aún estaba en el aire.

Corvus con las pocas energías que aún mantenía, realizo una estocada maestra, estando encima de Jean, quien lo volteo a ver con miedo.

De una sola estocada, Jean fue estampada contra el suelo, dejando un cráter a su alrededor, pero las estocadas no acabaron; cayó una tras otras tras otra, el pequeño cráter se convirtió en un poso sin fin aparente.

«Un caballero normal ya hubiera muerto desde hace mucho, uno de elite ya hubiera muerto muchas veces, pero estoy tratando con una lanza del rey, ninguno de nosotros está seca de lo “normal”».

De lo más profundo del pozo, se podía ver una luz que rápidamente trataba de salir, Corvus apenas pudo ver que se trataba de la arium de Jean; que a duras penas pudo esquivar aún estando el aire.

—Incluso habiendo esquivado su ataque, tan solo con estar cerca de su arma, logro quemarme un poco.

Los pensamientos de Corvus fueron interrumpidos por Jean, quien ya se encontraba delante de él, preparando un puñetazo.

Corvus únicamente pudo bloquear el ataque, haciendo que este tuviera que soportar una abrumadora presión, mandándolo a volar a través de todo el bosque.

—Mierda, pensé que mis brazos iban a explotar. —Se dijo a sí mismo Covus, estando acostado en el suelo.

—¡Esto termina aquí y ahora! —exclamo Jean, sacaba su espada del suelo.

Parándose lo más rápido que pudo, Corvus vio a Jean alzando su pierna izquierda, llegando a estar totalmente vertical, mientras agarraba su espada desde la base.

—¿Pero qué está haciendo?

Corvus dio un paso para adelante, pero Jean en un parpadeo lanzo su espada con todas sus fuerzas, haciendo que al segundo, su espada rompiera la barrera del sonido, oyéndose un poderoso estruendo.

—Wow, qué poderoso ataque. —admitió Corvus, teniendo a centímetros de su rostro, la espada de Jean.

Corvus logro esquivar el ataque con dificultad, y tratando de aprovechar la apertura de Jean, estando a punto de atacarla, pero pudo ver como ella estaba sonriendo.

«Es mi oportunidad de… Jean, ¿está sonriendo?».

Corvus volteo a ver para donde se dirige la espada de Jean, viendo con espanto, el verdadero objetivo de Jean.

—¡MIKO!

Rápidamente Corvus se teletransporto frente a donde estaba Miko, la cual se encontraba descansando, pero teniendo la espada de Jean a pocos metros de su posición.



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En el texto hay: violecia, filosofa, debates

Editado: 12.04.2026

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