Maya.
Mi primera noche totalmente sola con Mel ha sido un caos, yo en algún punto llegué a creer que sería sencillo porque ella así me lo hizo creer pero de pronto se desató en un llanto incontrolable.
Luego de un par de horas finalmente llegamos, la lluvia nos encontró a mitad de camino y ahora nuestra primera noche sola parece la noche más dramática.
Mel se durmió finalmente hace una hora y parece haber alcanzado un tipo de sueño profundo.
Me encuentro frente a la dirección que me dio Abel, toco la puerta y nadie sale, por lo que terminó tocando el timbre.
De seguro se encontraba durmiendo porque son las diez de la noche, y en realidad eso no me importa eso, creo que la vida de la bebe es más importante que cualquier cosa.
A los minutos sale un hombre alto y algo despeinado, solo con verlo se que es él.
Sus ojos no mienten, son del mismo verde que los ojos de Mel.
—Sé que no me conoces, pero vengo a presentarte a tu hija Sebastian Smith. —él se veía totalmente dormido cuando abrió la puerta y de pronto sus ojos se abren de par en par.
Su mirada me estudiaba a mi y se desvió a observar el portabebés que llevaba en mis brazos.
—He tenido a varias descaradas que se han presentado en mi casa y trabajo a decir mentiras, pero tú definitivamente has superado totalmente a todas ellas, no te conozco para nada como para tener un hijo contigo, eres una mujer muy hermosa por lo que recordaría perfectamente si te conociera. —admite con cierto descaro.
Al escucharlo entiendo en cierto punto la referencia que me había dado Ellie de él, “Si hubiera estado dispuesta a amarlo, podría haberme enamorado de él al primer momento de conocerlo” … ella era muy así, le encantaba que las personas hablaran sin miedo a ser juzgados y que sean espontáneos.
Lo miro seria antes de hablar nuevamente.
—No es lo que estás pensando, soy Maya Thompson esta bebe es hija de Ellie Matteus, ella era mi mejor amiga, fallecio hace un par de horas producto de una enfermedad extraña y me pidio que viniera a buscarte asi que aqui estoy, con Mel, vengo a pedirte que me ayudes a salvar a tu hija.
El aún desencajado la mira sin entender.
—¿Salvarla?, pasa y explícame a qué te refieres.
Paso siguiéndolo, es recién cuando me fijo que él estaba en pijama, seguramente estaba muriendo de frío en la puerta de la casa, nosotras no porque me encargue de abrigar bien a Mel.
—Ellie tuvo a la bebe hace cuatro meses, y en el posparto le notamos cierta desmejoria, ella se lo atribuía al descontrol que había dejado el embarazo, pero sus síntomas no encajaban para nada, un dia cayo desmayada así que sus padres la llevaron al hospital y allí en sus estudios se pudo ver que tenía una enfermedad degenerativa que ya se encontraba en su sangre, no saben cómo contrajo esa enfermedad pero por el estado de su cuerpo dedujeron que llevaba mucho tiempo con ella, a Mel le sacaron una muestra pequeña de sangre pero no ha sido suficiente para saber si ella tambien tiene esa enfermedad, ella aparentemente está sana por lo que no es inconveniente hacerle todos los estudios que se le hicieron a Ellie, porque es un bebé, entonces su médico nos recomendó buscarte a ti, porque si pueden saber desde cuando ella estaba enferma pueden deducir cuánto tiempo podemos a llegar a tener con los exámenes de sangre, necesitamos saber si tu también estás enfermo o tienes algún rastro de haber combatido esta enfermedad para hacer una línea de tiempo y saben en qué momento del embarazo la alcanzó.
Lo veo pasar sus manos por su rostro algo estresado.
—Primero necesito un adn, disculpa y con todo el respeto para tu amiga, pero yo solo estuve unos días de mi vida con ella, creo que es justo no creerle ciegamente, tengo derecho a desconfiar por más que cuando conocí a tu amiga haya sido la persona más honesta del mundo.
—Si claro, no tengo problema con eso, podemos ir mañana mismo a donde quieras, solo te pido que por favor me ayudes y no permitas que ella muera. —Una lágrima se escapa. —Ella no puede irse aún.
Miro a la bebé.
—Tiene tus ojos y podria jurar por mi alma que tiene tu misma marca de nacimiento. —murmuró. —Lo que quiera hacer, hazlo lo antes posible, no permitas que ella muera, yo no soy capaz de volver a ver a Ellie apagar sus veces una vez mas, se que ella no es Ellie, pero es lo que quedó de Ellie, su pequeño pedacito de miel como solía llamarla.
—Si, yo … mañana investigaré sobre el asunto, ¿Me podrías mandar los datos del médico? Tengo muchas preguntas.
Asiento tomando mi teléfono.
—¿Tienes un papel? —me pasa uno y me apresuro a pasarle toda la información de mi teléfono. —Es un médico de enfermedades consideradas raras, el hospital tiene el registro de Mel junto con el de Ellie, debes dar tu nombre y ellos ya sabran quien eres, Ellie dejo tus datos también a ellos.
El se queda en silencio mirando mis anotaciones.
—¿Tienen donde quedarse? No es bueno que estés yendo de un lugar a otro con una bebé tan pequeña.
Asiento.
—Gracias por preocuparte, si en el departamento de la familia de Ellie, mañana estaré en la firma, voy a vaciar el estudio ocasional que ella tenía y tengo orden de clasificar sus casos finales para poder volver a gestionar esos casos, así ellos no se quedan sin respuesta.
—¿Por que nadie de la firma sabe que ella falleció?
Siento mis ojos inundarse de lágrimas de nuevo, pero muerdo mi labio para no soltarlas.
—Me enviaron para eso, porque es una información importante que se debe comunicar de forma especial, no es algo que tiene que llegar en un mail o algo por el estilo, ademas Abel me pidió que comunique a la junta que quiere que se dicte tres días de duelo y solo se lleven diligencias inmediatas, audiencias y diligencias con plazo de finalización en la próxima semana, pero no quiere que se tomen casos nuevos, ellos tienen a la familia como el bien más importante, quieren que se tomen estos días para reflexionar sobre sus seres queridos y aprovechen a compartir todo el tiempo posible con ellos.
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Editado: 27.04.2026