Pinceladas

Capítulo 9.

Capítulo 9.

Color rosa

 

Es increíble los giros que da la vida, un día te sientes del asco a punto de no querer seguir más, al siguiente sientes alegría, esa pequeña luz esperanza que se asoma en el abismo de tu niebla oscura interna que no te deja continuar, después sientes la ira a flor de piel, te consume, te atrapa, es difícil controlar tus emociones, luego todo cambia para darte momentos de placer efímeros que recorren todo tu cuerpo y tu piel se eriza solo con recordar cada pequeño detalle de aquellas escenas inigualables que solo ocurren una vez en la vida... Y luego esta este momento... En que sientes que no puedes cambiarte por nadie pues tu vida tomo un giro inesperado y todo aquello que considerabas presente, ahora se desvanece lentamente pues no importa nada más que el ahora, este momento, no quieres que acabe pronto, quieres sea eterno... Y te haces esa idea en tu mente pues todo lo demás justo aquí, ahora... Ya no existe.

No cabía en la dicha que sentía en este momento, Amy era una joven adorable y hermosa, todo me parecía irreal, ella es hermosa... Es como estar viviendo un sueño, mis labios ya estaban en una sola posición la cual expresa una gran sonrisa, mis ojos brillantes al contemplarla, mis brazos no se cansaban de tomarla y juntarla a mi pecho... Era un sentimiento que no logro explicar... Me sentía vivo.

Nos quedamos toda esa noche hablando, molestándonos, riéndonos, abrazándonos, besándonos hasta quedarnos dormidos...

Aquella noche tuve un sueño muy extraño... Soñé que había despertado y ella se había ido... Dejándome una nota, en aquella decía que esto era un error y que todo lo que había pasado no podía ser... Me sentí tan destruido, mis ojos se ahogaron en llanto, tomé el teléfono y comencé a llamarla pero no respondía, me sentía agobiado, insistí hasta que una voz masculina contestó, dejándome claro que solo me había usado, que la dejara tranquila pues él era su dueño, me llene de rabia infinita, arroje todo por los aires, cuan bestia desesperada y enojada... En eso escuche un sonido, no lo asociaba mucho a aquella realidad, hay momentos en que los sueños se hacen tan reales que cuando despiertas sientes un alivio o frustración dependiendo que sueño hayas tenido.

Aquel sonido se repitió y desperté... Era mi celular... Y sí... Era Julián con su truco para hacer que le responda rápido...

– ¡Hey! ¿Muy buena la fiesta anoche?

Holaaaa

Heeey

Patrick

Contésteme

Cuénteme que pasó anoche

Alooo

Patrick

H

O

L

A

¿Tan bueno estuvo que aún no despierta?

Si... Típico en Julián...

–Acabo de despertar.

En eso note que Amy no estaba... Mire rápidamente a la mesa de noche y había una nota, mi corazón comenzó a acelerarse... La tomé lentamente... No quería ni imaginar que mi sueño se hiciera real...

"Te espero en el comedor"

Por un momento mi corazón volvió a mí pero... Esas palabras no me gustaban del todo...

–Y bien... ¿Qué pasó anoche?

–Ahora le escribo...

– ¿¡Qué!?

¿Me dejara con la intriga?

¡Patrick!

Deje el celular en la cama y me levante rápidamente, salí de la habitación y un sonido proveniente de la cocina llamo mi atención, lentamente me acerco y allí estaba... Traía la camisa que tenía la noche anterior... ¡Se veía tan perfecta!

Me acerque lentamente y la abrace por la espalda dándole un beso en la mejilla...

–Buenos días dormilón –sonrió–, espérame en el comedor ya te sirvo.

Simplemente no podía creer todo lo que estaba pasando, solo sonreía mucho... Fui entonces al baño, me bañe y arregle un poco, luego me dirigí a la sala y me senté en el comedor, ella ya estaba allí esperándome, la salude de beso...

– ¿¡No puedes ser más perfecta!?

–Se sonrojo–, solo siéntate a desayunar... –sonreía.

Era un desayuno completo... De esos que no te das el gusto por simple pereza o porque no tomas la tarea de cocinar ni siquiera para ti mismo... Esas son las desventajas de vivir sólo... No podía esperar un segundo a devorar todo aquello, cada bocado que llevaba a mi boca salía un pequeño gemido de placer a mi paladar... Ella me miraba algo asombrada con una gran sonrisa...

– ¡Esta delicioso!

Sí… No podía mentir, aquel desayuno lo estaba completamente.

Ella solo me miraba alegre mientras desayunaba, luego de terminar, levante los platos y los lleve a la cocina, no podía dejar que moviera un musculo más, y en eso si era bueno... Para asear la casa... Y sí que había un pequeño desorden...



Andres M. Quiroga

Editado: 16.03.2020

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