Pinceladas

Capítulo 16

Capítulo 16

Serenidad

 

–Qué bueno que te haya gustado... Y ¿que ha sido de tu vida?

–Termine de estudiar en la ciudad, hice una carrera y ahora estoy viviendo aquí nuevamente...

– ¿Hace cuánto estas aquí?

–Ya complete un año...

–Verdad... Es mucho...

–Pero ¿piensas volver a viajar? o...

–No, por ahora los planes es quedarme aquí un largo tiempo... A lo mejor y ya me establezca aquí...

–Oh que bien...

–Sí... Y ¿tú? ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Aún dibujas?

–Bueno... La verdad, no tanto...

–Oh... Y ¿eso? Dibujas muy lindo.

–Ahora pinto...

– ¿Pintas?

–Sí...

– ¿Cómo así?

–Soy pintor profesional y de vez en cuando hago exhibiciones de arte y vendo los cuadros...

–Wow ¿enserio?

–Sí...

–Vaya... Es que el talento que tienes es muy bueno... Qué bueno lo hayas aprovechado...

–Sí, y deja de ser un trabajo...

En eso llegan unas mujeres...

–Vamos Jenny...

–Sí ya voy –se acerca y me da un beso en la mejilla–, fue lindo volver a verte, cuídate mucho...

–Sí, tu igual...

 

Se dirige entonces donde sus amigas y se va... Me quede allí un rato, compre la botella de agua y recordé aquellos tiempos de preparatoria... Sonreí y tome camino a casa...

Es lindo revivir aquellos momentos que te hicieron feliz, es bueno salir de la rutina constante que agobia, atrapa, consume la energía como parásito insaciable... Nunca esperaría volver a encontrarme con un pequeño amor del pasado... Lo único que quería era salir un poco y hacer ejercicio... Y la vida me sorprende de esta manera tan imprevista...

“Nunca esperes resultados diferentes haciendo siempre lo mismo"

Al llegar a casa, lo primero que hice fue darme un buen baño, comencé a hacer el almuerzo... Coloque un programa en el televisor... Almorcé... Lave los platos... Y tome el caballete, lo organice, tome el lienzo, las pinturas... Y comencé a pintar... Me deje llevar por la tranquilidad que sentía... Por los recuerdos... La armonía... Estaba en paz...

Pasaron horas pero no sentía el tiempo... Pincelada tras pincelada el cuadro tomaba forma... Ni una llamada, ni un mensaje... Nadie llamó a la puerta... Todo estaba tranquilo... Casi en silencio... Y luego de un largo tiempo... Coloco mi firma al costado inferior y me alejo un poco a contemplar aquel cuadro...

Cada día me sorprendo un poco con lo que mis manos y mis emociones al juntarse pueden plasmar en el lienzo... Al punto que muchas veces miro cuadros pasados y vuelvo a sentir esa sensación... Esa emoción con la que pinte aquel cuadro en su momento... Los colores, los trazos... Tal vez por ello es que he tenido algo de éxito en este ámbito... Tal vez por ello mis cuadros gustan a los críticos... Porque le hago sentir lo que yo sentía en el momento de pintarlos...

Deje todo a un lado y volví a la realidad del momento... Tome mi celular... Aún estaba allí el mensaje de Peyton que no conteste...

–Hola...

Le escribí, no estaba en línea... Por lo que sabía pasaría un buen rato para que lo respondiera...

Pero casualmente... No pasó mucho y se conectó...

–Hola–respondió.

 

Estaba sereno... Tranquilo...

 

– ¿Cómo has estado?

–Bien y ¿tú?

–Bien...

–Qué bueno.

– ¿Qué haces?

–Nada... Miro televisión... ¿Tú?

–Nada... Acabe de pintar un cuadro...

–Enserio, muestra...

Me acerque entonces al cuadro y le tomé una foto para enviársela... No decía nada...

–Está lindo...

–Gracias...

– ¿Siempre pintas así?

– ¿Así cómo?

–No sé... Así... Ese estilo.

–No... Pinto por emociones.

–Creí que solo era yo... Pero si me genero algo el verlo...

–Que bien, esa es la idea...

–Sí... Es interesante... Me gusta.

Leer esto hizo que mi corazón comenzará a acelerarse... La razón... Simple... Ella en pocas palabras me gusta... Y, saber que le gusta algo que yo haga, es simplemente... Eso... Un suspiro bonito en el corazón...

–Y ¿Qué hiciste hoy?

–No mucho... Algunos trabajos y ya...

– ¿Trabajos de qué?

–De la universidad.

¿Universidad? Aún está estudiando... Me sorprendió un poco porqué... Hace ya un tiempo que salí de ella... Por lo que mi edad y la de ella son algo distantes por lo que siento...



Andres M. Quiroga

Editado: 16.03.2020

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