Pinceladas

Capítulo 24.2

Capítulo 24.2

Acontecimientos

–Bueno, y ¿quién es esta chica misteriosa?

–Se llama Peyton.

– ¿Peyton?... Peyton…

Julián se queda pensando un poco…

 

– ¿Qué pasa?

–Nada, solo se me hace conocido ese peculiar nombre… En donde fue que lo escuché… Bueno no importa…

–Sí, sigamos con la rutina…

Mientras estábamos haciendo la rutina llego Michelle, nos saludó, guardo sus cosas y comenzó a calentar…

Ya estábamos próximos a terminar la rutina cuando ella nos pidió ayuda como era habitual, Julián terminó sus últimos ejercicios y se despidió, tenía un compromiso y no podía quedarse más tiempo…

A mí en cambió me faltaba un par de series más antes de terminar, entonces le ayudaba un poco a ella entre series… No hablamos mucho, solo del ejercicio o el conteo de cada serie…

Termine mis ejercicios…

– ¿Qué tanto te falta?

–Ya termine…

–Ah, bueno… Me podrías ayudar con un último ejercicio antes de irse, ¿sí?

–Está bien…

No tenía mucho que hacer, entonces decidí acompañarle un rato, el gimnasio no estaba muy lleno, y las pocas personas que había estaban muy concentradas en sus propias cosas…

– ¿Qué le falta?

–Solo una serie aquí y ya un poco de estiramiento.

–Bueno.

Tome el celular y comencé a hablar con Peyton mientras ella hacía la serie…

–Hola.

–Hola.

– ¿Qué harás más tarde?

–Nada…

– ¿Puedo ir a su casa?

–Mmm está bien.

–Bueno, termino rutina y salgo para allá…

– ¿Qué? No…

– ¿No? ¿No quieres que vaya?

–Sí, pero como así que termina rutina…

–Pues que salgo del gimnasio y voy para allá…

–No… Mejor, vaya a su casa, se baña y sube…

– ¿Segura? … Porque en eso me tardo una hora más…

–Sí…

–Bueno… Ahora te veo entonces…

–Bueno.

Michelle terminó sus ejercicios y me pidió le ayudara a guardar las pesas, las tome y comencé a llevarlas una a una, como es habitual… No había notado que el piso estaba algo liso porque un pequeño charco se había formado de una botella de agua… Y me resbale, la pesa que traía en las manos cayó sobre mi pie derecho… Varios llegaron a ayudarme, me acostaron sobre el suelo y me tomaban el pie, el dolor era insoportable, pero decían que si era fractura me estuviera quejando y gritando… Me calme un poco porque esas palabras aliviaban un poco el dolor… Intenten ponerme de pie pero no podía apoyarlo del todo… Me quede sentado, tomaron una venda y me lo envolvieron…

Michelle se ofreció a llevarme a casa, ella había venido en su coche entonces sería fácil ayudar en eso…

Alistó sus cosas y salimos entonces, otro del gimnasio me ayudo a llegar hasta el carro, debía saltar en un pie apoyándome del hombro, ella me miraba preocupada… Nos subimos y nos fuimos de allá…

–Patrick lo siento, lo siento… ¿Te duele mucho?

–Tranquila… Solo fue un accidente, sí un poco pero es cuando lo giro… De resto no mucho…

–Hay de verdad lo siento…

–Ya se me pasará, a lo mejor solo sea lo que dijeron, solo es el golpe, ya mañana estaré bien…

–Sí, esperemos solo sea eso… De verdad estoy apenada… Siento que es mi culpa por pedirte ayuda con las pesas…

–No, no es tu culpa… Simplemente fue un accidente…

Me tocaba el pie, intentándolo girar… Dolía mucho, no quería imaginar que fuera algo más que un simple golpe… Me asustaba la idea que fuera otra cosa…

Llegamos a la casa, ella me ayudo a bajar, comencé a saltar hasta la puerta, entramos y me senté…

– ¿Quieres algo? Agua… No sé…

–Agua estaría bien…

–Ya la traigo…

Comencé a quitarme la venda… Estaba muy inflamado, no soportaba mucho tocarme o moverlo…

Ella llego con el agua…

– ¡Uy no!… Está muy inflamado… Lo siento de verdad…

–Tranquila, ya pasará…

Mientras me tomaba el vaso con agua ella se agacho para mirarlo más de cerca…

–Patrick, se ve algo morado… Y… Torcido…

Me sorprendió un poco… Sí, se veía algo torcido…



Andres M. Quiroga

Editado: 16.03.2020

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