Píntame

Capítulo 5

Liam

Siempre he tenido una pésima suerte, me han despedido de trabajos que de verdad he amado, pero ahora mi suerte ha cambiado, y no voy a desaprovechar la oportunidad que llegó a mi vida sin aviso.

Le conté a mi madre que me había quedado con el trabajo, ella se puso contenta ya que sabe que de verdad soy gran fan de las pinturas de Agatha.

—Hubo algo que me pareció demasiado extraño —comenté después que me dijera que estaba feliz.

Ella me miró sin decir nada, desde allí supe que quería indagar más en el tema. Mordí el interior de mis mejillas para no sonar triste o algo por el estilo.

—Agatha, no sé, se comportó muy distante —seguí hablando—. Cómo si le molestara la presencia de todos, y es entendible, lo que yo se es que ella nunca en la vida ha tenido un asistente y debe ser difícil este cambio, la hubieras visto cuando me dijeron que me quede con el trabajo, ella estaba cabreada y salió dando grandes zancadas del lugar.

Mi madre me miró, y por ese momento sentí paz en mi interior.

—No te preocupes, yo sé que tarde o temprano Agatha te llegará a apreciar, no siempre se va a comportar como una princesa que no le importan los sentimientos de los demás.

Tenía razón, como toda madre sabía dar los mejores consejos. Cuando terminó de hablar la abracé, ese abrazo fue reconfortante que trajo paz a mi interior.

 

 

**Llegó el lunes**

 

Quiero saber lo que se siente trabajar cerca de Agatha, el ver su rostro por mucho tiempo, en vivo y en persona. Aunque su rostro no sonría, yo se que se la va a pasar genial a ni lado, haré todo lo posible porque lo sea.

—Te vamos a hacer llegar todos los compromisos que tiene Agatha en las próximas semanas —me indicó Demian.

—De acuerdo —sonreí, y es que ya era inevitable, llevo buenas expectativas referente al trabajo.

Una vez terminamos de hablar, él me indicó que pasara a la empresa. Era un lugar pequeño pero acogedor donde seguramente se la pase bien. Nos adentramos a la sala de estar del penthouse.

—¡Agatha! —exclamó Damien llamando a la aludida, la cual salió de una oficina vistiendo una bata blanca un poco desgastada y pintada.

—¿Qué? —gruñó mirándonos.

—Solo llamaba para que supieras que Liam está aquí —comunicó Damien tocándome el hombro—. Y no quiero problemas, por favor.

Ella simplemente bufó y regresó a la oficina, yo por mi parte me quedé en la sala de estar con Damien. Ella de fue sin despedirse.

—¿Seguro que no se enoja si te vas y se queda sola conmigo? —pregunté.

—No, ella tarde o temprano cambiará de parecer, no suele ser mala persona, sólo que está molesta conmigo, eso es todo.

A mi no me parecía eso, además de estar enojada con él, pareciera que también lo estaba conmigo, y no entiendo con el porque, si yo no le he hecho nada. 

 

—Firma aquí —dijo Demian indicándome con el dedo, una raya en la parte superior izquierda del contrato—. Sólo si aceptas las condiciones y las reglas.

La verdad estaba conforme, pensaba que las condiciones serían algo difícil y las reglas ni hablar. Pensaba que en el momento en que me las mencionara, yo perdería la esperanza de aceptar el trabajo.

—De acuerdo —fue lo único que dije, y tomé la pluma para firmar. Mi mano temblaban demasiado, pensaba que ya había superado esa etapa, pero veo que aún no.

—Bienvenido a la empresa Yorthment —pronunció Demian una vez que terminé de firmar.

Suspiré con tranquilidad.

Ambos nos pusimos de pie y estrechamos nuestras manos en señal de trato cerrado. Antes no se me habría pasado por la cabeza la idea de tener el trabajo que siempre había soñado, y ahora que es real, no lo podía creer. Por el interior daba saltos de felicidad.

Salimos de la oficina de Demian, él me indicó el camino hacia donde Agatha de pasaba la mayoría del tiempo. Su oficina de trabajo.

Llagamos y yo respiré hondo, antes de entrar. Sabía detalladamente que al entrar en ese lugar, comenzaría la tortura de tener que soportar la amargura de Agatha.

Pero por otro lado tendría el placer de compartir mis días y tardes a su lado. Aunque sé que ella no quiere nada. Demian abrió la puerta y pasamos por ella, Agatha nos miró.

—Agatha —comenzó hablando—. Aquí dejo a Liam, intenta no ser muy dura con él. Recuerda lo que hablamos.

Ella gimió por lo bajo. Yo simplemente me dediqué a sonreír. Demian salió de la oficina y cerró la puerta tras él. Agatha me miró por pocos segundos.

—Bienvenido a mi mierda, Liam.



Saul Vega

#23226 en Novela romántica

En el texto hay: pintora, amor, ficcion

Editado: 13.11.2018

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