Pro-No-Amor ¡y el puto destino!

Una elección

 

¡Un abrazo! José me está abrazando, ahora sí no puedo negar que algo anda mal conmigo. Yo.no.tolero.los.abrazos.

Yo.no.quiero.abrazos.

Pero no puedo, no puedo alejarme y al contrario me aferró  aún más a esos brazos protectores que se han convertido  en el reemplazo de un padre bastante joven. No quiero que me suelte, no quiero regresar a la realidad. Por un momento abrí las puertas de las murallas que tanto me protegen y creo que, en esta ocasión no se siente tan mal. 

Por fín, luego de mucho, mucho tiempo, permití que alguien conozca mi vida, que alguien me vea como lo que soy. Una mujer demasiado débil para enfrentar el dolor. Y no siento vergüenza. ¿cómo hacerlo si este hombre sabe bien cómo reconfortar a una mujer?

-Tranquila, tranquila pequeña. Llora, permitete sentir, permítete soñar y creer.-Fue todo lo que dijo y por un segundo me atreví a imaginar, por un segundo quise soñar y sentir. fue solo un segundo. Luego el llanto aumentó, porque no puedo. Juro que no puedo.

¡Maldita sea! ¡No puedo!

Es una lucha constante, un miedo que quema desde lo más hondo de mi ser. No puedo, no me atrevo aunque muchas veces anhelo hacerlo. Quiero permitirme experimentar pero no lo haré. 

No sentir, no amar. 

Hasta el momento me funcionó y lo seguirá haciendo. 

¡Soy una chica Pro-No-Amor y punto!
 

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No sé cuánto tiempo pasamos allí de pie, abrazados; solo sé que cuando nos separamos me sentí mucho mejor y no necesité agradecerle, su sonrisa sincera fue todo lo que hizo falta para entendiera cuánta gratitud sentía.

Una vez que le solté limpió mis lágrimas y dijo lo que yo quería evitar.

-¿vámos?

No contesté, no quería hacerlo. No quería regresar y correr el riesgo de volverme a quebrar. 

-Norma cariño, voy a estar allí en todo momento y para lo que necesites, además si no vienes conmigo te aseguro que Patricia será quien venga a buscarte. Y no será lindo, o quizás sí. Mi mujer tiene un don especial para sonsacar todo lo que llevas dentro. Y creo que aún no estás preparada para eso. ¿Me equivoco?

Y así como así me convenció. 

Realmente no entiendo aún el por qué se preocupan tanto por mí. 

No lo entiendo, pero en este momento lo agradezco. No falta mucho para llegar a mi meta. Un año, a lo sumo dos y podré hacer mi sueño realidad. Alejarme de todo y de todos y trabajar por mi propia cuenta. Eso es todo, eso es lo que quiero y necesito, realmente lo hago.

-Voy por mi campera y salimos.

-¡Esa es la mujer valiente que yo conozco!- Su comentario me saca una sonrisa, me encamino a la habitación y agarro una campera de cuero, ¡Sí, lo sé. Poco profesional! Pero hoy no me interesa aparentar ser una estirada. Antes de salir me fijo en el espejo del tocador. ¡Maldición! tendrá que esperarme un poco más. No puedo llegar pareciendo un sapo enfermo con la cara toda hinchada. Me maquillo y creo que logré ocultar bastante bien las ojeras, por lo menos la hinchazón de mi rostro no llamará tanto la atención mientras se pasa. 

Rezo porque nadie lo note,tampoco es que me importe lo que piensen pero no quiero que algún “alma bondadosa” venga a preguntarme si estoy bien, obteniendo como resultado mi mejor cara de antipática así como mi más sincero “qué te importa”

Una vez lista nos ponemos en camino y bueno de nuevo aquí, mirando la entrada con nervios y ganas de salir corriendo, pero ya hice mi elección y debo aceptarla. Me llevo una enorme sorpresa al cruzar las puertas de entrada. 

¡Maldición! Si así comienza mi día no sé cómo va a terminar.



Lavidaenletras05

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En el texto hay: romance, desamores, romance y dama

Editado: 09.01.2021

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