Que esto termine

No merezco esto

Lo repetí muchas veces.

En silencio.
En voz baja.
Mirando al techo…
como si alguien pudiera escucharme.

“No merezco esto.”

Pero no lo decía con fuerza.
Lo decía con duda.

Como si una parte de mí
no estuviera completamente segura.

Porque cuando el dolor se vuelve constante…
empiezas a cuestionarte.

Empiezas a pensar
si hiciste algo mal.
Si diste demasiado.
Si esperaste demasiado.
Si fuiste demasiado.

Demasiado intenso.
Demasiado presente.
Demasiado dispuesto.

Y en medio de todo eso…
olvidas algo importante:

Que amar bien
nunca debería ser un error.

Me hicieron creer
que sentir mucho era un problema.

Que estar ahí siempre
era exagerado.

Que darlo todo
era “demasiado”.

Y yo…

yo me lo creí.

Me hice pequeño para encajar.
Callé cosas para no incomodar.
Acepté menos
para no perderte.

Y aun así…
me perdí.

Hay una frase que siempre escuché:

“Las personas buenas son las que más sufren.”

Y por mucho tiempo…
la hice mía.

La repetí.
La sentí.
La usé como explicación
para todo lo que dolía.

Pero hoy… la veo distinto.

No es que las personas buenas sufran más.

Es que aman más.
Confían más.
perdonan más.
se quedan más tiempo del que deberían.

Y eso…
eso tiene un precio.

No porque lo merezcan.

Sino porque a veces
no saben cuándo dejar de dar.

Y yo no supe.

No supe cuándo parar.
No supe cuándo irme.
No supe cuándo elegirme.

Porque estaba demasiado ocupado
eligiéndote a ti.

No merezco esto…
pero aquí estoy.

Dando explicaciones
por heridas
que no causé.

Sintiendo culpa
por amar
como siempre quise ser amado.

Me dijeron
que ser bueno dolía…

y yo lo creí
hasta que me rompí.

Pero no…

no es la bondad la que duele.

Es quedarse
donde no saben valorarla.

Es insistir
donde ya no hay respuesta.

Es amar
a quien no sabe quedarse.

No merezco esto…

pero sí merezco aprender.

Aprender
que darlo todo
no significa perderlo todo.

Que sentir mucho
no es debilidad.

Y que elegirme…

también es amor.

Hoy ya no lo digo con duda.

Hoy lo digo con certeza:

No merezco esto.

No merezco migajas.
No merezco silencios.
No merezco dudas dis
que mal acompañadofrazadas de amor.

Merezco presencia.
Merezco claridad.
Merezco a alguien que no me haga cuestionar
si soy suficiente.

Y si eso no está…

prefiero estar solo
que mal acompañado.

Porque al final…

no se trata de cuánto das.

Se trata de dónde decides quedarte.

Y yo…

ya no me quedo donde duele más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.