¿quién eres? - Observación

Capítulo 1.

―Me sorprende que llegues con tú mochila y los cuadernos a clases ―comentó Lisy una de sus amigas de la Universidad al salir de clases por la tarde.

―Ustedes son unas exageradas, cómo si no les pasara jamás.

― Ah, ¿no fuiste tú la que me llamó hoy a las ocho de la mañana?―preguntó Romi―, me aseguraste que era miércoles y es martes, Pitu.

― ¿Dónde vas? ―se comenzó a reír Lisy quien la observó caminar hacia el lado contrario.

―Tengo una reunión con nuestra amada jefa de carrera, ¿qué tal?―levantó una ceja como si quisiera poner énfasis en aquel encuentro.

―Pero ¿te dijo, el por qué está vez?

―Nada, supongo que me dirá lo de siempre, que mis notas son pésimas, que debo esforzarme...

―Yo te acompañaré, por si llegas a necesitar apoyo moral ―la animó su mejor amiga Romi.

―Me cuentan mañana, eso si no te equivoques mañana de día ―se despide Lisy quien se va.

―Ja, Ja ―simuló Pitu una risa―. ¡Qué cómico!

 

Ingresaron al edificio donde estaban las oficinas de los académicos y Pitu decidió ir al cuarto de baño antes de la reunión, en tanto, Romi se quedó aguardando para el caso que llamaran antes a su amiga.

 

― ¿Me llamaron? ―preguntó Pitu preocupada cuando regresa―, ¿qué dijo la señora?, ¿por qué tienes esa cara?, no me asustes así.

 

Romi se mostró nerviosa y con una leve sonrisa como si hubiera presenciado algo único.

 

―Te perdiste a un chico guapo de la UESTA ―dijo Romi muy entusiasmada―, no tienes idea…

― ¿Qué chico guapo?, ¿cómo sabes que era de esa universidad?

―Tenía una camiseta con el logo de la UESTA, la Universidad Estatal ―hizo el alcance del nombre―, ¿qué más pruebas?, de seguro te lo encontraste a la salida del baño…

―No me encontré a nadie con esa descripción, de seguro tú toda orgullosa le dijiste que eras alumna de esta universidad…

― ¿Estás demente?, me da vergüenza decir el nombre de esta Universidad, aunque sea privada, realmente, yo no sé en qué estaba pensando la persona que la llamó así.

―En nada seguramente ―se rio Pitu al recordar el nombre absurdo―, nadie en su sano juicio la nombraría “Universidad de las llanuras del Sapiente”, aunque lo último signifique sabio en latín… y ¿me llamó la señora?

― No –y Romi comenzó a divagar en voz alta―, ese chico salió de su oficina, quizás es su hijo, ¿te imaginas?, debes fijarte en las fotos familiares cuando entres a la oficina.

―Yo conozco esa oficina casi de memoria, y me recordaría de algo así, ya, pero ponte seria, ¿la señora te preguntó por mí?

―No… ―se quedó unos segundos en un silencio inquietante―, te prometo que no entiendo por qué siempre te llaman a estas reuniones, si fuera por el hecho de que algunas chicas del curso te fastidian, me preocuparía y sabes que te ayudaría en todo como siempre, de hecho, me tiene tranquila que eso no te afecta, ahora, sobre tus notas, yo siento que soy la única que cree en tus capacidades…

 

Le sonrió agradeciéndole su apoyo, aunque no estaba dispuesta a escuchar sobre lo último, y así lo entendió Romi quien quedó con las palabras en el aire, cuando observó a Pitu ponerse de pie, lo interpretó nuevamente como que estaba frente a una gran muralla, y la conocía tanto para asegurar que al menos no era de indiferencia.

 

Cuando se abrió una puerta frente a ellas y apareció una señora algo robusta quien detuvo su mirada en Pitu, su cara de resignación fue épica, entonces, ambas involucradas cayeron en cuenta que tampoco estaba entusiasmada con la reunión.

 

―He estado revisando tu expediente académico, y tus calificaciones del año pasado no estuvieron del todo deseables, sobre todo por aquella asignatura reprobada, reclamos de algunos profesores, de hecho, todos los semestres tenemos la misma conversación.

 

Intuyó que la conversación no sería agradable, claro que ahora la tenía a comienzo de semestre. Eso de tener continuamente una especie de nebulosa pululando a su alrededor de dudas sobre ella no era exactamente lo que había creído que sería su paso por la universidad, trabajos acusados de plagio, en donde jamás se demostró lo errado de la acusación, repetición de pruebas porque consideraron imposible su rendimiento siendo que en clases se la notaba continuamente distraída, exposiciones llenas de preguntas donde parecía tener una buena respuesta para todo, y lo más temido para los profesores: las opiniones de Pitu, aunque fueran constructivas, eran su peor anticuerpo.



María-José Aragón

Editado: 24.11.2019

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