¿quién eres? - Observación

Capítulo 15.

Sus dudas habían bajado de intensidad, pero aún no estaba convencida del todo.

 

―¿Me puedo ir, ahora? ―preguntó la Consu molesta quien se fue.

―Ahora que sabes que no es una broma, ¿vienes? ―preguntó Santiago apoyado en el umbral de la puerta con sus manos en los bolsillos.

―¡No! ―y se fue a acostar al sillón cama.

―Nos vas a hacer entrar, hermanita.

―¡Tengo sueño!, ¿qué no entienden? ―y se cubrió la cabeza con la manta―, tienen una hermana responsable que se duerme temprano, acéptenlo.

―Santiago es el responsable aquí, por lo que ese rol está ocupado…

―Entonces, soy la hermana poco divertida ―lo interrumpió ella.

 

Se quedaron algunos segundos en el umbral de la puerta para luego al parecer aceptar el hecho que Pitu se dormiría por lo que desaparecieron de allí, entonces, todo quedó en paz y en silencio, por lo que se descubrió la cabeza alcanzando a darse cuenta de que la luz del pasillo alumbraba lo suficiente para dejar sus temores olvidados, no podría odiar el hecho que ellos habían dejado la puerta abierta.

 

La intriga se apoderó de Pitu quien se debatía si salir o quedarse durmiendo, pero el silencio la inquietó al no escuchar voces ni risas de los demás que seguían jugando, por lo que de un segundo a otro le comenzó a dar miedo, y de los nervios le empezaron a dar ganas de ir al cuarto de baño.

 

Salió de la habitación para ir en su búsqueda, cuando de pronto, ella sintió que la sujetaron de su pie, del susto se cayó casi quedando estampada en la pared del pasillo.

 

―¿Estás bien, hermanita?

―¡Auch! ―se quejó del dolor en su espalda y cabeza―,¿cómo haces este tipo de bromas?

―En realidad, no era broma.

―¿Qué haces en el suelo, Campanita? ―llegó a su lado con una bolsa de papas fritas.

―Tu amigo, aquí… ¡Auch!

―No pensé que se fuera a asustar así ―reclamó Facho inocencia.

―¿Cómo me sujetas de mi pie y esperas que no me asuste?

―Solo fui por unas papas fritas, Facho…

― ¿Sabía yo que saldría pronto?, pensé que se tardaría… ―lo interrumpió.

―¡Alto! ―alzó ella la voz molesta―, ¿cómo sabían que saldría?

―Eres curiosa ―sentenció Facho lanzándole una mirada como que era lo más obvio del mundo.

 

Ella se levantó del suelo al mismo tiempo que ellos y los miró lo más FriendZone que pudo como si eso la fuera a proteger de algo.

 

―¡Casi me dio un infarto, idiota! ―y lo golpeó a Facho en su pecho―, ¿me querías matar?

―No ―se rio algo sorprendido por su reacción―, solo que no pensamos que tú…

―¡Y tú! ―se digirió molesta a Santiago―, ¿por qué apoyaste esta idiotez?

―De hecho, no creí posible que salieras por lo mismo fui a buscar las papas fritas.

―¡Deben estar felices, ya se me quitó el sueño! ―se cruzó de brazos a lo que resopló frustrada―. ¡Y no se atrevan a decir que ahora que ustedes lo tienen, porque se aguantan!

―Está molesta ―alcanzó a escuchar el susurro de Santiago―, te llamó idiota.

―Te salvaste ―habló en voz baja Facho―, a mí me pegó.

―¡Los estoy escuchando!, ¡no perdí mi audición con el susto!

 

Este día en especial estaba resultando bastante extraño para Pitu, que por una parte tenía a Facho con el asunto olvidado sobre requisar sus cosas y por otro lado a Santiago simpático.

 

Se sentó en el suelo a comer la bolsa que le arrancó a Santiago casi esperando un reclamo o su habitual mirada molesta, pero no sucedió nada.

 

―Quiero papas fritas ―dijo Facho quien estiró su mano hacia la bolsa, y Pitu lo golpeó en su mano―. ¡Hey!

―Es el precio por haberme asustado ―y lo miró molesta.

―Siento mucho haberte asustado así, aunque no fue mi intención…



María-José Aragón

Editado: 24.11.2019

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