¿quién eres? - Observación

Capítulo 34.

A la mañana siguiente, ellas ingresaron al departamento de Gael, todo estaba en silencio, de hecho, pensaron que se había ido a estudiar donde Facho.

 

Pitu se concentró en ir hasta la habitación de Vlad quien había dejado el día anterior el libro sobre su escritorio, mientras, su amiga cocinaba algo para desayunar con las cosas casi para un regimiento que había llevado.

 

De pronto, un fuerte grito acompañado del sonido de un vaso que se estrelló contra el suelo rompió el silencio. Pitu salió disparada como un cohete hacia la sala de estar, encontrándose de frente con Ino quien solo tenía su parte inferior envuelta con una toalla la cual sujetaba con fuerza.

 

—¡Romi! —gritó ella asustada en medio del pasillo.

—¡No vengas, Pitu! —le advirtió Gael.

 

Se giró de forma brusca al mismo tiempo que se cubrió los ojos y cuando hizo el intento de correr dos pasos más chocó de frente con alguien, y antes de poder pestañear se vio cayendo en cámara lenta de forma estrepitosa nada menos que junto a Facho que estaba en ropa interior.

 

Las carcajadas de Adam retumbaron luego de que su frente se golpeara con la cabeza de Facho.

 

—Sino fueras mi hermanita, esto se podría considerar acoso —bromeó él.

—¡Ay! —se quejó ella—, me duele mi frente.

 

En dos segundos, ella ya estaba debajo de Facho quien parecía querer asegurarse de que estaba bien y se detuvo en su labio hinchado, pasó su pulgar despacio, pero Pitu reaccionó de forma brusca.

 

—¡Me duele por si no lo has notado! —desvió su mirada como si quisiera olvidar el día anterior.

 

Él sonrió como si hubiera extrañado su actitud.

 

—Si me ves guapo, significa que estás bien —dijo él sonriendo.

—Me estás aplastando —se trató de levantar ayudada por Adam.

—Hasta donde yo sabía, ustedes no vendrían.

—¿Cómo has estado? —ella abrazó a Adam e ignoró a Facho—, ¿te ha ido bien en la escuela?

—Sí, sí, todo bien —se burló de su hermano mayor quien los miraba—, Facho me sigue tratando mal, lo habitual, tú sabes.

—¿Lo has estado tratando mal?, ¿se puede saber por qué? —se soltó de Adam y se detuvo en Facho.

—No le estés prestando atención, nada de lo que diga él es cierto, hermanita.

—Bueno, ya que lo mencionas, tu hermano me dijo que tratara de solucionar las cosas contigo, pero como tú…

—Excepto eso —sonrió contento.

—Y ¿a qué debemos habernos despertado con gritos?

—¡Romi! —gritó Pitu espantada al recordarse—, ¡Romi!, ¡Romi!

—¿Me ayudan el par de hermanos o tengo que seguir esperando? —ironizó Gael nervioso.

 

Los chicos fueron a ayudarlo y Pitu a ver qué sucedió consu amiga quien estaba muy nerviosa.

 

—Apareció de golpe —dijo Romi recogiendo los trozos de vidrio repartidos por el suelo.

—Pensé que habías revisado por si ellos estaban o no.

—Me debí haber distraído en algo, no sé…

—Creo que él está más asustado que tú —sonrió Pitu—, su toalla parece que se enredó en algo.

—Sentí un golpe, apostaría que te caíste.

 

Lanzó un resoplido frustrada.

 

—Me caí sobre Facho que me pegó con su cabeza en mi frente.

 

A Romi solo se le dibujó una sonrisa pícara.

 

—No, no, no, estás lejos en tus percepciones.

—Déjame ayudarte, hermanita —apareció entre ellas.



María-José Aragón

Editado: 24.11.2019

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